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El Nou Riu Dolç regresa con su menú del día "de estilo mallorquín" al barrio del Conservatorio

El bar está en la misma calle Alfons el Magnànim, a escasos metros del anterior

La inauguración es este sábado a partir de las 19.30 horas

El bar Nou Riu Dolç en el barrio del Conservatorio.

El bar Nou Riu Dolç en el barrio del Conservatorio. / DM

M. Elena Vallés

M. Elena Vallés

Palma

 La historia del bar Riu Dolç en Palma no acabó bien. Primero vino un cierre reprentino tras una inspección de salud pública en la cocina; después la venta del local, donde se levantará una finca de pisos de lujo. Su propietario, Toni Perelló, contaba que ya estaba casi en edad de jubilarse, pero va a continuar sirviendo comidas y bebidas en otro local en la misma calle, en Alfons el Magnànim, cerca de la rotonda del Conservatorio. En concreto, se ha mudado a los bajos donde funcionaba otro bar, el Buñolense. Tras un lavado de cara, abrirá sus puertas este lunes 2 de septiembre. La fiesta de inauguración es este mismo sábado a partir de las 19.30 horas.

En la gestión del día a día, le acompaña Yolanda Guardiola una vez más. “Vamos a hacer lo mismo que en el otro local, un poco de picoteo y menú del día típico de Mallorca: sopes, lechona, pollo al horno… Un menú completo de dos platos con bebida por 9 ó 10 euros”, explica. “En verano, con el calor, solo hacemos un plato ligero porque el calor no invita a grandes ágapes”, comenta.

La clientela espera que sea la de siempre. “Están los caballistas que van a Son Pardo. Pienso que vendrá gente más joven a este local, los músicos del Conservatorio, que vienen a por bocadillos estilo llonguet”, apunta.

Toni Perelló en el Nou Riu Dolç

Toni Perelló en el Nou Riu Dolç / DM

El bar estará abierto de día, “sólo los viernes estaremos también por las noches”, comenta. El Riu Dolç era conocido por ser una de las paradas obligatorias de muchos noctámbulos de la ciudad.  

El Riu Dolç tuvo que adelantar su cierre al pasado mes de marzo tras recibir una inspección de las autoridades sanitarias, que señalaron deficiencias graves. Perelló tenía previsto cerrar en dos años el local, puesto que en el solar que ocupa se levantará pisos de lujo. "Vendí el bar anterior y el piso de arriba a unos inversores que harán viviendas". De hecho, los promotores de los pisos ya colocaron la gran valla publicitaria de la promoción inmobiliaria.

"A mi edad, sólo me queda un año y medio para jubilarme y no tengo a nadie para que continúe con el bar, así que vendo", señaló Toni en declaraciones a este periódico.

Hay que recordar que el pasado mes de diciembre falleció Miquel Perelló, hermano de Toni, el hombre que insufló vida al Riu Dolç, bar habitado por taxistas, amantes del trote, periodistas, actores, mecánicos, jubilados, estudiantes y músicos. Una clientela que podrá encontrar la misma filosofía en el Nou Riu Dolç.

bar Riu Dolç

bar Riu Dolç / DM

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