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Las Cases del Retiro, una joya de la Edad Media abandonada hace dos décadas

Desde Cort no hay ninguna iniciativa en marcha, y de momento tampoco existe la voluntad municipal

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Las Cases del Retiro, una joya de la Edad Media abandonada hace dos décadas. DM

Un extraño silencio, interrumpido por algún que otro canturreo de los pájaros, invade el cuerpo nada más entrar a las Cases del Retiro. Esta antigua possessió, cuyo origen data de la Edad Media, posee una belleza inquietante porque a pesar de su indudable encanto suscita muchas preguntas sin respuesta.

Los casi 50.000 metros cuadrados de la enorme finca colindan con el parque de Bellver y la residencia de ancianos de la Bonanova. A lo largo de su historia la possessió ha pasado por diferentes propietarios hasta que en el año 1997 el ayuntamiento de Palma la expropió por 95 millones de pesetas.

Desde entonces, las administraciones municipales de un color y de otro llevan dos décadas con sensacionales anuncios de proyectos e iniciativas en las Cases del Retiro. Sin embargo, la realidad es que la propiedad nunca ha llegado a ser usada.

Durante varios años, los alumnos de diferentes talleres del antiguo Imfof (Institut Municipal de Formació, Ocupació i Feina), como los de margers y jardinería, se dedicaron a rehabilitar la finca. La idea del ayuntamiento del alcalde Joan Fageda era que la edificación se convirtiese en un albergue juvenil, además de un centro para programas de formación ocupacional. Pero la iniciativa quedó olvidada en el fondo de algún cajón del consistorio.

Poco se volvió a escuchar sobre las Cases hasta que en el año 2011, visto el deterioro del inmueble, se inició un proyecto de mejora de la fachada, la cubierta, los cierres y las instalaciones. Sin embargo, quedó paralizado durante la siguiente legislatura y nunca se hizo intención de retomarlo.

En 2018, el gobierno municipal del Pacte anunció un proyecto para convertir la possessió en el centro de interpretación de Bellver, además de acoger actividades y talleres sobre medio ambiente. También se presupuestaron unas obras de adecuación del entorno y de la edificación, que deberían haberse iniciado a finales de 2018.

Nunca llegó. Ni el centro de interpretación, ni las obras, ni ningún otro proyecto. La finca lleva ya más de veinte años sin vida, a temporadas siendo incluso pasto del vandalismo y los okupas. Desde Cort, según fuentes consultadas por este diario, no hay ninguna iniciativa en marcha, y de momento tampoco existe la voluntad municipal.

Los únicos que frecuentan la zona son los empleados del área de Parques y Jardines, puesto que la finca es uno de los accesos al bosque de Bellver. También lo visitan algunos vecinos de la Bonanova, y raramente algún que otro turista con especial gusto por los lugares abandonados.

De todas formas, lo que se encuentran son ventanales destrozados, basura y multitud de grafitis, que se han adueñado del lugar en ruinas. Las humedades se comen las paredes y la suciedad se esparce por todo. Pese a que antaño fueron una codiciada joya medieval, las Cases del Retiro hoy son la cara más amarga del abandono y la decadencia.

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