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Entrevista

Jaume Llabrés y Aina Pascual, investigadores y comisarios del convento de las Caputxines: "Con la cesión de Montesión hemos acabado de matar el centro histórico de Palma"

Su trabajo conjunto durante 30 años en el monasterio de la Puríssima Concepció es la mejor fuente para conocer la vida conventual de Palma. Una labor de conservación y divulgación artística y etnológica de un espacio que es memoria y de una ciudad que desaparece. Hasta el próximo día 4 de enero puede visitarse una exposición con algunas de las mejores piezas del patrimonio de las Caputxines, además de su colección de belenes históricos, entre ellos el monumental

Jaume Llabrés y Aina Pascual, 30 años cuidando y divulgando el patrimonio del convento de las caputxines en Palma

B. Ramon

M. Elena Vallés

M. Elena Vallés

Palma

¿Cuántos conventos completos quedan en Palma?

Este [el de las Caputxines], que es el único abierto al público; Santa Magdalena; las Carmelitas; Santa Clara y la Concepció.

¿Estamos a tiempo de conservar su patrimonio?

En Santa Magdalena se hizo una catalogación cuando estaba el capellán Nadal Bernat. Se preocupó de hacer un catálogo con ello, lo que ayudó a que se declarara BIC. Las que están menos estudiadas son las Carmelitas porque son más cerradas, pero nada es imposible.

¿Acabará Sant Jeroni siendo un hotel?

La casa madre de Sevilla está muy implicada, tienen mucho interés en conservar Sant Jeroni. La gente que está pendiente del patrimonio está preocupada por el convento porque el tiempo es fatal para las casas antiguas. Si pasa mucho tiempo cerrado, no sé qué puede pasar. Mantener estos espacios precisa de mucha inversión.

¿Cuántos casales señoriales quedan en Palma que no sean hoteles o pisos de lujo?

Quedan Can Vivot, Can Moragues des Recó, que está en la plaza Sant Francesc y donde también vive la familia, y debe haber alguna más pequeña. También podríamos hablar de Can Pueyo, sobre la que deberíamos preguntar al Consell, pues puso un pleito que aún se está discutiendo. Dicen, todo son rumores, que la propiedad vació la casa. Yo no lo he visto y me extraña que nadie del barrio viera nada. Desconocemos el estado en el que está. Es un caso grave porque tenía una biblioteca que había sido de Bonaventura Serra, uno de los ilustrados mallorquines más importantes. Tenía un conjunto de muebles de primera categoría y de alfombras también. Estaba muy bien vestida esta casa y el hecho de que en las últimas generaciones solo hubiera un heredero favoreció que no se compartimentara. El último marqués, un hombre muy culto y muy preocupado por el patrimonio, no tuvo descendencia. Parece que hay una intención de compra por parte de un empresario, pero parece que no se ha ejecutado. Mi opinión es que esperarán a que esté resuelto el pleito para comprarla.

Solo han mencionado los conventos de monjas, pero hay otros inmuebles donde residen curas y sacerdotes.

Sí, y que correrán la misma suerte. Montesión ya está en manos del empresario Víctor Madera. Lo que sí nos han asegurado es que San Alonso se queda allí y no se traslada a la Catedral. Con esta cesión de los jesuitas al empresario, hemos acabado de matar el centro histórico de Palma. Pronto caerá Sant Felip Neri, donde quedan muy pocos religiosos y hay un patrimonio muy interesante. Será el próximo Montesión. Palma está quedando como un decorado para turistas, sin contenido, sin referentes. Queremos ser capital cultural, pero Palma ha perdido su identidad. Lo que ha pasado con Montesión va más allá del patrimonio. Montesión es una institución histórica, un colegio… Sin espacios donde hay residentes, los barrios se despersonalizan. El centro histórico o está masificado o muerto: no hay vida, ni pequeño comercio, ni niños en los colegios o jugando -aún nos queda Sant Francesc-, ni gatos. Antes en Palma había muchos gatos. Ahora hay gente de paso. Es una ciudad sin alma.

Queremos ser capital cultural, pero Palma ha perdido su identidad

¿Que una institución compre un edificio histórico es garantía de máxima conservación?

