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Blanquerna, el primer barrio compasivo de Palma

Los primeros voluntarios de la zona se organizan para atender y acompañar a aquellos vecinos que se encuentran en situación de soledad no deseada, enfermedad avanzada, final de vida o duelo

Maria Galmés, Enrique Aguilar, Marian García y Cata Loshuertos frente al cartel de Palma Compassiva. B. Ramon

Palma es una ciudad con una población cada vez más envejecida y con personas vulnerables. Un colectivo que progresivamente padece más soledad y falta de apoyo emocional en su día a día. Es por eso que muchas urbes se están sumando al movimiento de ciudades compasivas creando redes de apoyo y de cuidados en los propios distritos. En el seno de Palma Compassiva, iniciativa creada hace dos años, ha echado a andar la red vecinal de Blanquerna, el barrio que va más avanzado en la creación de estos núcleos de voluntarios que atienden y acompañan a aquellos vecinos que se encuentran solos, enfermos o en el final de su vida. 

«El objetivo es crear en cada barrio un núcleo que detecte a personas vulnerables que necesitarían contacto y ayuda de sus vecinos. Es necesario recuperar la solidaridad entre los vecindarios, como antes», comenta la  coordinadora de la red de Blanquerna, Maria Galmés, maestra jubilada que invierte parte de su tiempo libre a apoyar a los demás. De momento, la red la están poniendo en marcha dos personas más aparte de Galmés, Enrique Aguilar y Cata Loshuertos. «Ya hemos hecho un llamamiento a través de la redes sociales para que se sumen voluntarios», comenta. Hay un mail y un teléfono habilitados para que llamen los vecinos que puedan participar: ncblanquerna@palmacompasiva.org y 615 51 20 54. «Ya tenemos los nombres de varias personas que podrían ayudar de manera puntual y esperamos que sigan llamando más. La intención es reunirnos con todos los voluntarios conseguidos el mes que viene y poder diseñar ya el plan de actuación», detalla Galmés.

«Hemos ido a hablar con los servicios sociales del distrito norte, con la Cruz Roja y nos ha acogido muy bien la asociación de vecinos de Santa Pagesa», comenta la coordinadora. «Ya pudimos celebrar una charla sobre el documento de voluntades anticipadas en la asociación de vecinos», cuenta.

¿Qué tipo de acciones se llevan a cabo en este tipo de redes vecinales? «Pues si estás enfermo, un voluntario te puede subir la compra o el periódico, acompañarte al médico, llamarte por la mañana para preguntarte si estás bien o necesitas algo, escuchar al otro con un problema, cuestiones de este tipo. Es evidente que hay unos límites porque no somos profesionales y hay otros servicios públicos que pueden ser más específicos, pero es a veces a través de estos voluntarios que se detectan otras situaciones que pueden ser derivadas a otros sitios o a especialistas donde la ayuda sería mejor», comenta Galmés. «La nuestra no es una ayuda económica directa como podría hacer una institución o servicios sociales, es más bien una red solidaria vecinal», matiza.

La intención del núcleo es tratar de conseguir una persona de referencia en todas las fincas de Blanquerna que pudiera hacer de enlace con el núcleo compasivo cuando detectara vecinos vulnerables que se encuentran en alguna de las situaciones mencionadas al principio de este reportaje. 

Cualquiera puede ayudar

En cuanto a los voluntarios, «puede ser cualquier persona, no hay que tener formación en cuidados necesariamente. Sabemos que habrá gente que podrá dedicar más horas y otras menos, da igual. El caso es que nos lo comuniquen y todo es adaptable», apunta.

Por otra parte, desde el núcleo están elaborando un listado de recursos existentes para todas estas personas en situación de soledad o vulnerabilidad. 

Galmés cree que estas redes vecinales irán cogiendo fuerza. «Además de nosotros, también sé que en Son Dameto están empezando. Y espero que se sumen muchos barrios más. Se están empezando a visibilizar cada vez más casos de personas que están totalmente solas en las ciudades. Con la pandemia se está viendo más. Incluso personas que han encontrado muertas en su casa y nadie se había dado cuenta. Es para que reflexionemos como sociedad, son situaciones que no deberían darse», sostiene.

Desde el movimiento Palma Compassiva ya se han llevado a cabo algunas acciones, entre ellas encuentros de reflexión, charlas en escuelas, formación de voluntariado o lo que se conoce como death cafés, que son encuentros ciudadanos para hablar de la muerte en torno a un café, un tema que habitualmente es evitado en las conversaciones con amigos o con la familia. 

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