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Palma cierra una página con Tito’s

La ciudad da el último adiós a la centenaria discoteca, ubicada en el imponente edificio que preside el Paseo Marítimo que en su día fue el referente de la noche mallorquina, y que dará paso a la nueva discoteca-cabaret Lío

Las excavadoras derriban el edificio de Tito's. B. RAMON

En su día los cimientos temblaban por el rugido de los altavoces a todo volumen. Por esta joya del Mediterráneo desfiló la ‘jet set’ internacional, desde Grace Kelly hasta Charles Chaplin o Louis Armstrong, por no hablar de Paris Hilton, la reina de la alfombra roja y la limusina blanca. Hoy en Tito’s ya solo se escucha el incesante ruido de los martillos hidráulicos y las excavadoras, y el único desfile es el trasiego de los obreros arriba y abajo.

En sus inicios, el público se sentaba en lo que más tarde fue la pista de baile.

El último adiós al referente de la noche está teñido de nostalgia por el recuerdo de las noches que todo mallorquín pasó en el imponente edificio que preside el Paseo Marítimo: «Si no te has subido al ascensor de Tito’s no has estado de fiesta en la isla», hablaban las malas lenguas. Quién lo iba a decir después de casi cien años, cuando en su época dorada se convirtió en la catedral pagana de Mallorca, que algún día esos cimientos acabarían derribados por las máquinas de obra.

Paris Hilton en Tito’s en 2017, una de las reinas de la mítica discoteca. LA SIESTA PRESS

Tito’s ha dejado el listón muy alto para la nueva discoteca-cabaret Lío, que acogerá la sala de fiestas después de destripar el antiguo edificio. Mientras tanto, el grupo Cursach trata de replicar la esencia del mítico símbolo del ocio nocturno en Magaluf con su Tito’s Calvià Beach, en los bajos de BCM.

Fue una mansión para gogós y ‘chicas Playboy’. NEUS JUANEDA

Sin embargo, nada tiene que ver con los que todos conocíamos: la discoteca, cuyos inicios se remontan al año 1923, fue durante décadas una mansión para gogós, ‘chicas Playboy’ y famosos. Impuso la era del culto a la fiesta y el ‘glamour’ cuidando hasta el último detalle con los rostros más cotizados del momento. Era una isla propia en una zona estratégica de la ciudad.

Cierra un capítulo de la vida nocturna de muchos mallorquines.

De todo eso quedará el recuerdo, plasmado en miles de fotografías, porque el gigantesco inmueble será historia dentro de poco. La firma de arquitectos Gras Reynés se encarga del proyecto, cuya licencia de obra concluye en octubre de 2023. Grúas y excavadoras trabajan a pleno rendimiento dar paso cuanto antes al siguiente capítulo, que además de un restaurante de lujo, verá un acceso peatonal directo que se construye desde noviembre entre Gomila y Marítimo justo al lado de la discoteca extinta.

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