Patrimonio
Palma recupera las Cases de Son Ametler tras una década de retrasos y reivindicaciones vecinales
El Ayuntamiento está a punto de concluir la transformación de una antigua ‘possessió’ del Rafal-Vivero en un Casal de Barri largamente demandado
Cort confía en que el nuevo equipamiento estará operativo antes de fin de año
Es el punto y final a años de obras y paralizaciones del proyecto

Un fragmento del muro original preside la planta baja de las Cases de Son Ametler. / Zafirus

La recuperación de las Cases de Son Ametler está a punto de ser una realidad después de más de una década de retrasos y paralizaciones de las obras. Esta antigua 'possessió' mallorquina originaria del siglo XVII reabrirá completamente rehabilitada como Casal de Barri, un espacio largamente reivindicado por los vecinos del Rafal-Vivero.
A falta de conectarse a la red eléctrica y poner en marcha el ascensor, han concluido los trabajos en la planta baja, una superficie de 567 metros cuadrados presidida por un fragmento del muro original y una escalera colgante. Son dos de las joyas, una muy antigua y otra moderna, que acoge este inmueble propiedad del Ayuntamiento de Palma y que en los próximos meses se abrirá a las entidades vecinales.
Pere Soler, arquitecto municipal responsable del proyecto de rehabilitación junto con Erik Herrera, recorre este espacio «en el que no hay ornamentación, solo el valor intrínseco de cada cosa». Una pared y una cubierta formada por bóvedas son dos de los pocos elementos que han sobrevivido al paso de los siglos y al abandono, y permanecen como recuerdos de la casa original.
El pasado conectado con el presente gracias a una escalera metálica que cuelga del techo para no tocar las valiosas bóvedas. «La escalera envuelve este patrimonio y permite observarlo desde arriba. No se apoya en el suelo, de este modo no entra en contacto con las bóvedas», explica Soler.
«No nos hemos gastado dinero en donde no era necesario, pero sí nos lo hemos gastado en la escalera. Nos la hicieron a medida en un taller, la introdujo un camión con una grúa y la montamos en una semana», recuerda el arquitecto satisfecho con el resultado.
Está a punto de concluir la primera fase de la restauración que ha intervenido en la planta baja y en un jardín de 1.323 metros cuadrados que imita el original. Quedan por rehabilitar las dos plantas superiores que suman 448 metros cuadrados, aunque primero el Consistorio tendrá que decidir qué uso les dará.
En 2010 las Cases de Son Ametler, ya de propiedad municipal, se sometieron a una primera reforma de calado que consistió en la reconstrucción de las paredes de las plantas superiores, completamente derruidas, y en la instalación del forjado y la cubierta. Pero el proyecto se abandonó, y llegaron años de olvido institucional y reivindicaciones vecinales. En 2018 se reactivó, pero volvió a encallar; primero por la pandemia y después por el encarecimiento de los materiales como consecuencia de la guerra en Ucrania.
«El encargo que nos hizo el Ayuntamiento fue rehabilitar la planta baja para dotarla de instalaciones para los vecinos: hay una zona de estar para los vecinos, varios despachos, una sala para exposiciones y espacios para la gente mayor que comunican directamente con el jardín», subraya Soler, que muestra una barra, una pequeña cocina y unos baños. En el proceso también se ha instalado el ascensor y la escalera para comunicar la planta baja con las superiores, pendientes de reforma.
En el primer piso una pared está cubierta de grafitis, recuerdo del abandono que ha sufrido el inmueble durante años y de la periódica presencia de okupas. En todo caso, el arquitecto señala que completar la segunda fase de esta restauración encerrará mucha menos complejidad que la primera.
Abierto a todas las entidades
Una vez el arquitecto haya recepcionado las obras, la antigua ‘possessió’ se incorporará al patrimonio municipal para ser inscrita en el área de Participación Ciudadana, que gestionará el inmueble y acabará de definir con los vecinos qué actividades acogerá y cómo se distribuirán los espacios y horarios entre las diferentes entidades. La rehabilitación la ha llevado a cabo la regiduría de Urbanismo.
Con agosto de por medio, este proceso se alargará durante los próximos meses, pero en el departamento que dirige la regidora Lourdes Roca confían en que estará operativo antes de fin de año. El futuro Casal de Barri no será exclusivo de ninguna asociación, y se abrirá a entidades del Rafal-Vivero y de otros barrios de la zona que necesiten un espacio para celebrar actividades.
En esta nueva vida las Cases de Son Ametler estarán abiertas a conferencias, talleres, reuniones y encuentros de todo tipo de colectivos vecinales y de personas de la tercera edad. Participación Ciudadana coordinará a todas las entidades interesadas —con la condición de que estén inscritas en el registro— para aprovechar al máximo un equipamiento reivindicado insistentemente con intervenciones ciudadanas en muchos plenos.
Soler explica que mientras han durado los trabajos de rehabilitación, el inmueble ha recibido la visita de vecinos veteranos que han llegado a ver habitada la antigua ‘possessió’, que en su momento de esplendor se extendía hasta el Camí Salard. Algunos residentes también habían recorrido el jardín original que daba carácter a la casa señorial. Hoy queda oculta entre las plantas bajas características de esta parte de Palma y solo se deja ver al final de la calle de les Cases de Son Ametler a la que da su nombre.
El presupuesto de los trabajos en el edificio ha ascendido a 767.000 euros (sin IVA), mientras que la reconstrucción del jardín se ha presupuestado en 324.000 euros. La inflación ha sido el último obstáculo de un proyecto que por fin ve la luz.
El diseño del jardín se basa en pinturas de Antoni Gelabert
Una de las joyas que han aflorado con la rehabilitación de las Cases de Son Ametler es el jardín que ocupa 1.343 metros cuadrados en la parte trasera de la antigua ‘possessió’. «A mitad del proyecto vimos a través de fotografías antiguas y pinturas deAntoni Gelabertcómo era el jardín decimonónico», explica Pere Soler, uno de los arquitectos municipales responsables del proyecto.
«Así que decidimos reconstruirlo en base a estos documentos. Hubo que cambiar el trazado de los caminos, pero hemos hecho una relectura de lo que era antes», manifiesta Soler.
Con el tiempo las enredaderas recién sembradas formarán una cubierta vegetal en torno a la gran pérgola.
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