Aniversario

35 años d’Esplai sa Calatrava: forjando vínculos y creando comunidad en Palma

Un ‘passacarrers’ que celebraron delante del Ayuntamiento.  |

Un ‘passacarrers’ que celebraron delante del Ayuntamiento. |

Alba vázquez de la torre

El club d’Esplai sa Calatrava cumple 35 años. En 1989, sa Calatrava era una zona problemática. Drogas, criminalidad y falta de empleo eran problemas frecuentes en el barrio. Sor Gloria Aleza, de los Sagrados Corazones, observó que muchos niños del área no tenían actividades estructuradas después de la escuela o quedaban desatendidos. Buscó apoyo en la Iglesia, y el obispo la derivó al Seminario. Salvador Bonet, hijo del cocinero del Seminario, Guillem Bonet, asumió la dirección del club. Ha explicado a este diario el recorrido desde sus inicios.

«El Esplai quería hacer pueblo dentro de Sa Calatrava. Proponía socializar con los vecindarios y la población infantil a partir de una revolución doméstica de la creatividad en el campo del tiempo libre, la cual aportaba un sentido más profundo de esta propia libertad», indica Salvador Bonet. «Tampoco tenía que ser una cátedra de manualidades, ni un calco de la catequesis o las clases de repaso, sino un tipo de puerto franco como un cortafuego contra la ley de la selva de la calle», añade.

Inicialmente dirigidos a niños desfavorecidos, los clubes de esplai han evolucionado hacia herramientas de cohesión para usuarios de 5 a 17 años. «Antes, las actividades extracurriculares no eran tan virtuales ni adictivas como hoy en día, lo que facilitaba una armonía grupal fundamental para el esplai», comenta Bonet.

El verano del 89 se celebró el primer campamento de verano con unos 50 niños inscritos. «Ahí campaban los hermanos Micky, Marina y Joan Pujol, hijos d’En Miquel des Forn de Sa Pelleteria, que entonces han hecho madriguera al esplai como monitores, directores y excelentes ‘monisaurios’. En septiembre de aquel mismo año nos federamos al GDEM (Grupos De Esplai de Mallorca) del ilustre pionero Ramon Serra, y adoptamos los tres ejes de su proyecto educativo: Opción Social, Pedagógica y de Fe», indica.

En ese momento Sor Gloria diseñó el emblemático logo del Club y redactaron el ideario, que con el tiempo se ha convertido en santo y seña de la identidad del club. «Amar la naturaleza. Ser mejores cada día. Somos un grupo de amigos abierto a los demás. Conocer y amar nuestra barriada. Compartir y respetarnos mutuamente. Somos ciudadanos del mundo. Trabajar por la Paz».

Salvador Bonet recuerda los momentos de tensión que vivieron cuando el Ayuntamiento de Palma los echó del local prestado por ellos. « En 1994 Cort nos echó de nuestro local de la Porta des Camp con la excusa de instalar un cuartelillo de la Policía Local, tuvimos que improvisar y liderados por el joven seminarista Toni Vadell, nos hizo descubrir la Serra de Tramuntana para hacernos tomar conciencia del paraíso terrenal que es Mallorca. El entusiasmo del grupo no desfalleció en ningún momento durante aquel año y medio de receso a la intemperie, hasta que el obispado nos cedió el actual local de la calle Calders, por gentileza y buen mandamiento de Don Teodor Úbeda, donde seguimos actualmente», relata el exdirector del esplai.

Los campamentos de verano son muy recordados por todos, Bonet recuerda uno con cariño. «Digno de recordar es aquel verano de 2001 en que el sensato maestro Rafa Cárdeno nos embarcó de campamento rumbo a Cala Jondal de Ibiza, con una etapa reina de cicloturismo por Formentera con 120 criaturas», explica.

Aunque en tiempos pasados el club gozaba de muy buena salud actualmente hay apenas niños del barrio y Bonet explica que son «tiempos difíciles para la utopia de un barrio donde no hay niños».

Reclama que cada vez es más difícil encontrar monitores decididos y «competentes». «Los monitores d’esplai que aguantan el tipo hasta una edad respetable son raras avis. De cada vez es más complicado con tanta oferta de ocio alienando y remunerada la crisis de compromiso es una constante. Tanta suerte que el eterno femenino consolida el Club como una cantera natural de futuros educadores del ocio, la gran mayoría con nombre de mujer».

Aunque ve difícil encontrar monitores, Salvador Bonet asegura que hay un relevo generacional emergente. «El nuevo relevo entre las jóvenes generaciones de voluntarios está surgiendo con entusiasmo desde redes que buscan innovar y contribuir, actualmente bajo el amparo de la Fundación Pere Tarrés», destaca.

Mirando hacia atrás, Bonet agradece a todas las personas que han pasado por el club. «Son tantas las personas que han contribuido al esplai a lo largo de estos 35 años que la lista de agradecimientos sería infinita. Como decía Sor Gloria: ‘¡Tú haces Club!’».

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