El drama del comercio tradicional en Mallorca
Cierran las cuatro tiendas de la cadena Princesita que quedaban en Palma
Tras más de 60 años en la ciudad, el negocio de ropa de hogar clausura todos sus establecimientos por las «pocas ventas»
La franquicia llegó a tener siete comercios en sus mejores años

El local de Princesita de la Calle Velázquez, en liquidación total por cierre. / B.RAMON

Asesinato múltiple hacia el pequeño comercio de Palma. Las cuatro tiendas de la cadena Princesita que quedaban en la ciudad cierran por la «bajada de ventas». El escenario del crimen se reparte entre los establecimientos que aún resistían la marca: uno en la Calle Velázquez, otro en Blanquerna, el tercero en Pasqual Ribot y el restante en la Carretera de Valldemossa.
La cadena Princesita llegó a tener siete tiendas repartidas por toda Palma, tres de las cuales ya habían cerrado en los últimos años. El propietario y expresidente de Afedeco, Pau Bellifante, ha decidido cortar por lo sano y clausurar todas las tiendas que quedaban.
«Cierro totalmente, es muy difícil aguantar este tipo de negocio, las ventas han bajado bastante mientras que nos suben los impuestos», explica Bellifante.
El padre del propietario, Simeón Bellifante, inició en el año 1958 el negocio familiar. Su hijo entró a la tienda en el 1964, a la temprana edad de 15 años.
Centros comerciales
«Antes teníamos muchos clientes, los centros comerciales y la venta online nos han hecho mucho daño», asegura Pau Bellifante.
«Antes la gente de los pueblos venían a comprar, ahora en estos centros tienen más facilidad de aparcar, y además el parking es gratis, en Palma la gente no entra con el coche», sentencia.
El propietario cree que, si no se «facilita la entrada a Palma con el coche» no se podrá hacer nada. Además, critica al antiguo alcalde, José Hila, por la peatonalización y la subida de precios de los parkings: «los centros comerciales nos han quitado mucha clientela y el Ayuntamiento no ha hecho nada para facilitar que la gente venga dentro de Palma, nos vamos a morir todos los comercios».
Bellifante cree que los anteriores políticos no fueron «ágiles» en prever la situación, y cree que la solución pasa por la «creación de un centro comercial urbano», así como la «promoción de comercios» y la proliferación de «actividades conjuntas».
Bellifante, que ya «lo veía venir», explica que estos comercios «no tienen futuro». «Es muy difícil poner en marcha cualquier tipo de negocio tradicional, ya no aguantan, tenemos muy pocos aliados», sentencia.
«No podemos subsistir así, los autónomos levantamos el país y ahora nos abandonan», asegura.
Las tiendas Princesita aún no tienen fecha de cierre: «depende de la liquidación y de como vaya el stock», explica Bellifante.
No se sabe qué negocio substituirá los establecimientos, aunque Bellifante lo tiene claro: «Palma se va a quedar solo con el comercio de turismo: el de las franquicias y las cadenas», sentencia.
«El comercio dinamiza las ciudades, si no tenemos negocios de aquí, el turista se va a encontrar lo mismo en Mallorca que en su casa, todas las ciudades serán iguales», se lamenta Bellifante.
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