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Relato

Denuncia la exhumación ilegal en una tumba en el cementerio de Génova

Los restos fueron arrojados a la fosa común, pero el Obispado ha tenido que devolverlos a sus familiares y lo ha hecho en bolsas de basura sin ninguna etiqueta de identificación de las víctimas

Alberto Vizcaíno, junto a la tumba familiar del cementerio de Génova, en  Palma.  | M. MIELNIEZUK

Alberto Vizcaíno, junto a la tumba familiar del cementerio de Génova, en Palma. | M. MIELNIEZUK

Palma

Alberto Vizcaíno nunca sabrá si las personas que están enterradas en la tumba familiar del cementerio de Génova pertenecen a sus antepasados, o son los restos de otros difuntos. Este vecino de Palma denuncia la exhumación ilegal que se ha realizado en la tumba que compró su abuelo hace más de 65 años y responsabiliza de esta grave negligencia al Obispado de Mallorca, ya que el cementerio de Génova no es municipal, sino que es propiedad de la parroquia.

En el cementerio le devolvieron los restos de sus antepasados en estas bolsas sin identificar. | JJ.F.M.

En el cementerio le devolvieron los restos de sus antepasados en estas bolsas sin identificar. | JJ.F.M.

Hace un año y medio que se murió su madre. Fue incinerada y sus hijos se pusieron en contacto con el cementerio para pedir hora y colocar en la tumba las cenizas de la difunta. «Nos dijeron que no podíamos enterrar a mi madre porque la tumba se había vendido. La vendieron los hijos de unos primos lejanos, pero no lo podían hacer porque la tumba no era de ellos. Nosotros tenemos los papeles que demuestran que es nuestra».

Asegura que el propio cementerio le reconoció que se habían equivocado al autorizar esta venta y por eso la anularon. «Cuando nos enteramos ya era tarde porque habían sacado de la tumba todos los restos de nuestros familiares, los habían colocado en bolsas de basura y los habían depositado en la fosa común del cementerio de Génova».

Detalla que los enterradores le aseguraron que los restos estaban identificados, pero sospecha que le mintieron porque cuando le devolvieron los huesos de sus antepasados «en las bolsas no figura ninguna etiqueta», por lo que no descarta «que me entregaran otros cadáveres».

Una prueba de ADN resolvería esta incógnita, pero Alberto Vizcaíno, que ha vuelto a colocar en la tumba todos los restos que le entregaron en el cementerio, asegura que esta prueba no se realiza en Mallorca, salvo que intervenga la Policía. «Para nosotros es un duro golpe descubrir que, sin decirnos nada, ni enseñarnos ningún papel de autorización, todos nuestros familiares, entre los que están mis abuelos, han terminado en una fosa común cuando teníamos una tumba».

El hombre asegura que en ningún momento le han enseñado ningún documento, no solo sobre la venta, sino ni siquiera la autorización para exhumar los cadáveres. «Han faltado el respeto a nuestros difuntos y han demostrado una moral muy baja». Alberto Vizcaíno acudió al Obispado de Mallorca en busca de una explicación que justificara, de alguna manera, esta forma de proceder en el cementerio de Génova. «En el Obispado me reconocieron el error, nos han pedido disculpas, pero en ningún momento han asumido la más mínima responsabilidad», asegura. Esta posición de la Iglesia le indigna al permitir que se juegue con los sentimientos de los familiares que quieren saber dónde descansan sus antepasados. «Cómo puede el Obispado predicar una moralidad que ha demostrado que no tiene», asegura Alberto, que se está planteando demandar a la Iglesia de Mallorca para que asuma el daño moral que está sufriendo su familia por esta exhumación ilegal y pague la indemnización que corresponda.

El hombre asegura que también se ha puesto en contacto, a través de un mensaje telefónico, con los familiares que vendieron la tumba que no era suya. Sin embargo, «no hemos recibido respuesta». Alberto no sabe qué ha pasado con el dinero de la venta ilegal, pero le han informado que el cementerio ofreció otro espacio a las personas que compraron la tumba familiar. «No se trata de un error, sino de una grave negligencia, porque no es aceptable que se abra una tumba sin pedir la autorización de los familiares», lamenta.

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