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«Ya era hora de que reformaran la Plaza España»

Las obras de Cort en el centro neurálgico de Palma dividen a vecinos y comerciantes

Obras en la Plaza de España de Palma: "Ya era hora de que la reformaran"

Obras en la Plaza de España de Palma: "Ya era hora de que la reformaran" Bernardo Arzayus

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Obras en la Plaza de España de Palma: "Ya era hora de que la reformaran" Irene R. Aguado

Que la Plaza de España necesita una reforma es, prácticamente, la única cuestión en la que coinciden vecinos, comerciantes y el Ayuntamiento de Palma. El cómo y el cuándo, en cambio, genera una polémica que ha confrontado a todos los afectados. Mientras que unos piden prorrogar las obras para no entorpecer la campaña navideña, otros creen que la urgencia de los arreglos no admite más retrasos.

María y Maribel, vecinas de la céntrica plaza, coinciden en la dificultad que les supone pasear por allí. La primera va con un carrito de bebé, y la otra con un andador ortopédico. «Ya era hora de que la reformaran», señalan: «Para los que tienen movilidad reducida es un peligro, casi todo el suelo está desconchado y la gente se tropieza y se cae». Y añaden: «Hace mucha falta, aunque moleste a los negocios, para ellos también será un beneficio a largo plazo».

Los comerciantes, en cambio, no lo tienen tan claro. Cort prevé empezar las obras en septiembre, una noticia que no ha caído del todo bien en el sector: «No me parece que sea el momento adecuado. Tendrían que escoger una fecha mejor», alega Xisca Llompart, empleada de la tienda de gastronomía Son Vivot. El pasado fin de semana, las patronales de comercio ya solicitaron al Ayuntamiento de Palma que retrase las obras y las inicie en enero de 2023 para minimizar el impacto en los establecimientos de la zona.

El pavimento de la Plaza de España está en muy mal estado.

El pavimento de la Plaza de España está en muy mal estado. BERNARDO ARZAYUS

Melchor Palou, el responsable de la tradicional tienda Calzados Melchor, en el corazón de la Plaza de España, ve complicado sobrevivir a otro periodo difícil tras la pandemia y la guerra en Ucrania: «Está claro que la reforma es necesaria, pero después de la mala temporada que llevamos solo nos faltaba que restrinjan el tránsito en la plaza, nos va a afectar muchísimo», lamenta Palou. «Además, los plazos nunca se suelen cumplir, así que tampoco sabemos a qué atenernos», añade.

Pero no todos los comerciantes piensan igual. A Glòria Forteza-Rey, de Embat Llibres, le parece que la reforma ya tarda en llegar: «Las obras siempre tienen un pequeño perjuicio. Pero necesitamos una Plaza de España digna y decente. Es una intervención necesaria e imprescindible, no se puede consentir que continúe así», sentencia la librera, al tiempo que insiste en que la inversión y el sacrificio se devolverá a largo plazo con más clientela en el pequeño comercio de la zona.

Sin embargo, las patronales consideran que Cort ha escogido un periodo de lo más inoportuno y continúan reclamando que se prorrogue. El presidente de la Confederación Balear de Comercio, Mateo Cunill, sostiene que la reforma debería iniciarse en temporada baja, en los meses de febrero o marzo, y terminar lo antes posible para no obstaculizar la recuperación de los negocios. De otro modo, las obras entorpecerán no solo el final de la temporada de verano, sino también la campaña de Navidad y otras fechas señaladas, como la semana del Black Friday.

En palabras similares se expresa Antoni Gayà, el presidente de Afedeco, la patronal mayoritaria de comercio: «La reforma se tendría que haber hecho de una manera ordenada y consensuada con patronales, comercios y vecinos», reclama. «No es un capricho pedir que se hagan después de Navidad, es que de otro modo se rompe una de las campañas más importantes de Palma», explica.

Con todo, al aprobar el proyecto de reforma, la Junta de Gobierno de Cort desestimó dos alegaciones. Una de ellas fue presentada por dos comerciantes del mercadillo navideño que se ubica cada año en la plaza; argumentaron que después de la dura crisis, la situación ya es suficientemente difícil para los empresarios. El Consistorio rechazó en su momento el escrito, respondió que se buscarían ubicaciones «alternativas» para el mercadillo y dio luz verde al polémico proyecto.

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