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Palma, entre las 500 grandes ciudades más caras del mundo

La capital mallorquina sobresale en coste de la vida, cesta de la compra, precios de restaurantes y alquileres en el estudio comparado de medio millar de ciudades significativas del planeta que utiliza como base a Nueva York

Palma, entre las 500 grandes ciudades más caras del mundo Bernardo Arzayus

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Palma, entre las 500 grandes ciudades más caras del mundo Matías Vallés

El ambicioso estudio de la plataforma Numbeo en torno a quinientas metrópolis mundiales adjudica a Nueva York el índice arbitrario de 100 en coste de la vida, cesta de la compra, precio de restaurantes y de alquileres. La buena noticia es que Palma, incluida entre las ciudades más significativas del planeta, no supera en ninguna de las categorías citadas a la referencia neoyorquina. La mala noticia es que la capital de Mallorca milita entre los enclaves con una mayor exigencia económica hacia sus vecinos entre el medio millar de urbes examinadas, que ascienden en realidad a 563.

El apelativo de «la mejor ciudad del mundo para vivir», atribuido por el Sunday Times londinense, ha sido contraproducente para Palma. Ese título se ha convertido en la cita inevitable en centenares de reportajes, con el consiguiente efecto llamada para los nuevos residentes que definen la gentrificación. A cambio, y según refleja el estudio de Numbeo, la capital mallorquina también puede aspirar al calificativo de «una de las ciudades más caras del mundo para vivir», con un encogimiento progresivo de la relación calidad-precio. En el capítulo englobador del coste de la vida, se sitúa en la posición intermedia número 275, pero con un 63 por ciento de los precios disparatados de Nueva York. De hecho, solo es un poco más barata que su vecina Dubai, más cara que Madrid en décimas, a la altura de Barcelona, y por encima de casi todas las ciudades españolas consignadas. Solo Bilbao le ofrece un respiro en este apartado entre los enclaves estatales.

El estudio ha manejado un salario neto mensual medio para los palmesanos de 1.356 euros. Numbeo se ha especializado en determinar las condiciones de vida comparadas en diferentes países. En el apartado del precio de los alquileres, Palma tiene nada menos que 364 metrópolis con la vivienda más asequible en la cuota mensual, con solo 150 por encima en todo el mundo. Ahora bien, los rangos son tan apretados en esta categoría que una mínima variación en las mediciones dispararía el sobrecoste palmesano. En concreto se le adjudica un índice de alquileres que es un 31,83 por ciento del existente en Nueva York, pero el nivel 40 solo se alcanza entre las cincuenta urbes más onerosas para sus residentes. Además, el informe se centra en el alquiler de pisos de tamaño medio, un dato que rebaja la precariedad de Palma dados los precios estratosféricos de las viviendas unifamiliares o de alta gama. De hecho, la renta de los apartamentos de una habitación baremados fluctúa entre 640 y 860 euros mensuales según su ubicación, para ascender de 1.000 a 1.350 euros en pisos de tres dormitorios. La evolución palmesana en alquileres conduce a una igualación con el centenar de ciudades más apreciadas.

Coste de la vida y alquileres

Al combinar el coste de la vida con el precio de los alquileres, Palma también se sitúa en la mitad más cara del planeta, y concretamente en la posición 294, aunque por debajo de la mitad de Nueva York. Sin embargo, conviene recordar que el salario neto medio después de impuestos supera los cinco mil euros en la ciudad estadounidense tomada por modelo. Es decir, multiplica por cuatro el índice salarial tomado como referencia en Palma.

En el capítulo de la cesta de la compra, la capital mallorquina accede a una posición menos dramática que en otras categorías. De hecho, se sitúa en el ecuador matemático de la tabla mundial, el puesto número 255. El gasto en los productos de consumo cotidiano es la mitad que en Nueva York, un abaratamiento que en ningún caso compensa el abismo salarial entre ambas ciudades. Madrid y Sevilla se encuentran en el mismo rango, las seis urbes más caras del planeta son suizas, muy por encima del cien adjudicado al referente neoyorquino. El salario neto mensual de Zúrich se aproxima a siete mil euros, a distancia astronómica de las percepciones en Mallorca y compensando por exceso el monto equivalente de los artículos básicos.

La componente turística de Palma se traduce en el capítulo en el que sus residentes salen económicamente desfavorecidos, y que se corresponde con la restauración. Comer en un establecimiento público de Palma supone una inversión de un 71 por ciento de la correspondiente a Nueva York. Solo un centenar de metrópolis en todo el mundo demandan un esfuerzo superior a sus habitantes para disfrutar de los placeres gastronómicos. Los datos tomados como referencia serían discutidos por buena parte de los palmesanos. Una comida en un restaurante barato se adjudica en 13 euros, en el rango de un menú neoyorquino. En cambio, los 43 euros de una comida para dos personas de tres platos en un restaurante medio bordean la irrealidad, con lo cual empeoraría la situación mallorquina real en este apartado.

Los datos que sintetiza Numbeo son orientativos pero también significativos para esbozar una tendencia. Al desvelar los índices de partida que toma como trampolín en cada ciudad, puede validarse la consistencia del estudio en su conjunto. Las aproximaciones a los precios de Palma permiten valorar las asignaciones llevadas a cabo en otras metrópolis.

El balance final presenta a una ciudad en tránsito hacia la élite más cara del planeta, sin que los salarios de sus habitantes crezcan al mismo ritmo. Esta disparidad convierte a la urbe en un imán de atracción de profesionales que multiplican los salarios locales, lo cual fortalecerá un encarecimiento que todavía cuenta con margen de crecimiento.

En consonancia con el empobrecimiento de sus residentes, la posición más rezagada de Palma en la tabla de las 500 corresponde al único valor en el que conviene obtener valores altos, el poder adquisitivo. La capital de Mallorca se sitúa allí en la posición 222, en un plano inferior por ejemplo a otras ciudades españolas. Por tanto, se trata de la confirmación de una expectativa con el aval de medio millar de metrópolis.

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