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De almacenes centenarios a apartamentos turísticos: Casa Roca abrirá sus puertas a principios de 2026 como aparthotel boutique

Tras casi una década cerrado, el emblemático edificio se prepara para abrir reconvertido en un conjunto de apartamentos turísticos boutique destinados a acoger a turistas de alto nivel

Hace ya casi diez años que el negocio cerró por falta de relevo generacional tras más de 166 años de historia

Pere Morell

Pere Morell

Palma

Dos mujeres de avanzada edad fuman en un balcón mientras observan, con un rostro a medio camino entre la resignación y la tristeza, cómo a escasos metros está a punto de finalizar la transformación de la antigua Papelería Casa Roca. Hace ya casi diez años que el negocio cerró por falta de relevo generacional tras más de 166 años de historia. Ahora, el emblemático edificio se prepara para abrir de nuevo sus puertas el próximo año, reconvertido en un conjunto de apartamentos turísticos boutique destinados a acoger a turistas de alto nivel.

“Casa Roca – una Boutique Maison compuesta por 10 apartamentos de lujo en uno de los edificios art déco más emblemáticos de Palma, en pleno casco antiguo”, reza la página web de la inmobiliaria encargada del proyecto, que ya permite reservar estancias para la fecha de inauguración. Tras una década de preparativos, las obras están a punto de concluir para dar paso a las viviendas de lujo en la antigua morada de disfraces, libretas y material escolar.

La papelería Casa Roca era un clásico para varias generaciones de mallorquines. Pionera en muchos aspectos, funcionaba como un "xino" a la mallorquina: un lugar donde se podía encontrar de todo, desde cuadernos, bolígrafos y clips hasta disfraces, vasos de fiesta, papeles especiales o bolas de adorno para árboles de Navidad. De hecho, fueron los primeros en vender este tipo de bolas en la isla.

"En 15 días habrán terminado las obras. Ha quedado todo muy bonito y está en una zona muy buena", comenta uno de los albañiles mientras descansa. "Lo que sí: serán muy caras. Para extranjeros serán, gente con mucho money", remata.

El precio por noche en el nuevo hotel boutique oscila entre los 190 y 220 euros, con una estancia mínima de tres noches y un máximo de tres personas por habitación. Aunque en la página web de la inmobiliaria no se permite reservar antes del 2 de mayo, este diario ha podido saber que la intención es abrir mucho antes.

Cabe recordar que en Palma se ha producido un descenso en las pernoctaciones en este tipo de establecimientos durante este año. A principios de mes, el presidente de la Asociación Hotelera de Palma, Francisco Serrano, explicó que, en 2025, "los hoteles boutique del centro han bajado un 10 % en estancias", a diferencia del resto de la ciudad, donde los datos son "muy similares a 2024".

Según la información de la promotora, el nuevo complejo no solo ofrecerá alojamiento: "Casa Roca también gestionará una tienda gastronómica con vinos mallorquines y productos artesanos de las Islas Baleares, así como una escuela de cocina. La experiencia se completará con un gimnasio para el disfrute de los huéspedes".

La descripción finaliza con una frase que evoca una Palma gloriosa: "Palma es una ciudad fantástica, rebosante de historia, cultura e increíbles tiendas independientes, cafeterías, bares y restaurantes".

En lo que dura un cigarrito, las mujeres del balcón piensan en silencio, quizás rememorando los años y los recuerdos ligados a la papelería. Abajo, un reguero de turistas pasa con calma; también algún que otro local. La mayoría buscan cafés de especialidad, boutiques de gelato o tiendas de lujo. Los otros se dirigen al bar Flexas, a escasos metros.

Son las dos Palmas que se entremezclan: una que crece cada vez más y otra que desaparece a pasos forzados.

Papelería Casa Roca

En julio del 2016 Casa Roca cerró por falta de relevo generacional tras más de 166 añosCatalina Torrents, "cansada", y aconsejada por sus hijos, puso a la venta no solo el negocio sino el edificio entero. Es obra del arquitecto Francisco Roca, el mismo que levantó el discutido monumento al 'Baleares' en sa Feixina. Este arquitecto no es familiar de los descendientes del empresario catalán, Francisco Roca Paretes, que fue quien abrió el comercio.

La idea de su propietaria, y aceptada por sus herederos, fue vender todo el edificio. En su momento la propietaria vio con buenos ojos la creación de un apartamento turístico en el lugar: "Un hotel no estaría mal porque los que se han abierto aquí cerca le han dado vida al barrio. Sus clientes son turistas de mayor calidad. Muy respetuosos", señaló Catalina Torrents.

El edificio, de 800 metros cuadrados, consta de tres alturas a los que sumar dos últimos pisos de la finca vecina. Fue su abuelo Domingo Torrents, el que dio un aldabonazo al negocio ya que de la primigenia casa de cerillas y de librillos de papel de fumar, La Mistera, que se hacían en La Soledat y se comercializaban en la trasera de Sindicat, la convirtió en la que se conoce como Casa Roca. Inicialmente, la idea era de la utilizar todo el edificio del arquitecto modernista como grandes almacenes, del tipo de El Siglo de Barcelona.

La crisis dio la estocada final a la papelería, y Casa Roca ya es solo un recuerdo más en la memoria de los palmesanos. Los llonguets ven cómo las tiendas de su infancia renacen convertidas en negocios pensados para un público —y un mundo— al que ya no pertenecen.

Plazas para hoteles en edificios catalogados

El 9 de septiembre, se abrió el plazo de la convocatoria para solicitar la compra de las 500 plazas para hoteles en edificios catalogados o declarados bien de Intéres cultural (BIC), es decir, establecimientos tipo boutique en casales o palacetes. En nueve horas se habían registrado ya una cincuentena de solicitudes, lo que muestra el enorme interés en ampliar plazas en hoteles boutique o bien abrir nuevos establecimientos en edificios patrimoniales.

La ley Negueruela había fijado un cupo de 200 plazas en una excepción a la moratoria de 2022 para alojamientos en edificios catalogados o BIC. Este año el PP las incrementó a 500 tras su pacto con Vox para aprobar el decreto ley de turismo en vigor desde abril.

La Asociación para la Rehabilitación de Centros Antiguos (ARCA) ha venido mostrando su preocupación ante el incremento de la habilitación de plazas turísticas en edificios con valor patrimonial. Considera que "no todos los edificios BIC o catalogados pueden ser transformados en hoteles". ARCA alerta de que, en determinados casos, el turismo puede actuar como destructor del patrimonio.

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