Sociedad
El centro de la Fundación Rafa Nadal cumple 10 años de labor social en Palma: «Han sido una guía para mí, cambiaron mi forma de ver la vida»
La institución cumple 10 años de labor social en el barrio de Nou Llevant, uno de los más vulnerables de Palma
El centro atiende cada año a unos 250 chicos que acceden a un espacio de ocio seguro que de otro modo «no estaría a su alcance»

Bernardo Arzayus

Miles de niños y adolescentes viven su etapa infantil rodeados de actividades extraescolares que asumen como una carga o con la más pura indiferencia y desgana. Pero lo que para unos es un privilegio casi inadvertido, para otros se convierte en un refugio: el chispazo capaz de motivar un cambio de rumbo en toda su vida.
El Centro de la Fundación Rafa Nadal cumple diez años de vida de labor social. Ubicado en pleno corazón del barrio de Nou Llevant, ha llevado alegría y hábitos saludables a centenares de niños cada año desde hace una década.
Hoy existen tres centros de este estilo: en 2019 se inauguró uno en Valencia y en 2021, otro en Madrid, todos ubicados en zonas vulnerables. Sin embargo, el pionero nació en Palma, la ciudad de la Seu y del edificio de Gesa, la capital donde el lujo y la pomposidad conviven con la pobreza y el abandono.
El centro está enfocado en niños y niñas en situación de vulnerabilidad y atiende cada año a unos 250 menores de 5 a 17 años, ofreciéndoles un espacio de ocio seguro para poder jugar y crecer.
«Es un espacio de encuentro en el que los más pequeños pueden acceder a clases de refuerzo, talleres y actividades deportivas que de otro modo no estarían a su alcance», explica el director del Centro Fundación Rafa Nadal, Iñigo Martínez de San Vicente.
Martínez destaca la función de la actividad física como herramienta educativa, una de las áreas más importantes del centro: «El deporte es una excelente manera de transmitir normas y valores».
El director recuerda que antes casi no había oferta de ocio en este barrio: «Cumplimos una función social importante. Muchos menores llegan derivados por los colegios o por los servicios sociales».
El próximo 5 de diciembre, el Centro Fundación Rafa Nadal celebrará una jornada en conmemoración del décimo aniversario de su creación.

El centro de la Fundación Rafa Nadal cumple 10 años de labor social en el barrio de Nou Llevant. / Bernardo Arzayus
Amistades en el centro
Martínez destaca también las virtudes del centro: «Ayuda a socializar y a hacer amistades. Para nosotros, es una satisfacción enorme ver cómo niños que llegan solos o con dificultades se integran y encuentran un grupo de amigos».
De los 250 chicos que el centro atiende cada año, unos 170 son de continuación, una tasa de adhesión muy alta. «Muchos pasan prácticamente toda su etapa infantil aquí», asegura el director.
Ilhame Ayoujil es una de esas personas que han pasado prácticamente toda su niñez y adolescencia en el centro: «Entré cuando tenía unos diez años. He pasado casi toda mi vida aquí».
Ayoujil se muestra profundamente agradecida por la labor del centro y subraya lo decisivo que ha sido para ella su paso por la institución: «Han sido una guía para mí y gracias a ellos ahora soy quien soy. El centro cambió mi forma de ver la vida».

Ilhame Ayoujil, antigua alumna del centro / Bernardo Arzayus
La joven ha dejado el lugar porque ahora estudia segundo de Bachillerato y no tiene tiempo. Ayoujil, que aún duda sobre su futuro: «No sé si dedicarme a enfermería o a educación social», sigue conservando las amistades que nacieron y arraigaron en esas tardes en el centro: «Aún nos vemos todos; he hecho muchos amigos que sigo manteniendo».
Ayoujil agradece a los monitores su acogida y todo lo que le enseñaron con el paso de los años: «Aquí aprendemos valores y, a medida que crecemos, adaptan las actividades para que se ajusten a nuestra etapa vital».
La muchacha concluye calificando a la institución como «de lo mejor que nos habría podido pasar»: «Era superdivertido venir aquí; cada día era una aventura diferente».
Descanso para padres
El centro no solo ofrece diversión a los niños, sino también alivio y descanso a centenares de padres y madres que trabajan sin parar durante todo el día para mantener a sus familias.
Rocío Prado empezó a llevar a sus hijos al centro hace casi diez años y quedó encantada desde el principio: «Mi hija estudiaba en el Joan Miró. Hablando con otras madres descubrimos que había un centro de actividades, así que la apunté y la verdad es que nos fue muy bien desde el primer día».

Rocío Prado, madre usuario del centro desde hace diez años / Bernardo Arzayus
«Dejar a los niños me daba tiempo para mí; podía organizarme mejor», asegura Prado, quien recuerda que sus hijos estaban tan a gusto en el centro con los otros niños que «lloraban cuando tenían que volver a casa».
Para ella, el centro ofrece actividades muy positivas «porque están fuera de la rutina del colegio: hacen deporte y promueven hábitos saludables». Además, agradece el apoyo que recibe toda la familia por parte de la institución: «El centro también ofrece atención psicológica a los padres, algo que nos resulta de gran ayuda».
Prado asegura que «todas las madres están encantadas con el centro; lo valoran muchísimo» y recomienda a todas las familias acudir y llevar allí a sus hijos: «Estoy muy agradecida. Es una gran ayuda y te permite tener tu propio espacio».
El centro no es la única iniciativa de la Fundación Rafa Nadal, que mantiene varios proyectos alrededor del mundo, como el Centro Educativo Anantapur, en la India. «Allí promovemos la integración de niños y jóvenes en riesgo de exclusión social», explica Eunate Gómez, responsable de proyectos de la fundación.
El centro se encuentra en una de las regiones más empobrecidas del país del Ganges. Allí se atienden a menores marcados por la pobreza y la desigualdad.
Para Gómez, el nombre de Rafa Nadal «ayuda mucho a los proyectos» porque es «muy querido y encarna valores positivos». Especialmente en lugares como la India, donde «siguen sus logros y lo consideran un ejemplo y un modelo a seguir. Lo han visto ganar, sufrir y salir adelante, y eso inspira mucho».
La responsable de proyectos recuerda que el Centro de la Fundación en Palma «atiende a menores de uno de los barrios más desfavorecidos de la ciudad» y subraya que todos los centros de la fundación están ubicados en zonas vulnerables, dirigiéndose a familias con necesidades económicas o en riesgo de exclusión social: «Están creados para integrar».
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