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Un mamut en la calle Unió

Fue un animal enorme, poderoso y herbívoro que convivió con los primeros humanos, sapiens o no, durante decenas de miles de años

Un mamut en la calle Unió

Un mamut en la calle Unió / Àngels Fermoselle Paterna

Àngels Fermoselle Paterna

Àngels Fermoselle Paterna

Me parece un notición que podamos ver la osamenta auténtica de un mamut en nuestra ciudad. Hay que agradecerlo a la iniciativa cultural de Caixaforum, que ha decidido exponerlo en sus distintas sedes de diversas comunidades autónomas antes de asentarlo definitivamente en Barcelona.

El mamut fue un animal enorme, poderoso y herbívoro que convivió con los primeros humanos, sapiens o no, durante decenas de miles de años.

Pertenece a la familia Elephantidae, grupo caracterizado por tener una trompa con la que ayudarse a llevar a la boca lo que iba arrancando de la tierra. Tiene por tanto antepasados comunes con los actuales elefantes y, de hecho, hay quien está intentando, gracias a la ingeniería genética, hacer revivir a esta especie gigante y extinta. Lo que viene a ser jugar con fuego aunque ellos, los mamuts, se extinguieron quizás por un lejano y frío cambio climático allá por la Edad del Hielo.

Hablando de ancestros comunes, también el conocido como hombre de Neandertal, con precursores compartidos con el Homo sapiens —nosotros—, conoció a los mamuts y sobrevivió, en parte, gracias a cazarlos.

Lo sé desde pequeña, porque cuando tenía 10 años gané un premio en la televisión. Attar del Valle del Hielo era el título del libro que gané, en eso consistía el premio, y en la portada, un muchacho con una lanza pretendía cazar un mamut en un paisaje helado. María Luisa Seco en persona eligió la postal en la que yo había contestado correctamente una pregunta que hicieron en el programa Antena infantil, que ella dirigía y en el que actuaban personajes como Locomotoro, Valentina, el Capitán Tan y el Tío Aquiles. «El hombre de Neandertal» era la solución, que yo escribí en aquella tarjeta. He conservado ese libro como un tesoro y comprenderán que recuperar esta historia, gracias a que hay un esqueleto de ese animal en mi ciudad, suponga para mí redondear un pasaje personal.

El autor del libro, Leonard Wibberley, se declaraba fan de los Neandertales y recreaba en su obra de ficción prehistórica lo que él creía que podría ser una semblanza de vida de aquella sociedad primitiva. Y teniendo en cuenta que el libro es de 1968, no iba nada desencaminado, según los posteriores descubrimientos que se han ido haciendo. Conservé el libro con amor, pero no me gustó nada leerlo entonces. Eso de matar animales y describirlo triunfante, no era algo que me apeteciera saborear, y aún no tenía capacidad para entender de supervivencia. La aventura de explorar sí me seducía, y lo uno iba con lo otro.

Ahora, gracias a la exposición Mamut. El gigante de la Edad del Hielo, todo adquiere el marco y la dimensión reales. La exposición consta de dos salas, una en el primer piso y otra en la planta baja del elegante edificio modernista conocido como Gran Hotel. Es en el bajo en el que se puede contemplar el descomunal ejemplar fósil de mamut hallado en Siberia.

Les aconsejo que vayan a verlo y que lo hagan varias veces, que acompañen a sus nietas, nietos, hijas e hijos y que, como durará unos meses, acudan también a las conferencias y visitas guiadas que en paralelo se organizan. Valdrá la pena. En domingo, apenas hay turistas y abren de 10 a 20 h, un lujo en una tierra en la que los museos deberían recibir ríos de visitas.

Y ya que están, se acerquen al Museo de Mallorca y admiren todo lo que tienen, que hasta septiembre también disfrutarán de Sorolla. Y al Solleric y a Can Balaguer... y a la Fundació Miró. Al Museu d’Arts Decoratives no podrán porque aún no existe, pero si insistimos quizás lo consigamos. Disfrutemos, conservemos, reivindiquemos y, ahora, agradezcamos que podamos extasiarnos ante un mamut en la calle Unió.

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