La Playa de Palma, «degradada» y «sin orgullo» tras uno de sus meses más 'negros'

La tragedia y los excesos han azotado este último mes a una de las zonas más turísticas de la ciudad

Vecinos y comerciantes condenan el abandono al que se ve abocado el barrio y reconocen que está llegando a su límite

Los hosteleros advierten de las consecuencias que pueden tener estas problemáticas a medio plazo

Una pareja de turistas observa en aparente calma  un cartel informativo en Playa de Palma.

Una pareja de turistas observa en aparente calma un cartel informativo en Playa de Palma. / Manu Mielniezuk

Jordi Sánchez

Jordi Sánchez

Cuatro muertos tras el derrumbe del Medus Beach Club. Miles de euros en pérdidas a causa de las inundaciones del martes. Dos fallecidos por balconing. Manifestaciones vecinales para echar del barrio a un grupo de argelinos. Un turista ebrio roba una máquina excavadora de una cantera y la vuelca. El viernes, otro turista orinaba desde una terraza a plena luz del día. Este es el balance del mes ‘negro’ que han afrontado Playa de Palma y s’Arenal, dos grandes zonas turísticas convertidas en «víctimas de su propia historia». Para acabar de contextualizar, esta semana han recibido la visita de 22.000 estudiantes de la península dispuestos a celebrar su fin de curso por todo lo alto. 

En poco más de treinta días han salido a la luz las problemáticas y deficiencias que, según vecinos, hoteleros y empresarios, estos barrios llevan arrastrando y denunciando desde hace años

«Prácticamente nací aquí, porque al tener yo pocos meses nos mudamos a Playa de Palma con mis padres ya que vivíamos en calle Aragón. Desde que tengo memoria aquí ha habido turistas, pero no recuerdo una época así». Es el testimonio de Martina Ramis, vecina de la Playa de Palma que a dos manzanas de la zona cero en la que se inundaron varios locales explica que «hubo unos años en los que este sitio era un orgullo para la ciudad y para los que vivimos aquí». «Ahora ya no», asume.  

Para Ramis existe desde hace años «una dejadez por parte de las instituciones que ha degradado estos barrios hasta la saciedad». Lluc Pérez, amigo suyo con el que comparte el trayecto hasta el supermercado, asiente con la cabeza mientras escucha a Ramis y termina de rematar sus declaraciones: «Nos hemos convertido en un parque de atracciones». Este vecino de la calle Marbella lamenta que tanto s’Arenal como Playa de Palma se hayan convertido en zonas degradadas y «tercermundistas». «Al final somos víctimas de nuestra propia historia. Aquí siempre ha habido turismo, con esto hemos nacido, pero en algún momento alguien decidió poner por encima el dinero a la calidad, y al final tenemos esto. Estamos sufriendo las consecuencias de un modelo que no se controló ni reguló en su momento y que ahora está explotando por todos lados. ¿Por que crees que se inundan locales y se caen terrazas?; porque aquí no ha habido control ninguno desde hace años».

La tónica vecinal, apuntan, es de «hartazgo». En los grupos de Facebook en los que participan estos residentes es cada vez más común encontrar comentarios haciendo referencia a la acumulación de basura que sufre s’Arenal y a la degradación de sus infraestructuras. 

Hans y Michelle, una pareja alemana que lleva de vacaciones en la primera línea palmesana desde el pasado 7 de junio, confiesan que «se nota que no estás en Portals o Bendinat». Explican que, por tradición familiar, veranean las primeras semanas de junio en la isla. No varían su ruta; contratan un paquete a través de una agencia de viajes con todo incluido y reservado. «En Alemania se habla mucho de lo que pasa aquí. No es que tengamos mala visión de la zona, pero es verdad que aquí ya no hay turismo tranquilo. Nosotros bajamos a la playa o a tomar algo pero prácticamente no salimos del hotel. Aún así, ya hace dos o tres años que vemos cómo se hacen fiestas en las habitaciones o cómo la seguridad del hotel saca a varias personas claramente borrachas de dentro». No dejarán de venir aseguran, aunque reconocen que «ya no es lo mismo que antes». 

Un abandono «histórico»

Los comerciantes de la zona con los que este diario ha podido contactar han preferido ocultar el nombre de sus negocios «para no hacer más mala publicidad». Toni, uno de estos empresarios, denuncia la dejadez de la administración: «Todo el mundo nos ha dejado de lado». «¿Qué nos esperábamos?», se pregunta. «Nadie nos hace ni caso desde hace años, en invierno desaparecemos y en veranos vivimos para los turistas, que encima pueden hacer lo que les venga en gana aquí». Recuerda el reciente episodio de la excavadora. «Cómo es posible», lamenta mientras niega con la cabeza. 

A su lado Salva también quiere dejar patente su indignación. «Los turistas me dan de comer. A mi y a mi familia, es una realidad. Pero eso no les da barra libre para hacer lo que quieran. Yo no tengo por qué aguantar que unos jóvenes me vomiten en la tienda y que encima llame a la policía y me digan que no hay nadie para venir a ayudarme. Pero esto es algo que viene de atrás, ya nos hemos acostumbrado a la dejadez y el abandono». 

Pedro Marín, presidente de la Asociación de Hoteleros de Playa de Palma, asegura que «hemos llegado al punto máximo de degeneración de una zona turística madura». «Venimos advirtiendo de que esto pasaría desde hace doce años. Ha habido un abandono político, de infraestructuras y policial, entre otras cosas». Para Marín, Playa de Palma ha sido «abandonada históricamente» por parte de la clase política y advierte en clave turística que «a lo mejor a corto plazo no, pero a medio-largo plazo esta degradación si que afecta». 

En el cargo desde hace un año, asegura que todo lo que sucede y genera «mala prensa» afecta directamente al turismo y la hostelería y reclama «más inversiones público-privadas y más regulación para que las cosas empiecen a ir bien». Tras el cambio de gobierno, algunas de las políticas le han hecho «ver la luz al final del túnel». Sin embargo, no duda en mandar una clara advertencia: «Con todos los problemas que hay en las calles, en dos o tres años vendrá una crisis fruto de todo lo que está pasando».

Suscríbete para seguir leyendo