El Paseo Marítimo de Palma descubre su nuevo jardín interior
La transformación de la vía ha creado un amplio espacio ajardinado aislado del tráfico rodado entre el Muelle de las Golondrinas y el último pantalán del Club de Mar, con paseos interiores, zonas de descanso, un parque infantil de madera, fuentes para refrescarse y algunas de las nuevas especies vegetales que adornan el paseo

Una pareja pasea por el camino interior de la zona verde / Miguel Vicens

En la recta final de la construcción del nuevo Paseo Marítimo de Palma, casi tres años después del lejano noviembre de 2022 en que las excavadoras entraron en la vía por primera vez para transformar su recorrido de 3,5 kilómetros —desde la torre de Paraires hasta la confluencia con la Avinguda Argentina—, el proyecto del arquitecto Elías Torres descubre su jardín interior.
La nueva zona verde está situada en la parte central del bulevar. Empieza tras el Muelle de las Golondrinas y termina en el último dique del Club de Mar, donde la parte peatonal alcanza la mitad de la superficie total de la vía y se reviste con variados árboles, alfombras de césped, hileras de palmeras y arbustos de especies muy diversas.
Es un jardín donde la presencia del coche se hace menos perceptible que en el resto de la vía y el ruido de los motores se apacigua.
Está atravesado por un paseo peatonal interior de recorrido serpenteante que discurre paralelo al paseo junto al mar, una de las novedades más llamativas de su diseño.
El camino es cruzado, a su vez, por otros pasos interiores perpendiculares que trazan una red de comunicaciones por la zona ajardinada. Estos coinciden con los pasos de peatones del paseo y unen las dos partes de la vía: el paseo frente al mar y el trazado urbano más cercano a los edificios, con la zona verde en medio.
El "parque lineal", como también ha sido denominado, concentra el porcentaje más elevado de los 1.800 árboles con los que ahora cuenta el Passeig Marítim, así como las nuevas especies introducidas: sóforas japónicas, árboles del caucho, moreras, árboles de seda, cerezos, rosas de Siria, pistachos, cerezos de Santa Lucía y ejemplares del árbol del cepillo o escobillón rojo en forma de arbusto, con sus características espigas de flores encarnadas.
Además, palmeras washingtonias se disponen en el centro del parque, jalonando a ambos lados tramos del paseo a modo de túnel vegetal, mientras que líneas de palmeras datileras en la parte más cercana al mar crean ventanales naturales desde los que contemplar el mar en el interior del jardín.

Una pareja atraviesa la nueva zona ajardinada por uno de sus caminos interiores / Miguel Vicens
Ese paseo peatonal interior ha sido iluminado con el mismo diseño minimalista de farolas instalado en el nuevo Paseo Marítimo, con luminarias planas tipo led. Está jalonado por conjuntos de bancos de aluminio en tonalidad clara, algunos situados en zonas de sombra y otros en áreas más soleadas durante el día.
En el centro de su recorrido se ha instalado un pequeño parque infantil, construido íntegramente en madera. También hay fuentes para refrescarse y se han colocado papeleras a lo largo de todo el itinerario.
Los parterres que forman la zona ajardinada no tienen un diseño uniforme: algunos son planos, al mismo nivel del terreno, y otros forman pequeños montículos que aportan variedad al paisaje.
Los límites de la nueva zona verde son el paseo al borde del mar, a un lado, y el carril bici, al otro. Este carril para bicicletas discurre también entre parterres vegetales y en la zona frente al antiguo Hotel Mediterráneo bajo las copas de los árboles. Es un carril bici con semáforos y señalizaciones que coinciden con los pasos de peatones del Paseo Marítimo y con los caminos perpendiculares al mar que atraviesan el interior de la nueva zona verde.
En el uso ciudadano de la nueva zona ajardinada se nota todavía la falta de costumbre o el desconocimiento de su existencia. Los usuarios del Paseo Marítimo se concentran aún en el paseo junto al mar y muy pocos atraviesan los caminos de su nuevo jardín interior o se sientan en sus bancos, sobre todo en horario diurno. Sus usuarios son por ahora grupos de turistas alojados en los hoteles del paseo, clientes de las marinas privadas de la zona y algunos paseantes ocasionales.

El carril bici también atraviesa por la nueva zona ajardinada del Paseo Marítimo de Palma / Miguel Vicens
Por la tarde, el panorama cambia y el Paseo Marítimo se transforma en un gran gimnasio al aire libre, con ciudadanos que corren, van en bicicleta, caminan con ritmo o simplemente disfrutan de la vida cerca del mar. Sin embargo, al igual que durante el día, los usuarios se concentran mayoritariamente en el paseo al borde del mar y no tanto en el recorrido de la nueva zona verde. Aun así, se pueden observar escenas singulares, como la de una joven extranjera entregada a la lectura en uno de los nuevos bancos a la sombra, o parejas de turistas que recorren la zona ajardinada de un lado a otro, mientras grupos de operarios continúan trabajando en algunos parterres, sembrando nuevos arbustos decorativos o poniendo a punto las canalizaciones del sistema de riego subterráneo instalado.
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