Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La difícil supervivencia de las galerías de los Geranis, en el centro de Palma: El comercio tradicional toca fondo

La zona situada en pleno centro de Palma no es ajena a la cascada de cierres de negocios emblemáticos que está afectando a la ciudad

Los nuevos comercios que se establecen son de ‘quita y pon’ y apenas aguantan un par de años

Aún resisten algunas pocas tiendas con más de una década de vida

La Sastrería Pedro Lladó, situada en Los Geranis, cierra por jubilación.

La Sastrería Pedro Lladó, situada en Los Geranis, cierra por jubilación. / B.RAMON

Pere Morell

Pere Morell

Palma

Sastrería Pedró Lladó, lencería Gracia y la joyería Valentín. Son todos comercios que nacieron el siglo pasado en Los Geranis que van a cerrar en los próximos meses por la jubilación de los propietarios. Los años no pasan en balde para nadie y el comercio tradicional tiene las horas contadas en el centro de Palma.

«La competencia que promueven las grandes superficies es el cáncer para el pequeño comercio», asegura Magdalena Creus, la propietaria de la lencería Gracia. La mujer se jubilará tras más de 30 años en Los Geranis y asegura que los centros comerciales «venden de todo» y algunos de ellos adquieren sus productos «muy baratos en Asia». «Varios de estos espacios no compran como nosotros ni venden como nosotros», se lamenta.

La joyería Valentín cierra por jubilación. | PERE MORELL

La joyería Valentín cierra por jubilación. | PERE MORELL

La lencería Gracia es una tienda de ropa interior femenina, donde el trato personal es encantador. La dependienta puede quedarse más de diez minutos hablando con los clientes para recomendarles el mejor producto. «Los comercios tradicionales son mucho más familiares, esto se va a perder», sentencia Creus.«La tecnología lo ha cambiado todo, los jóvenes ya no compran en las pequeñas tiendas», asegura Creus. «La mentalidad ha cambiado y ahora se compra todo online», sentencia.Afortunadamente, la gran mayoría de locales de Los Geranis son regentados por pequeños comerciantes, sin embargo, estos tienen una corta fecha de caducidad.

«Los nuevos comercios duran muy poco», explica la responsable de la librería Embat.

En Los Geranis hay mucho ánimo lector, y esto lo demuestran las tres librerías que perviven en la zona: Embat, Insula literaria y la librería Ramon Llull.

Magdalena Creus cierra la lencería Gracia tras más de 30 años. | PERE MORELL

Pilar Vidal abrió Vol Ras hace ya once años / Pere Morell

«Los que estamos abiertos desde hace años somos muy pocos», explica. «Cada dos o tres años van cambiando los negocios, son de quita y pon».

Sastrería Pedro Lladó

La sastrería Pedro Lladó echa la persiana tras más de cuarenta años en Los Geranis. Sin embargo, esta vez existe un rayo de esperanza, ya que el actual propietario, Mateu Cunill, desea que el próximo comerciante que alquile el local siga con el negocio de venta de trajes.

A diferencia del Carrer de Sant Miquel, donde se puede llegar a pagar casi 10.000 euros por un mes de alquiler, el arrendamiento en Los Geranis es «más asequible» para los comerciantes, ya que Cunill paga «1.000 euros» por el alquiler de su establecimiento. Lo que le permite poder ofrecer «productos de calidad» a sus clientes.

Mateu Cunill explica que a Los Geranis le pasó una trastada: «Antes estaban la conselleria de Educación y la de Agricultura aquí, venían todos los payeses a por las subvenciones y luego se compraban un traje. Cuando trasladaron las consellerias al polígono las ventas bajaron mucho». «Somos la única ciudad del mundo que envía las cosas al polígono, y eso provoca que tengamos una ciudad muerta», sentencia Cunill.

Un pequeño cartel en Los Geranis apoyando al pequeño comercio de la zona. | PERE MORELL

Un pequeño cartel en Los Geranis apoyando al pequeño comercio de la zona. | PERE MORELL

Optimismo

Pilar Vidal abrió Vol Ras, una tienda de artículos de montaña, en Los Geranis, hace ya once años y le gusta la zona: «Aquí todo es pequeño comercio y tiene su encanto. La gente viene y va, unos ponen un negocio de uñas, otros de bolsos, es un poco variopinto y a mí me gusta», asegura.

Vidal compara Los Geranis con el carrer de Sant Miquel: «Esto es diferente a Sant Miquel, allí son todos tiburones, los Geranis es como un poblet, la gente está sola y nos ayudamos».

Sin embargo, la mujer explica que los jóvenes se están «cargando» toda la red comercial: «Por ahorrarse dos duros la gente matará al pequeño comercio, está en nuestra mano que todo esto no cierre», sentencia.

Pilar Vidal abrió Vol Ras hace ya once años. | B.RAMON

Magdalena Creus cierra la lencería Gracia tras más de 30 años. / Pere Morell

Mercedes Carvajal es la nueva presidenta de Los Geranis y asegura que la zona ha mejorado mucho, ya que cuando ella llegó «casi todos los locales estaban vacíos».

Uno de los negocios que más hizo por Los Geranis fue Melicotó, que cuando llegó a la zona por el 2017 se encargó de intentar dinamizar los comercios, llegó a crear azulejos para identificar a los oficios presentes en los Geranis. Lamentablemente, la empresa de camisetas con lemas mallorquines se trasladó a Blanquerna y dejó de actuar como dinamizador entre los comercios.

Hoy Los Geranis se debate entre el pesimismo y el optimismo. Entre un futuro negro o esperanzador, solo el tiempo dirá qué opción era la acertada.

Tracking Pixel Contents