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Amenazado el edificio del horno más antiguo conservado en el Coll d’en Rabassa

Un promotor ha consultado a Cort sobre la posibilidad de derribar la histórica construcción para edificar doce viviendas

Hasta 1995 funcionó en manos de la misma familia y era conocido como es Forn d’Allà Dalt

Torre circular del molino inacabado en la parte superior del antiguo Forn d’Allà Dalt.

Torre circular del molino inacabado en la parte superior del antiguo Forn d’Allà Dalt. / ‘L’aigua a Palma. Síquies, sínies i molins’

Jaume Bauzà

Jaume Bauzà

Palma

El edificio del conocido como horno d’Allà Dalt, anterior a 1880, está amenazado. Un promotor ha consultado al Ayuntamiento de Palma sobre la posibilidad de demolerlo para construir doce viviendas. El inmueble conserva en la parte superior la torre de lo que debía ser un molino harinero y que no acabó de construirse a causa de la muerte del hijo del propietario.

Se trata del horno más antiguo documentado del Coll d’en Rabassa —fuentes orales hablan de uno incluso anterior— y ha resistido el paso del tiempo en lo que hoy es el número 112 de la calle Cardenal Rossell.

La existencia de este frustrado molino y sus circunstancias se explica en el libro ‘L’aigua a Palma. Síquies, sínies i molins’, obra de Pere Galiana. El horno d’Allà Dalt se situaba en lo alto de la población (de ahí su nombre). Fue construido por Jordi Mayol en el último tercio del siglo XIX, y lo que tenía que ser un molino de viento no se llegó a terminar por la muerte de su hijo, por lo que la obra quedó inacabada.

El inmueble se ubica en el número 112 de la calle Cardenal Rossell.

El inmueble se ubica en el número 112 de la calle Cardenal Rossell. / DM

«Era un modelo de autosuficiencia, hacía el pan con harina de trigo batido en su era y molido en su molino de sangre con un mecanismo impulsado por la fuerza de un animal», explica Galiana. «Se usó hasta 1916, cuando llegó la electricidad al Coll d’en Rabassa; y después durante la Guerra Civil, la postguerra y la II Guerra Mundial como consecuencia de las restricciones eléctricas», añade.

La era del horno d’Allà Dalt, donde se trillaba el trigo, tenía dos niveles. «En el superior, al aire libre sobre una pequeña elevación del terreno, estaba la era propiamente dicha, donde los trillos, carretores o cilindros de piedra viva o de hierro trituraban las espigas de trigo y con el viento se separaba el grano de la paja; debajo, a la sombra, en un local construido en bóveda, estaba el espacio donde el animal daba vueltas, los establos y los comederos», recoge Galiana.

En los años treinta el propietario era Miquel Monserrat. «El horno estuvo en manos de la familia Monserrat hasta 1995 y cerró definitivamente en 2005», rememora Galiana en su libro, en el que explica cómo la ciudad se abastecía de agua antes de que hubiera agua corriente.

Ahora la longeva construcción está amenazada. La Comisión del Centro Histórico de Palma ha pedido tiempo para estudiar la consulta de un promotor que ha solicitado la demolición de todo el inmueble para construir en su lugar doce viviendas.

El edificio disfrutaba de un grado de protección ambiental —la menor —. Sin embargo, el decaimiento del Plan de Ordenación Detallado (POD) a comienzos de la presente legislatura ha dejado sin ningún blindaje y a expensas de las excavadoras. La Comisión del Centro Histórico ha solicitado una visita para estudiar la situación sobre el terreno.

Más de trescientos edificios en riesgo

El Ayuntamiento de Palma estima que hay en torno a 350 edificios que han perdido su protección al haber decaído el POD. El documento que desarrolla el Plan General se está reescribiendo desde hace algo más de dos años por los técnicos municipales y todavía no hay una fecha para su finalización.

De hecho, a la espera de que estos trabajos concluyan la idea es que aquellos edificios singulares susceptibles de incorporarse al catálogo y no lo hicieron pasen por la Comisión de Centro Histórico en caso de que la propiedad solicite demolerlos o hacer intervenciones de calado.

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