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Diario de Mallorca

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Negueruela defiende el acuerdo «inamovible» de tres cruceros al día en el Puerto de Palma

El conseller dice que la propuesta de dos buques de Més que fue rechazada en la negociación con las navieras-División social: la plataforma anticruceros critica por insuficiente la limitación y la que los defiende teme sus repercusiones

El crucero ‘Costa Smeralda’ atracado el pasado julio en Palma. | MANU MIELNIEZUK

El acuerdo cerrado el lunes por el conseller de Modelo Económico, Turismo y Trabajo, Iago Negueruela, con las navieras por el que se limitarán a tres cruceros diarios las escalas en el puerto de Palma durante los próximos cinco años, ha provocado una cascada de reacciones. Entre los socios del Govern está siendo criticado por considerarlo insuficiente. La plataforma ciudadana contra la actividad se muestra decepcionada y su opositora alerta de sus repercusiones contra el sector. Con todo, el portavoz del Consolat de Mar lo defiende y advierte que es «inamovible» el pacto con la patronal del ramo.

Iago Negueruela reitera que el acuerdo «es importante, por primera vez se ponen límites» y avisa que pese a las críticas de sus socios de Més y Podemos «es inamovible y en este caso es normal que ellos manifiesten su opinión». Según negoció el conseller el lunes en Hamburgo, a partir de 2022 podrán atracar en el puerto palmesano un máximo de tres cruceros al día, de los cuales solo uno de ellos podrá superar los 5.000 pasajeros. Se fija un máximo de 8.571 cruceristas al día (unos 60.000 a la semana).

No obstante, desde las filas Més se reclamaban un máximo de dos cruceros y un tope de 6.000 cruceristas al día. El criterio de Podemos es más restrictivo, con un único buque por jornada. Y desde Esquerra Unida se censura que no implica un cambio de modelo y defiende su propuesta de aumentar la ecotasa a los cruceristas para que paguen como en los hoteles de cinco estrellas. Negueruela asegura que en la reunión en la ciudad alemana «pusimos sobre la mesa la propuesta de Més, pero fue rechazada». En este sentido, el conseller recuerda que al no existir una normativa para regular la actividad lo que se pretendía era llegar a un acuerdo. «Negociar es un ejercicio de valentía y vale más este acuerdo que como estábamos hasta el momento», considera el titular de Turismo, que vuelve a agradecer a las navieras su disposición.

«Se trata de conjugar todos los intereses, desde los comerciales, los de los taxistas y las navieras que han hecho un esfuerzo para alcanzar el acuerdo, ya que no tenemos competencias para regular», insiste.

Ante las críticas de que se superarán los tres cruceros este año que viene al fijarse una serie de días de excepción (menos de 20, en los que podrán atracar cuatro buques), Negueruela apela a que la programación establecida hay que respetarla y persevera en que el acuerdo es para un quinquenio y nada más puede hacer escala un megacrucero con más de 5.000 pasajeros a bordo cada día.

Decepción

La Plataforma contra los Megacruceros externa su decepción ante una cifra de cruceros todavía «muy elevada» para Ciutat, «a nivel ambiental y de salud pública» por la enorme contaminación de los buques. Alertan de que implicará que desembarquen 6.000 o 7.000 personas en el centro de Palma, provocando masificación.

Al tiempo que desde esta movimiento se considera «totalmente fuera de lugar» que se viaje a otro país para negociar con multinacionales asuntos de los ciudadanos baleares, se reconoce «el hecho histórico» de que se establezcan numerus clausus en el turismo», hasta ahora «un tabú en nuestras islas». Aún así, se lamenta que el Govern no haya tomado «una decisión valiente» y sigan cinco años más de contaminación y presión demográfica.

La Plataforma Contra Los Megacruceros reconoce «el hecho histórico» de poner límites al turismo

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En el lado opuesto, la Plataforma Sí A Los Cruceros cuestiona que las medidas propuestas por el Ejecutivo autonómico carecen de «cualquier base legal» porque las competencias recaen en Madrid. La portavoz de la entidad, Alex Fraile, se pregunta «si el próximo paso es restringir la llegada de aviones a Son Sant Joan» al sentarse un precedente. Se critica que se frena la desestacionalización porque los cruceros llegan en temporada baja y las repercusiones medioambientales al tener mayor impacto los buques pequeños por ser más antiguos.

A los hoteleros les «gustaría ver cómo afecta» el acuerdo a los cruceros de puerto base» por las estancias y prestación de servicios que generan en Palma, dice el presidente de Ashpama, Javier Vich, quien destaca cómo han abogado junto con Cort por la gestión de flujos de turistas para no cargar Palma.

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