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El obispado se compromete a ceder la plaza de Son Sardina a los vecinos para sus fiestas: "Es el acuerdo al que llegamos"

La autoridad eclesiástica accede a permitir el uso del espacio para los festejos "mientras se respete el horario de las eucaristías"

El diácono de la barriada, en cambio, se opone a que la Plaça Monsenyor Mairata sea utilizada para las fiestas que comienzan a finales de mes

La plaza de Son Sardina lleva siendo un motivo de discordia entre la Iglesia y los vecinos desde hace años.

La plaza de Son Sardina lleva siendo un motivo de discordia entre la Iglesia y los vecinos desde hace años. / Pere Morell

Pere Morell

Pere Morell

Palma

"Se realizó una reunión con todas las entidades afectadas y estas acordaron con el vicario general de la diócesis que, mientras se respetara el horario de las eucaristías, nos comprometíamos a ceder la plaza de Son Sardina a sus vecinos para las fiestas". Así de tajante se muestra el Obispado de Mallorca tras la nueva polémica entre los vecinos de la barriada y el diácono local, Xisco Nadal, quien se opone a que la Plaça Monsenyor Mairata sea utilizada para las celebraciones que comienzan a finales de mes.

Las fiestas, que se celebran del 28 de agosto al 7 de septiembre, podrían verse afectadas nuevamente por un conflicto que ya generó tensión el año pasado. La plaza de Son Sardina no es una plaza pública como tal, sino un espacio que fue cedido en su día por la iglesia del barrio, en virtud de un convenio firmado con el Ayuntamiento de Palma. Este contrato expiró el año pasado, tras los 30 años estipulados, lo que reactivó el conflicto. Desde entonces, el espacio ha pasado a ser de uso exclusivo de la parroquia, desde donde antes también se cedian salas a los escoltes, cossiers, dimonis y el grupo de batucada para guardar material.

El desencuentro entre el diácono y la Asociación de Vecinos, junto con el comité de fiestas, ya estuvo a punto de hacer peligrar las celebraciones en 2024. Finalmente se alcanzó un acuerdo, pero este año el conflicto ha vuelto a estallar. El diácono insiste en que no quiere ceder el espacio para las fiestas.

No obstante, el vicario general de la diócesis llegó a un pacto con diversas entidades de Son Sardina, donde aseguró que se continuarían haciendo las mismas actividades que históricamente se han celebrado en la plaza.

Por su parte, la presidenta de la Asociación de Vecinos, Agustina Fernández, ha declarado que están "cansados" de batallar con el diácono: "Nosotros no nos dirigimos a la Iglesia, solo lo hacemos con el Ayuntamiento". Fernández sostiene que el conflicto debe resolverlo el consistorio, y propone una alternativa clara para evitar futuros enfrentamientos: "Que nos hagan la plaza pública que nos han prometido".

"Son Sardina es una barriada pequeña de unos 1.800 habitantes que cuenta con un montón de entidades. A muchos pueblos ya les gustaría contar con nuestro tejido asociativo" sentencia Fernández.

Una de las reivindicaciones históricas de la barriada es precisamente la creación de espacios públicos, de los que Son Sardina carece. Los vecinos reclaman una plaza y un casal públicos, de gestión popular, en el terreno de Can Pesquet, ubicado en pleno centro neurálgico del barrio. La construcción de este espacio eliminaría de raíz las polémicas con la Iglesia, que se repiten año tras año.

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