El apetito inmobiliario devora las plantas bajas tradicionales de Son Espanyolet

La vivienda de la calle Triana que será demolida se une a una larga lista de inmuebles característicos de este barrio que han desaparecido bajo las excavadoras

Cort señala que durante las dos últimas legislaturas de izquierdas se concedieron 35 licencias de derribo

Fachada edificio de la calle Triana cuya proteccion solicita Arca.

Fachada edificio de la calle Triana cuya proteccion solicita Arca. / Arca

Jaume Bauzà

Jaume Bauzà

Son Espanyolet ha perdido 36 plantas bajas tradicionales desde 2015. Aunque no estaban protegidas, eran inmuebles tradicionales que daban carácter al barrio y han acabado pereciendo por el apetito inmobiliario que impera en este y otros muchos rincones de Palma. La cifra la ofreció el martes el regidor de Urbanismo, Óscar Fidalgo, para defenderse de las críticas después de que su departamento autorizara la penúltima demolición de una planta baja singular -habrá más- ubicada en el número 3 de la calle Triana.

Planta baja tradicional en la calle Barrera 64 que fue demolida.

Planta baja tradicional en la calle Barrera 64 que fue demolida. / DM

Fidalgo concretó que 35 licencias de demolición de inmuebles característicos en este barrio fueron autorizadas entre 2015 y 2023, coincidiendo con las dos legislaturas de izquierdas en el Ayuntamiento de Palma. La número 36 es la de la calle Triana. "Hay una relación de 35 a uno", señaló el concejal. Invariablemente promociones de lujo con piscina y jardín al alcance de muy pocos bolsillos sustituyen a las antiguas viviendas.

Nuevos vecinos

Las calles Son Espanyolet y Miquel Porcel son las que más patrimonio arquitectónico de este tipo han perdido, con cuatro plantas bajas desaparecidas en cada una. La gran mayoría de las licencias de derribo autorizadas ya han sido ejecutadas y hoy modernos edificios y por lo general con una o dos alturas más sustituyen a aquellas viviendas tradicionales.

Vivienda en la calle Poble Espanyol 33 que también ha desaparecido.

Vivienda en la calle Poble Espanyol 33 que también ha desaparecido. / DM

Las nuevas promociones inmobiliarias también a traen a residentes muy diferentes de los que habitaban las antiguas plantas bajas. Son en su gran mayoría compradores extranjeros que las utilizan como segunda residencia o como inversión para destinarlas a alquiler turístico, actividad que a menudo colisiona con el descanso de los vecinos.

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