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Infraestructuras. Secretos de Ciutat

Un refugio antiaéreo escondido en Palma

Varios bancos en el refugio de la Confraria de Sant Miquel.

Varios bancos en el refugio de la Confraria de Sant Miquel. / ARCA

Jorge Lay

Jorge Lay

Palma

Uno de los aspectos menos conocidos de la Palma de la Guerra Civil es la extensa red de refugios antiaéreos construidos para proteger a la población de los bombardeos aéreos. Aunque Palma no experimentó la devastación que sufrieron otras ciudades españolas, el miedo a los ataques era constante. «Muchos de estos refugios aún existen, pero están cerrados al público. Y eso es una pena, porque entrar en uno de ellos te hace entender el miedo y la angustia de esa época», reflexiona Fermoselle.

Estos refugios, tanto públicos como privados, estaban diseñados con técnicas específicas de protección: entradas en zigzag para minimizar el impacto de las ondas expansivas de las explosiones y salidas alternativas para garantizar la seguridad de los refugiados en caso de colapso de una de las entradas. Uno de los refugios más significativos es el de la Confraria de Sant Miquel, un refugio que cuenta con tres accesos subterráneos, que se conectan a través de estrechos túneles bajo las calles de la ciudad. Durante décadas, estos accesos han permanecido bloqueados por escombros y construcciones posteriores. Según Fermoselle, «sería perfectamente posible recuperar estas entradas y convertirlas en espacios educativos que transmitan el valor de la paz».

Este refugio pudo albergar hasta 300 personas simultáneamente durante los bombardeos de la Guerra Civil. Desde 1936 hasta 1938, se construyeron en Palma todos los refugios bajo un plan de protección de la población. Este refugio tiene las características comunes a todos los otros de Palma, aunque posee ciertas singularidades que lo hacen especial. ARCA pide su rehabilitación lo más rápidamente posible para hacer posibles las visitas. Tiene tres accesos: uno en el carrer Confraria de Sant Miquel, otro en el carrer de la Missió y un tercero al final de las Ramblas, donde converge con la Costa de sa Pols. Este diseño permite que el refugio empiece en la Ciudad alta y termine en la Ciudad baja, con un desnivel de aproximadamente 15 metros y una longitud total de unos 180 metros, incluyendo las bifurcaciones.

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