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El Consell desoye las alegaciones y da luz verde a Cort para la catalogación definitiva del monumento de sa Feixina

La comisión insular de Patrimonio aprueba hoy la protección del obelisco levantado por el franquismo con los votos del PP y Vox y pone fin a una larga y polémica tramitación

El monumento de sa Feixina seguirá en pie.

El monumento de sa Feixina seguirá en pie. / Guillem Bosch

Jaume Bauzà

Jaume Bauzà

Palma

La polémica tramitación para catalogar el monolito de sa Feixina y blindarlo contra su demolición ha llegado a su fin. La comisión de Patrimonio del Consell de Mallorca aprobará hoy con los votos del PP y de Vox dar la máxima protección al monumento que el franquismo levantó en los años 40 para recordar a los caídos en el crucero 'Baleares' durante la Guerra Civil. Será el último paso antes de que el Ayuntamiento de Palma lo incluya dentro de su catálogo de elementos singulares con el grado de protección A1.

El Consell ha desoído las alegaciones presentadas durante el periodo de exposición pública y dará luz verde a Cort para su catalogación. Solo queda el interrogante de si esa protección abarcará a todo el conjunto, incluida la fuente que se sitúa en la base del monumento, o solo al obelisco. "En sentido estricto, dentro de la delimitación quizás sólo debería incluirse lo que es propiamente el elemento, pero no la superficie rectangular que contiene la lámina de agua, la cual, en todo caso, el Ayuntamiento podría delimitarla como entorno de protección, si así lo considerase", señala el informe favorable del Consell, que da al Consistorio palmesano libertad para decidir en esta cuestión.

Han apuntalado al nuevo Bien Catalogado de Palma hasta tres sentencias judiciales -la última del Tribunal Supremo- y varios informes que le otorgan un valor artístico digno de proteger -se lo considera un exponente de Art Decó-. Unos y otros han salvado al monumento de la demolición pese al empeño de la izquierda y de la asociación Memòria de Mallorca. En los últimos tiempos ya quedaban pocas dudas de que se llegaría a este desenlace. En octubre de 2023 el Consell ya propuso ejecutar los pronunciamientos de los tribunales y blindar el obelisco. Y en abril de este año la gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Palma aprobó modificar el Plan General para incluirlo en su catálogo. Solo quedaba el trámite de la exposición pública y un último informe favorable de la institución insular.

La memoria que acompaña toda la documentación que ha terminado con su protección, no esconde que originalmente el monolito se levantó como un elemento de exaltación franquista: "A ambos lados, en dos cuerpos supletorios adosados, debían grabarse en dos grandes listas los nombres de los caídos. En el frente principal, cubierto de inscripciones patrióticas alusivas al homenaje, resalta el escudo nacional, (…). El heroísmo de los marineros muertos en el crucero se simbolizaba mediante una gran escultura que representa a un marinero abrazado a un ancla (…). En la parte posterior del monumento una gran cruz, (…). Bajo ella una mesa de altar (…). En la cúspide, un foco o faro corona el monumento (…)". Así lo describe el libro Arquitectura Contemporánea en Mallorca (1900-1947), obra de Miguel Seguí.

En 2009 la entonces alcaldesa de Palma, la socialista Aina Calvo, ordenó retirar los textos y elementos para eliminar toda huella del franquismo, pero los años sucesivos se desencadenó una batalla política y judicial entre partidarios de su derribo y de su conservación.

PSOE: "Exalta al régimen franquista"

La izquierda votará en contra de la catalogación del obelisco durante la comisión de Patrimonio, pero no la evitarán al estar en minoría. "Nos sorprende la celeridad con la que el PP ha actuado. Lo que van a hacer es un insulto a la inteligencia y a la memoria democrática. Argumentan que tiene una consideración artística solo porque apareció en un artículo de arquitectura que se publicó hace muchos años, pero no podemos olvidar sus connotaciones franquistas", critica Joan Ferrer, conseller del grupo socialista en el Consell de Mallorca.

"Es inequívocamente un monumento de exaltación del régimen franquista. Tanto es así que Vox celebra allí sus mítines. Ellos mismos se delatan y es lamentable que el PP y Vox se pongan de acuerdo para defender su patrimonio franquista. Protegerlo es una ofensa a las víctimas y una humillación para la memoria democrática", añade Ferrer.

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