La pintura amarilla desaparece de las terrazas de Palma y el Ayuntamiento estudia cómo sustituirla
El Consistorio plantea como alternativa instalar elementos metálicos fijos para acotar el espacio autorizado para sillas y mesas
Considera que la pintura genera un impacto negativo desde un punto de vista estético

Las líneas amarillas de las terrazas están en vías de extinción. / Guillem Bosch

Las características líneas amarillas que delimitan el espacio que ocupan las terrazas en la vía pública están en vías de extinción. El Ayuntamiento de Palma considera que generan un impacto negativo en la estética de la ciudad y lleva tiempo estudiando alternativas. Mientras tanto, esta legislatura no se marcan con pintura las terrazas que abren por primera vez, ni se repintan las ya existentes, por lo que en la mayoría de los casos apenas son visibles.
Delimitar con pintura el espacio autorizado para sillas y mesas correspondía el pasado mandato al área de Infraestructuras. Sin embargo, esta legislatura ha habido una mezcla de falta de medios y desinterés por ejecutar estos trabajos, por lo que en muchos casos las líneas son un borrón apenas perceptible en las aceras. Y, salvo un repentino cambio de criterio, las cosas no van a cambiar a corto o medio plazo.
El área de Govern Interior, que tiene las competencias en la ocupación de terrazas en la vía pública, estudia alternativas para las denostadas líneas amarillas. Inicialmente se planteó cambiar de color a otro menos llamativo, pero la idea se descartó porque seguiría 'manchando' el suelo y no resolvería el problema del repintado. Así que gana peso la opción de colocar elementos permanentes y menos invasivos.

La ausencia de marcas que acoten el espacio de las terrazas dificultan su control. / Guillem Bosch
Una de las posibilidades es colocar pequeños elementos metálicos anclados en el suelo, una especie de chinchetas que delimitarían el espacio autorizado por el Ayuntamiento para instalar sillas y mesas. Govern Interior considera que esta solución es más respetuosa con el conjunto urbano que la pintura, pero presenta otros inconvenientes. Por ejemplo, al sobresalir del firme pueden provocar resbalones o tropiezos.
Elementos similares ya existen en algunos lugares de Palma, aunque de momento solo se utilizan para delimitar el espacio que hay para los peatones y para las bicicletas. El Consistorio medita cuál es la mejor solución, pero por ahora no está cerca de concretar ninguna.
La ausencia de marcas que acoten el espacio permitido para las terrazas dificulta su control y, en consecuencia, la imposición de sanciones en caso de que excedan su tamaño. De hecho, algunos propietarios de restaurantes o cafeterías que cumplen con la normativa han expresado su malestar porque otros locales aprovechan este contexto para colocar alguna mesa más de la que tienen permitida.
"Ochocientas terrazas sin pintar"
A finales de octubre la Defensora de la Ciudadanía de Palma, Anna Moilanen, estimó que en la ciudad hay en torno a 800 terrazas que no están delimitadas con pintura. Moilanen reclamó "una mayor coordinación" entre las diferentes áreas municipales y la intervención del Consistorio para acotar estos espacios. La Defensora señaló asimismo que este déficit se produce en las terrazas que solicitan la licencia de ocupación por primera vez.
Del mismo modo, puso de manifiesto que las sanciones para los infractores son muy bajas. En este sentido, señaló que el exceso de ocupación solo está multado con 100 euros (50 por pronto pago) y que el hecho de no tener licencia solo se castiga con 750 euros (la mitad por pronto pago). "Que cada uno saque sus conclusiones", subrayó la Defensora.
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