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Diario de Mallorca

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Los discípulos de Harry Potter aprenden en Son Gotleu

El colegio Gabriel Vallseca se convierte en Hogwarts y regala «magia» a sus alumnos para ayudarles a dejar atrás la pandemia y mejorar la convivencia, el aprendizaje y la motivación

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Los discípulos de Harry Potter aprenden en Son Gotleu Mar Ferragut

Todos los niños necesitan magia, pero algunos requieren una generosa dosis extra. Y tras la pandemia esta necesidad se ha incrementado. En el colegio Gabriel Vallseca de Palma, ubicado en el barrio de Son Gotleu, lo saben y se esfuerzan (mucho) para darles ese plus de cariño, de motivación y de implicación. De magia.

Bajo la varita de su directora, Asun Gallardo, esta escuela se ha transformado en Hogwarts y sus estudiantes se han convertido en los discípulos avanzados de Harry Potter en Mallorca.

Hace veinte años que este colegio diseñó y empezó a desarrollar este proyecto de convivencia y aprendizaje. Ahora lo han recuperado doblando la apuesta para «restaurar emocionalmente» a un alumnado que ha quedado especialmente tocado por la crisis sociosanitaria.

Y es que la covid-19 nos ha descolocado a todos, pero en las humildes casas de este barrio el golpe económico, emocional y académico (por la brecha digital) ha sido aún más duro. Por eso, Gallardo y el resto del claustro vieron que este curso, aún regido por las mascarillas y la distancia social, había que dar el todo y apostar aún más por las sonrisas y la cercanía.

Así, esta vez no bastaba con ambientar y decorar hasta el último rincón de cada clase y pasillo como Hogwarts; no era suficiente hacer talleres de conjuros; ni disfrazarse; ni organizar sus ya tradicionales torneos de quidditch (muy apreciados por las familias).

Este año hacía falta magia extra y por eso el colegio palmesano contactó con la escuela de Harry Potter para pedirle un favor muy especial: que les mandaran una importantísima reliquia. El Cáliz de Fuego.

Así lo explicaba este viernes la profesora Nuria Urraca (ataviada como Morgana de Num, miembro del Consejo de Grandes Magos de Hogwarts) a los expectantes estudiantes, que, vestidos con sus túnicas de mago, observaban alucinados una reproducción de casi dos metros del Cáliz de Fuego como el que se describe en el libro de J.K. Rowling.

El silencio y la solemnidad del acto de presentación del cáliz se rompió únicamente cuando éste empezó a echar humo y los chavales enloquecieron entusiasmados.

¿Para qué es esta copa gigante? En la reproducción del Gabriel Vallseca (elaborada por Los del ático reciclarte) a finales de curso se meterán allí los nombres de los alumnos que superen todos los retos, de comportamiento y académicos, que a partir de la próxima semana les irán planteando sus profesores. Del cáliz saldrán los tres nombres que competirán en el Torneo de los Tres Magos, consistente en tres pruebas aún por definir (aunque Gallardo ya señala que una seguro que será una partida de ajedrez gigante).

Además de esta motivación de ser ‘los elegidos’ (todo un honor), en este colegio los estudiantes trabajan y se superan día a día para poder pasar de una casa a otra. Todos los estudiantes empiezan en la casa Slytherin, y para evolucionar y pasar a otras deben demostrar que van incorporando valores y cambios de actitud. Así cambian de casa y ganan recompensas y privilegios (mejores varitas, chuches...).

«¿Qué hay qué hacer para pasar a Ravenclaw?», pregunta Gallardo a los alumnos de 4º A: «Seré silencioso, seré amable y encantador y cada día aprenderé algo nuevo», responden, con la lección bien aprendida. El objetivo es llegar a Gryffindor, cuyos miembros son conscientes de que «han de ser un ejemplo para los demás». La directora explica que cuando llega el momento de evaluar si un alumno merece cambiar de casa sus compañeros «siempre intervienen para decir cosas buenas de él». Además, también afrontan retos de grupos y de centro, con lo que se fomenta la cooperación.

El entusiasmo de Gallardo es contagioso y el personal del centro echa horas y horas preparando materiales, colocando decoración y ultimando eventos. Con el proyecto, que empapa cada centímetro del colegio y de la jornada (en cualquier momento puede aparecer un dementor), se trabajan competencias y contenidos curriculares pero el objetivo básico es la buena convivencia: «Si no logramos eso, no podemos hacer nada, es la base», razona la directora, que recuerda otras iniciativas del colegio como el mindfulness, las prácticas restaurativas y los alumnos mediadores.

«En un centro como éste hay que reinventarse», razona Manoli Vílchez, tutora de 4ºA, el grupo que el año pasado ganó el torneo de quidditch. Un centro ‘como éste’ es un centro en una barriada muy humilde, con un 80% de alumnado inmigrante de más de 40 nacionalidades, muchísima movilidad y con varias familias que no hablan ni castellano ni catalán.

Al presentar el Cáliz de Fuego, Asun Gallardo recordó a los niños que todos, sean de la casa que sean, tienen las mismas oportunidades de ser los elegidos si se esfuerzan. Al final, esa es la idea con la que trabajan en este colegio: sacar el máximo potencial de cada niño y darle, venga de donde venga, las mismas oportunidades.

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