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Un promotor planea construir viviendas en el solar del antiguo Bar Sagrera de Palma

La Comisión de Centro Histórico redactará un informe para determinar cuántas alturas se pueden levantar en este espacio situado en el arranque de General Riera

Un promotor quiere construir pisos en la esquina del antiguo Bar Sagrera.

Un promotor quiere construir pisos en la esquina del antiguo Bar Sagrera. / B. Ramon

Jaume Bauzà

Jaume Bauzà

Palma

La esquina en la que se levantaba el emblemático Bar Sagrera podría albergar pronto un bloque de pisos. Un promotor ha solicitado información al Ayuntamiento de Palma para saber cuántas alturas podría edificar en la céntrica parcela ubicada entre las calles Antoni Marquès y General Riera.

La Comisión de Centro Histórico de Palma elaborará un informe para determinar cuál es el crecimiento máximo permitido en este solar y si el futuro inmueble deberá reunir algún requisito especial, teniendo en cuenta que parte de la actual fachada está protegida. El promotor quiere saber si podría construir más de las ocho alturas permitidas en este rincón de la ciudad, ya que algunos de los inmuebles adyacentes las superan.

Ubicado en un punto estratégico y ruidoso del Eixample de Palma, el local del antiguo Bar Sagrera acumula años de abandono y deterioro. Las pintadas vandálicas ocupan toda la fachada del que un día fue una de las cafeterías más concurridas de Palma, inaugurada como bodega en 1943. Durante las siguientes décadas el local fue sobreviviendo entre edificios cada vez más altos y el creciente tráfico que transitaba entre las Avingudes y el arranque de General Riera.

"Las señoras vestían traje largo"

El rótulo del local ha sobrevivido al paso del tiempo, coronado por enormes vallas publicitarias. Después de años sin cambios, esta esquina de Palma podría vivir una nueva vida con la construcción de un bloque de pisos. Hace una década Joan Sagrera, nieto del fundador del Bar Sagrera, recordaba anécdotas del longevo local. "Yo era un niño y recuerdo ver a los turistas, venían con dinero. En los cincuenta, el que viajaba era alguien que tenía posibles. Los que se alojaban en el hotel Buenos Aires venían al bar de mi abuelo porque era ruta de 'Palma la Nuit', y se tomaban una botella de Freixenet. Las señoras vestían traje largo. A mí me impresionaba verlas. Me daban propinas", rememoraba.

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