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La oposición a Cort de los vecinos del PP

La oposicióna Cort de los vecinos del PP

La oposicióna Cort de los vecinos del PP / B.RAMON / DMA

Matías Vallés

Matías Vallés

Acosados por el ruido infernal que hoy define a Palma entera, los vecinos de la Lonja ejercieron una presión ejemplar contra el alcalde Joan Fageda en los años noventa. El periodista se contagiaba automáticamente del vibrante entusiasmo surgido de un barrio que parecía la escenografía de Los Miserables. Manifiestos, acciones judiciales, declaraciones altisonantes, hoy se rodaría un documental. Hasta que llegaron las elecciones municipales, y el PP obtuvo en la céntrica barriada sus mejores resultados en toda la capital. Tocaba reflexionar.

El voto y la protesta no son fenómenos incompatibles, la oposición vecinal se recrudece en la Palma contemporánea ante la estrepitosa claudicación de la izquierda. Ahora mismo, el PSOE carece de un candidato en condiciones para las municipales, insulares y autonómicas. El mejor favor que se le puede brindar a Més es omitirlo, y Podemos solo actúa en Gaza. Los palmesanos asediados por el crecimiento desorbitado han aprendido a improvisar.

El PP/Vox que gobierna Palma se las prometía muy felices. Podría dar rienda suelta a la pasión por sus amigos constructores, gracias a la izquierda ausente y a sus fieles vecinos, desperdigados cuando no amordazados. Sin embargo, la sola mención de los proyectos ha ocasionado levantamientos en barriadas de conservadurismo tan acrisolado como la Lonja de los noventa.

A diferencia de los sermones insoportables de la izquierda domesticada, en la nueva batalla vecinal no hay idealismo, sino un pragmatismo visceral. Aplican la doctrina precisamente conservadora del «no en mi patio trasero». Puedes levantar monstruos de diez pisos a precio de suecoalemán, pero olvídalo si me obstruye las vistas o me deja sin zona de esparcimiento para los perros.

La burguesía ha vuelto con una venganza, el último ejemplo triunfal lo ha dado el vecindario muy acomodado del Paseo Marítimo. Los PP/Vox se agitan molestos al tener que dar explicaciones a los suyos, porque los palmesanos no piensan cambiar de voto, pero van a cobrárselo.

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