El 'Christmas Market' de sa Feixina se hará sin música ambiental y con horario reducido
La asociación Barri Cívic de Santa Catalina i es Jonquet celebra la decisión del Ayuntamiento de Palma, que limita el sonido ambiente a los viernes y sábados de 19.30 a 21.30 horas

Esta semana empezó el montaje de las casetas del mercadillo navideño de sa Feixina. / Manu Mielniezuk

La presión vecinal ha logrado la primera victoria en su pulso contra el polémico 'Christmas Market in Palma' de sa Feixina. La asociación Barri Cívic de Santa Catalina i es Jonquet, que lidera el rechazo al evento, ha conseguido un compromiso del Ayuntamiento para minimizar los efectos negativos que un evento de estas características implica para su barrio residencial.
El conflicto surgió ante la previsión de Cort de autorizar en el parque la instalación de un nuevo mercado navideño promovido por dos empresarios austríacos. Este evento, llamado 'Christmas Market in Palma', se proyectaba como un mercado de estilo nórdico, ambicioso y masivo, con atracciones como toboganes y pista de hielo, y una duración prolongada, inicialmente prevista entre el 21 de noviembre y el 6 de enero.
La asociación vecinal Barri Cívic ha criticado con dureza la iniciativa desde el principio, ya que la considera incompatible con un barrio residencial, pues la zona "ya se encuentra afectada por la masificación de locales de ocio", asegura. La preocupación central, sin embargo, era el ruido. Los vecinos denunciaron que el evento implicaría "entre diez y doce horas de música diaria durante 45 días", lo que equivale a unas 520 horas de música. “¿Se pueden imaginar tener que escuchar villancicos durante doce horas al día, 45 días seguidos? ¡Eso no lo aguanta nadie!”, se quejaban los residentes.
La oposición vecinal se canalizó bajo el lema ‘Sa Feixina és de tots’ en concentraciones familiares, con padres y niños, para evitar verse privados del uso del parque durante casi dos meses. Barri Cívic sostuvo que el formato, importado de otros países, "desplaza los mercados y tradiciones propios" y exigieron que, de celebrarse, se trasladase a zonas más adecuadas como recintos feriales u otras áreas no rodeadas de viviendas.
Por su parte, el Ayuntamiento de Palma defendió la iniciativa, justificando que "respetará siempre el descanso vecinal" y que "velará en todo momento para evitar cualquier tipo de molestia". El Consistorio argumentó que el mercado tiene como objetivo "dinamizar la ciudad" durante las fiestas y "ofrecer a la ciudadanía un nuevo espacio en el que poder disfrutar del ambiente navideño". La patronal Afedeco, por su parte, aclaró que se trataba de una "iniciativa mallorquina" y no de un mercado alemán, organizada en colaboración con las patronales para fomentar el consumo de producto local y de proximidad.
Reducción del ruido y del horario
Tras varias semanas de presión vecinal cuestionando el fondo y las formas de la instalación, representantes de la asociación -según explican en un comunicado- fueron recibidos el miércoles en Cort por dos regidoras del equipo municipal.
El principal logro de la reunión es la limitación drástica de la música en el mercado navideño. Las representantes del equipo municipal se comprometieron a minimizar los efectos negativos y aseguraron que el mercado se desarrollará sin música ambiental, que ninguna atracción irá acompañada de música, y que solo estará autorizada los viernes y los sábados de 19.30 a 21.30 horas. Un punto clave es que, en ningún caso, la música debe trascender más allá del propio espacio del mercado. Este compromiso responde directamente a la principal causa de queja de los residentes.
Temas sin zanjar
Los vecinos de Santa Catalina y Es Jonquet -según cuentan en su escrito- también trasladaron a las regidoras su preocupación por el impacto económico que este evento supone, ya que implica ceder el parque durante dos meses a una empresa privada, "mientras que el Ayuntamiento asumirá el sobrecoste en electricidad, gestión de residuos, seguridad y movilidad" -dicen. Además, añaden que cuestionaron la falta de transparencia con que se han tomado las decisiones, "los efectos medioambientales, de sostenibilidad, de privación del uso de uno de los pocos espacios verdes públicos que tienen, y la pérdida de valores tradicionales y propios de su cultura".
Según el comunicado de Barri Cívic, el tema que quedó "sin explicación de momento" fue el jurídico, concretamente cómo ha sido la resolución administrativa que daría cobertura legal a la ocupación del espacio público con estas condiciones tan excepcionales. Tampoco se obtuvo -sostienen- el compromiso de que "decisiones con esta repercusión se tomen con consenso y participación ciudadana".
Además de tratar el tema del ruido y la música ambiental, la asociación asegura que trasladó propuestas concretas para minimizar el impacto sobre el tráfico y el aparcamiento en la zona, problemas añadidos que el equipo municipal aseguró -dicen- que estudiará.
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