No, no es garantía de nada. Un caso claro es por ejemplo el del Casal Solleric, cuyos interiores, con muebles y pinturas incluidas, también se compraron. Todo está en Son Reus, no sabemos en qué estado está todo. Es curioso, porque esas mismas instituciones son las que después ponen trabas a los poquísimos propietarios que sí quieren mantener su casa histórica. Pienso en Perico y Magda de Son Vivot, dos personas que tienen las cosas muy claras respecto al patrimonio. En cuanto a las piezas almacenadas en Son Reus, hay que recordar que padecieron diversos robos y que desaparecieron marcos antiguos y alguna cerámica. Todo ello iba a servir para crear un museo de la casa señorial mallorquina, pero se prefirió una sala de arte contemporáneo. Mallorca ha sido muy rica en artes decorativas. Se merece un museo nacional en este sentido, más ahora que se ha perdido la esencia de las casas señoriales mallorquinas. Can Pueyo podría haber sido la casa ideal para ello, pero no sabemos qué pasa con ella. Estamos a tiempo de hacer ese museo, pero nunca será lo que podría haber sido. Se han dejado escapar muchas piezas buenas.

¿Al patrimonio le va mejor con la derecha o con la izquierda?

A nosotros aquí, en estos 30 años en el convento de las Caputxines, nos ha ido mejor con la izquierda. La última gran subvención nos llegó cuando estaba Miquel Ensenyat de presidente en el Consell. Fue a través del 1% cultural. Desde los inicios del proyecto, nos apoyó el exconseller de Cultura Damià Pons. Pero sí pienso que a veces a la izquierda le pesa la ideología y cuando ve aristocracia y clero se echa para atrás. Por ejemplo, en 2016 salió a subasta el retrato de Ramón Despuig, gran maestre de la Orden de Malta, en la subasta de Son Morell, en Artà. Este cuadro, de un valor histórico importantísimo, no tendría que haber salido nunca de Mallorca. En ese momento, la izquierda que estaba gobernando no lo adquirió. Y pienso que pesó el hecho de que el personaje fuera aristócrata. Adquirieron otras piezas cuando la estrella de la subasta era ese cuadro. Ahora mismo otra pintura muy importante del Cardenal Despuig que proviene de Can Montenegro está a la venta en una galería de Palma. De todos modos, déjeme decirle que la derecha tampoco ha entendido demasiado la importancia del patrimonio, al menos en el proyecto de capitalidad cultural europea 2031. Parece que todo es arte contemporáneo, como si Palma hubiese nacido ayer, una ciudad fundada en el 123 a.C, muy rica en patrimonio, con un centro histórico de los más importantes de España. ¿Dónde queda reflejado eso?

¿Reconocen esta ciudad?

Hay muchas cosas desfiguradas. Muchos hoteles que eran casas señoriales no han respetado ni las fachadas ni los patios. Entiendo que algún uso hay que darle a estas casas históricas. Pero basta ver el patio del hotel que tenemos al lado de Caputxines. Está con cortinas, plantas, todo disfrazado. Han repicado las paredes y se ve la piedra de abajo. Estos patios barrocos jugaban con los colores. La pared tenía una capa de color blanco. Ha quedado un patio despellejado. ¿Cómo Patrimonio ha podido permitir esto? ¿Por qué a unos les permiten todo y a otros como Can Vivot nada?

¿Qué patios originales quedan?

Quedan pocos: el del Solleric, Can Balaguer, Can Oms, Can Bordils o Can Vivot, que es el más puro de todos. El de Can Marquès, en Apuntadors, que era maravilloso, se ha convertido en un hall de hotel, con sofás… Esto no se debería haber consentido nunca. Un patio es un patio. El Ayuntamiento de Palma, en los 80, pagó una fortuna en rejas para que los patios se pudieran ver. Era obligatorio que los patios se pudieran ver. No entiendo cómo esto no se ha mantenido. Palma era una de las ciudades más ricas en patios y ahora se han privatizado. Ponen mesitas de bar, sofás... Es grave el asunto. Se ha desvirtuado todo esto. Hay patios y espacios de estos casales que deben conservarse con el carácter que toca. Espacios más secundarios sí pueden tener otros usos, hasta hoteleros, pero lo que está pasando no es normal. Ahora ha caído también sa Granja de Esporles. Ahora veremos en qué la van a convertir y hasta qué punto la respetarán. Cuando se vende un edificio histórico de estas características o hay un cambio de uso, Patrimonio debería exigir un proyecto museográfico con todo el patrimonio bueno que hay como condición sine qua non para conseguir el permiso.

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