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Adiós al comercio más antiguo de Mallorca: La mercería Ca Donya Àngela de Palma, de 1685, anuncia su cierre definitivo

La tienda, ubicada en el número 33 de la calle Jaume II, está en manos de Miquel Aguiló y Esther Gordiola, la undécima generación que ha regentado el negocio, que abre un periodo de liquidación de artículos hasta su clausura

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Miguel Vicens

Miguel Vicens

Palma

Después de 340 años de actividad, la histórica mercería Ca Donya Àngela, ubicada en el número 33 de la calle Jaume II de Palmay conocida como la tienda más antigua de Mallorca, ha anunciado este viernes que cierra sus puertas de forma definitiva, cumpliendo de esta forma el augurio que su propietario, Miquel Aguiló, expresó hace dos años a este diario, cuando ya intuía cuál sería el final del negocio fundado en 1685, pero ubicado ahora en una calle y una ciudad que ya no se parece en nada a la que conoció y ayudo a forjar.

"Los abuelos se paran delante de la tienda y les dicen a sus nietos: ‘Mirad, esto es una mercería’. Somos como un museo de las rarezas en Ciutat. No pinto nada aquí". Y añadió que cuando llegue el momento del cierre alquilará el local. "Es mi jubilación porque con el retiro que me quede no nos va a bastar". El momento ha llegado ahora, con un epílogo para liquidar las últimas existencias antes del adiós definitivo.

Ca Donya Àngela, la última mercería tradicional que queda en Palma data del año 1685, aunque cuando abrió sus puertas Jaume II era la calle del Segell o de los Bastaixos.

Los documentos hallados por Miquel Aguiló y Esther Gordiola, undécima generación de la familia que hasta hoy continúa al frente del establecimiento, confirman que el comercio, antes de convertirse en mercería, albergó viviendas, una tienda y la Oficina del Derecho del Sello, un impuesto sobre las telas instaurado en 1376 por Pedro IV de Aragón y ratificado por Fernando el Católico el 26 de agosto de 1499.

Miquel Aguiló, propietario de la mercería Àngela, en la calle Jaume II de Palma.

Miquel Aguiló, propietario de la mercería Àngela, en la calle Jaume II de Palma. / M.E.V.

En 1671, Baltasar Contestí vendió la tienda a Rafel Martí “Barbassa”. En 1679, la Inquisición la confiscó, y en 1685 Pere Fortessa “Botiguer”, primero de la saga familiar, la adquirió por 1.160 libras mallorquinas.

Desde entonces, el comercio se ha mantenido siempre en manos de la misma familia, funcionando ininterrumpidamente como mercería y en el mismo emplazamiento, ofreciendo un trato cercano y profesional gracias a una experiencia acumulada de más de 335 años. El establecimiento recibió su nombre actual en memoria de Àngela Bonnín, quien se hizo cargo del negocio en 1931, tras el fallecimiento de su suegro.

En 1961 se llevó a cabo una reforma integral del local, que incluyó la renovación de la decoración y del mobiliario. Aun así, conservó el encanto de los antiguos comercios dedicados a surtir a la población y a las modistas, cuando todavía se confeccionaba la ropa a mano. El mobiliario es sobrio: un mostrador de madera y vidrio, estanterías de madera con cajoneras para guardar botones, agujas, hilos, dedales y otros pequeños utensilios. En la fachada, el escaparate de madera y cristal ha mantenido hasta el final el estilo característico de los años sesenta y setenta.

En el año 2020, el Consell de Mallorca le otorgó la Medalla de Honor y Gratitud de la isla de Mallorca, en la categoría de oro, destacando los servicios que ofrece a los ciudadanos desde 1685. Desde el año 2018 forma parte del catálogo de Establecimientos Emblemáticos del Ayuntamiento de Palma.

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