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Historia de Ciutat

El centre Flassaders cumple 25 años como 'casal de barri' y como un refugio contra la gentrificación en sa Gerreria de Palma

El primer centro intergeneracional que tuvo Palma celebra sus bodas de plata

Situado en pleno corazón de sa Gerreria, el lugar mantuvo viva la esencia de un barrio que empezó a perder personalidad a raíz del mismo proyecto que dio vida al centro social, pero que también impulso la gentrificación de la barriada

El centre Flassaders se sitúa justo en el corazón de sa Gerreria.

El centre Flassaders se sitúa justo en el corazón de sa Gerreria. / B. Ramon

Pere Morell

Pere Morell

Palma

Este mes de mayo, uno de los lugares más míticos del centro de Palma ha celebrado sus bodas de plata. El centre Flassaders situado en la calle Ferreria, en pleno corazón del barrio de sa Gerreria, cumple 25 años como ‘casal de barri’ y como un espacio único donde han convivido la flora y fauna más peculiar de toda la ciudad.

A más de uno se le escapará una sonrisa al acordarse de la cantina del exfutbolista uruguayo Walter, o de Rafi y su bareto, o de la alegría que sigue produciendo una charla con Victor Uwagba. Personajes que han vertebrado esta ciudad y que la mantuvieron viva en unos años donde la gentrificación empezó a azotar a los barrios de sa Gerreria y sa Calatrava a raíz del propio proyecto que dio vida al centro social Flassaders.

Hace tres décadas, el Temple, que abarca los barrios de sa Gerreria y sa Calatrava, era considerado una de las zonas más decadentes del Casc Antic. Prostitutas, clanes gitanos y mallorquines de toda la vida convivían en un lugar donde la droga y los burdeles abundaban en el antiguo ‘barrio chino’, y pasear por la Porta de Sant Antoni le podía provocar pavor a algunos.

El Centre Flassaders justo antes de ser reformado gracias al ‘proyecto el Temple’.

El Centre Flassaders justo antes de ser reformado gracias al ‘proyecto el Temple’. / Lorenzo

La creación del centre Flassaders se integró dentro del proyecto ‘El Temple’, aprobado en 1998, con el objetivo de dar vida a uno de los sitios más degradados de la ciudad y recuperar el centro histórico de la ciudad.

Gentrificación

El proyecto fue tan exitoso que produjo en la zona un gran proceso de gentrificación. Los antiguos vecinos, a los cuales se les había expropiado sus pisos, fueron incapaces de recomprar las renovadas viviendas al tener estas un precio demasiado alto y tuvieron que mudarse a otros barrios cuando la reforma estuvo ya acabada.

El exalcalde de Palma Joan Fageda visitando las obras del Centre Flassaders.

El exalcalde de Palma Joan Fageda visitando las obras del Centre Flassaders. / Lorenzo

Ante la expulsión de los vecinos surgió el Centre Flassaders como un oasis dentro del proyecto. La antigua fábrica de tejidos se convirtió en un centro de vida del barrio abierta al resto de la ciudad. Esta entidad no sólo ofreceria diferentes cursos de temática variada, sino que fomentaria la integración mediante varias actividades. Esto es lo que le diferencia de otros centros culturales de Ciutat.

El centro social fue inaugurado en el año 2000 por el exalcalde Joan Fageda. Allí han trabajado políticos como el exalcalde de Palma Antoni Noguera y el actual alcalde de Esporles, Josep Ferrà.

«Entre en el 2002 como auxiliar administrativo y luego fui director adjunto», explica Ferrà. El centre Flassaders fue el primer centro intergeneracional de Palma, con actividades dirigidas hacia toda la familia: «El lugar ha llegado a tener un ‘casal de joves’, club de esplai, un club de la tercera edad, guardería, salas de conferencias, ludoteca, centro informático, espacios para actividades físicas... Era un sitio para todas las edades».

«El centre Flassaders era un espacio de referencia para el servicio municipal, un auténtico ‘casal de barri’ con participación ciudadana», aclara Ferrà.

El esporlerí explica que el centro «era único» por su implicación en el barrio y que era un punto de reunión para varios de los personajes más peculiares de la ciudad: «Allí conocimos a gente muy diversa como Victor Uwagba, una pamplonica muy conocida que tenía un bar en Gomila, na Rafi, el dueño de la cantina, Walter o a Toni Rotger ‘de sa Calatrava’».

El ‘porteret’

Toni Rotger es uno de los personajes más carismáticos de Palma, concretamente de sa Calatrava. A él se le deben el regreso de sa Rua a la calle, los embriones del Festival de Teatro y la recuperación de las fiestas populares en su barrio. Asimismo, El calatraví trabajó en el Centre Flassaders en sus primeros años de vida.

Toni Rotger fue el portero del Centre Flassaders entre el 2000 y el 2003.

Toni Rotger fue el portero del Centre Flassaders entre el 2000 y el 2003. / P.M

«Yo estuve de portero, de porteret me gusta llamarlo, desde la inauguración del centro hasta el 2003», asegura Toni Rotger.

«En esa época lo pasábamos putes, ya que había unos clanes gitanos que nos traían locos y hacían lo que querían en el centro. Todo cambio cuando les deje de hacer caso, ya que me di cuenta de que solo querían jugar y que si no ibas detrás de ellos no hacían nada» explica Rotger.

El calatraví considera que el centro «ha cambiado mucho» y que ahora los cursos y exposiciones «se han perfilado y se han adaptado a los nuevos tiempos». Asimismo, Rotger cree que la influencia del centro se ha expandido por toda la ciudad: «Antes solo venía gente de aquí cerca y ahora viene gente de toda Palma»:

Lo que más lamenta Rotger es el cierre de la cantina Flassaders que llevaba Walter Figueroa hace unos años: «Era un sitio con precios populares, cerró justo antes de la pandemia por problemas con la licitación».

Cantina Flassaders

«Por incompetencia política me veo obligado a cerrar este punto de encuentro del barrio. Gracias por 18 años de risas y de buenos momentos. Walter». 

Con este cartel informando de la inminente clausura de la Cantina Flassaders, se despidió Walter Figueroa de sus fieles clientes en el 2020, poco antes del inicio de la pandemia.

El exfutbolista uruguayo, que llegó a jugar en primera división, tuvo que cerrar el bar por problemas con la licitación. El cierre de la cantina fue un duro golpe para sus más de 400 clientes diario.

Walter Figueroa fue el responsable de la Cantina Flassaders durante 18 años.

Walter Figueroa fue el responsable de la Cantina Flassaders durante 18 años. / Manu Mielniezuk

La cantina era un refugio que mantenía la esencia de los bares populares, con comidas a 8,5 euros, muy diferente a los otros bares y restaurantes con precios mucho más elevados de la zona. Los ecos de los personajes icónicos que pasaron por la cantina siguen resonando en el centre Flassaders.

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