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Proponen el despido del sindicalista de Emaya que se marchó de vacaciones a Bali

El trabajador aprovechó las horas sindicales que le dio la empresa para marcharse a Indonesia, donde sufrió un accidente

La dirección de Emaya decidirá mañana el futuro del sindicalista

La dirección de Emaya decidirá mañana el futuro del sindicalista / B. Ramon

Palma

El trabajador municipal elegido para que actuara como instructor ante el caso del empleado de Emaya, que se marchó de viaje a Bali aprovechando las horas sindicales que había acumulado, ya ha concluido su investigación. Y la conclusión a la que ha llegado es que el representante de los trabajadores, del sector del agua, habría cometido una falta muy grave, que debería sancionarse de una manera contundente, es decir, con el despido.

La tramitación de dicho expediente disciplinario se ha prolongado poco más de dos semanas. Fue el pasado mes de noviembre cuando la empresa descubrió los hechos. El trabajador presentó un parte de baja por un accidente que se habría producido durante los días de ausencia en el trabajo, que la empresa le otorgó para que las dedicara a la representación que ejerce en un nombre de un sindicato que está presente en la mesa de negociación. Emaya descubrió que el parte de baja médica, debido al accidente sufrido, estaba firmado en Bali, un dato que lógicamente llamó la atención porque no existía ninguna constancia de que el sindicalista estuviera de vacaciones. Es más, se comprobó que la fecha del percance coincidía con los días que la empresa le había otorgado por su derecho a disfrutar de una serie de horas laborales, que debe dedicar exclusivamente a su labor sindical.

Cabe recordar que Emaya cuenta con dos comités de empresa, pero ninguno de sus representantes está liberado, a pesar de que se trata de una plantilla que supera con creces los 1.500 trabajadores. La empresa otorga a los sindicalistas una serie de horas para que las dediquen a la representación de los empleados. Los sindicalistas tienen la posibilidad de ir acumulando horas y después solicitar su disfrute de golpe. Lo que tienen prohibido es aprovechar este tiempo, en el que no tienen que estar trabajando en su puesto, para marcharse de viaje.

Ante el llamativo documento de baja que entregó el trabajador la empresa comprobó que pocos días antes había solicitado que se le acumularan las horas sindicales que aún no había disfrutado, petición que fue aceptada. Por esta razón, la principal sospecha fue que el sindicalista había aprovechado estos días para emprender un largo viaje al extranjero, en concreto a Indonesia, con la esperanza de que nadie lo descubriera, aunque tuvo la mala fortuna de que sufrió un accidente, que le obligó a adelantar su regreso a Mallorca. Cuando tenía que reincorporarse al trabajo, no pudo hacerlo, al estar lesionado.

Ante estas sospechas, la propia empresa decidió abrir un expediente para comprobar los hechos. Y para ello, además de informar de esta decisión al comité de empresa, se nombró un instructor, que pidió al sindicalista que presentara un escrito de alegaciones. Al parecer, este trabajador expedientado habría reconocido que viajó a Bali y que lo hizo en los días que la empresa le cedió como días sindicales.

Una vez concluido el expediente interno la conclusión que ha alcanzado el instructor es que este sindicalista no merece continuar en la empresa y, por lo tanto, debería ser despedido por la comisión de una falta muy grave. La desvinculación con Emaya debería ser sin ningún tipo de indemnización económica, ya que se entiende que el trabajador ha actuado de mala fe.

El trabajo del instructor termina en el momento que presenta su propuesta. No depende de él adoptar la decisión definitiva, ya que su misión termina cuando presenta la propuesta. La decisión definitiva corresponde al Consejo de Administración de Emaya, que tiene previsto reunirse mañana viernes. En los puntos a tratar en esta reunión está la del sindicalista investigado.

La propuesta del instructor no es vinculante, ya que la dirección podría adoptar una medida menos drástica, como por ejemplo limitar la sanción a la suspensión de empleo y sueldo durante un determinado periodo de tiempo. Fuentes de la empresa no han querido confirmar la propuesta del instructor, sino que únicamente han señalado que, en efecto, el tema del sindicalista expedientado será tratado en la reunión del comité de dirección que se celebrará el viernes.

No es la primera vez que Emaya adopta medidas disciplinarias tan graves cuando se trata de trabajadores que han podido cometer una falta grave. Pero este caso es diferente, pues se trata de un sindicalista, que hasta hace poco estaba en la mesa de negociación entre los trabajadores y los representantes de la empresa. Por lo tanto, según han apuntado fuentes internas de Emaya, no se descarta que la dirección, en lugar de proponer el despido, plantee únicamente una sanción de empleo y sueldo, siempre y cuando el comité de empresa acepte aprobar una serie de propuestas que está planteando la empresa.

El sindicalista expedientado trabaja en el departamento de aguas de Emaya y su destino es en la planta potabilizadora de Son Tugores.

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