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Choques entre conductores: incumplimientos, tensión y ruedas pinchadas entre los taxis de Palma y Calvià

La prestación conjunta del servicio de taxi se tambalea por los enfrentamientos entre conductores de ambos municipios

Una patronal pide poner fin al convenio y Cort promete «contundencia» con los infractores

Un taxi de Palma y uno de Calvià comparten espacio en el paseo del Born el pasado 1 de agosto.

Un taxi de Palma y uno de Calvià comparten espacio en el paseo del Born el pasado 1 de agosto. / B. Ramon

Jaume Bauzà

Jaume Bauzà

Palma

El acuerdo para la prestación conjunta del servicio de taxi entre Palma y Calvià este verano se tambalea por los incumplimientos de conductores de uno y otro municipio en un clima de tensión que ha desembocado en enfrentamientos verbales, ruedas pinchadas y al menos un retrovisor roto. En este contexto los dos ayuntamientos implicados han tenido que lanzar sendos comunicados para advertir de sanciones a los infractores.

Calvià lo hizo el martes, cuando anunció que castigará «con dureza» a quienes se salten los términos del convenio. Palma hizo lo propio ayer. «Estamos haciendo un seguimiento detallado del día a día de la aplicación del convenio del taxi que entró en vigor el primero de agosto», señaló el teniente de alcalde de Movilidad, Toni Deudero.

En relación con determinadas actuaciones de taxistas que están incumpliendo el convenio, el regidor recordó que «los dos ayuntamientos van a ser contundentes con los comportamientos que vulneren el convenio. No vamos a permitir este tipo de actuaciones, que tenemos que combatir todos», indicó Deudero.

Hay que recordar que los taxis de Palma y Calvià iniciaron el 1 de agosto una prueba piloto hasta el 30 de septiembre para prestar un servicio conjunto que les permite cargar y descargar pasajeros en los dos municipios, con la condición de que lo hagan en paradas reglamentarias y siempre que haya más clientes que taxis en la cola. Sin embargo, los incumplimientos en este capítulo han sido frecuentes durante estas dos primeras semanas de convenio, lo que ha provocado momentos de tensión entre los conductores y la reacción de ambos consistorios.

Antoni Bauzá, presidente de la Agrupación Empresarial de Taxis de Baleares insta a los Ayuntamientos de Palma y Calvià a que pongan fin a la prestación conjunta del servicio «en aras de evitar más enfrentamientos», y pone como ejemplo «pinchazos de neumáticos e incluso enfrentamientos verbales y físicos entre los taxistas de Palma y Calvià por captar clientela a toda costa».

Taxis que ‘deambulan’

Esta patronal, integrada en la FEBT, explicó en una circular dirigida a todos sus socios que siambos municipios hubieran tenido en consideración sus propuestas, es decir, armonizar tarifas entre ambos municipios y establecer de un orden de carga de pasajeros, «la tensión que se vive ahora entre ambos colectivos profesionales no se hubieran producido».

Por su parte Biel Moragues, presidente de Taxis-Pimem, sigue defendiendo las bondades del convenio, aunque también habla de incumplimientos y episodios de tensión entre conductores. «Me consta una rueda pinchada a un taxista de Palma en el aeropuerto porque al parecer había cargado en Calvià el 31 de julio, un día antes de que entrara en vigor el convenio. Y la rotura de un retrovisor que sufrió un taxista de Calvià, también en el aeropuerto de Palma», indica este representante de los taxistas.

«Hay incumplimientos por parte de unos y otros. La presidenta de los taxis de Calvià informó por error de que sus taxis podían ir con la luz verde encendida por Palma, y eso generaba malestar porque solo pueden coger clientes en paradas regladas, no cuando ven a alguien levantar la mano. Eso se subsanó, pero como consecuencia también hubo taxis de Palma que hicieron lo mismo en Calvià», destaca Moragues.

«Hay quien no cumple a rajatabla lo de coger clientes solo cuando no hay taxis del municipio propio. Hay quien incumple otras cosas. Por ejemplo, hay taxistas de Palma que descargan en Santa Ponça y después se pasean por varias zonas de Calvià, que no es lo suyo. O taxistas de Calvià que llegan y hacen todo el centro y el Paseo Marítimo buscando cargar, que tampoco obedece al espíritu del acuerdo», apunta.

En todo caso, Moragues es optimista y considera que la experiencia este verano habrá valido la pena: «A nosotros nos preocupa que se dé servicio y se saque el trabajo. Y hay otros que están más preocupados por otras cosas. La mayoría de taxistas quieren que esto salga adelante, pero hay minorías en ambos lados que no quieren, y pretenden tener de rehenes a usuarios, taxistas y ayuntamientos».

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