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Xavier Terrasa Historiador

«La calle Oms es un patrimonio vivo de la ciudad de Palma»

El historiador acaba de publicar el libro 'El carrer dels Oms: de tallers de manufactura a comerciants' en el que repasa la historia de la calle Oms de Palma, una de las más antiguas de la ciudad

¿Cómo nace la idea de escribir ese libro?

Fue un encargo de la asociación de comerciantes, justo antes de que se cumplan los treinta años de la peatonalización de la calle. En principio pensamos en centrarnos en ese aspecto, el de una calle comercial, pero al ir investigando decidimos darle toda la amplitud que merece.

‘De talleres de manufactura a comerciantes’ es el subtítulo.

En efecto. Y es que, a nivel histórico, aunque ahora nos parezca lo contrario, la parte comercial no ha jugado un gran papel en el entorno de la calle Oms, ya que durante mucho tiempo era muy importante por la industria que albergaba, con pequeños y medianos talleres, sobre todo del mundo del calzado, aunque algunos otros se dedicaban a la talla de la madera, a la marmolería, al niquelado o a la fabricación de chocolate. En el siglo XIX hubo incluso una gran fábrica de tejidos y luego papel, donde es ahora el edificio de la Fiscalía. Así que pensamos que era importante reflejar ese cambio de estructura ya en la portada, en el subtítulo concretamente. Lo de calle dedicada al comercio es mucho más reciente, apenas tiene un siglo de vida ya que nació hacia los años treinta del siglo pasado y se consolida tres décadas después. Por tanto, el tiempo que se ha dedicado al comercio significa porcentualmente muy poco si lo comparamos con todo el tiempo de existencia de la calle.

¿De qué época es la calle?

Tenemos que remontarnos al siglo XI, con los árabes. Ya en aquella época servía de conexión entre la parte alta y la parte baja de la ciudad. Lo mismo que ahora, pues era un paso entre la zona que hoy conocemos de Sant Miquel y la Rambla. Pensemos que, en la Edad Media y posteriormente, esta zona era periférica ya que caía fuera de las murallas, la medieval y luego la renacentista. Así que no es extraño que, al crecer la ciudad en el siglo XIX, en esa calle se instalaran esos talleres artesanales que buscaban espacios en la periferia.

Xavier Terrasa posa para este diario con un ejemplar de su libro. | PERE ESTELRICH I MASSUTÍ

En la portada del libro aparece una fotografía de una procesión.

Seguramente de Semana Santa. Cosa que confirma la importancia de la calle, pues de no ser así no se incluiría en los recorridos habituales de las celebraciones. Sin duda en épocas y fiestas señaladas, como Sant Antoni, por ejemplo, la calle Oms era muy transitada. Y este ir y venir está documentado.

¿Cómo era la fisonomía de la calle Oms en el siglo XI?

En esa época, si bien no tenemos ningún documento gráfico sí hay escritos que la definen como una cuesta empedrada. La primera imagen que hemos encontrado es de 1876, cuando vino el rey Alfons XII. Se construyó un arco de triunfo en la parte superior de la calle. En esa imagen ya se puede apreciar que era una calle de subida y bajada, pero no como la conocemos ahora, más bien tenía desniveles y no estaba cimentada en su totalidad.

¿Qué significó la eliminación de las murallas para la calle Oms?

Mucho. Cambió la estructura de todo el barrio, y en especial la de la parte baja, la de la calle Plaça de toros, que tenía una puerta, la puerta Plegadissa que el mismo Arxiduc dibujó. De hecho, el profesor Bibiloni defiende que esta calle, en vez de Carrer de la Plaça de toros debería llamarse De la Porta Plegadissa, recuperando ese nombre medieval.

¿Una plaza de toros?

Sí, donde es ahora la conocida como Plaza dels Patins. Desde 1863 y hasta 1930, aproximadamente. Antes de ser plaza de toros, ese espacio se había dedicado a las peleas de perros.

Y el nombre de Oms ¿de donde le viene a la calle?

Es muy antiguo, de la época medieval ya que aparece documentado en el siglo XIV. Seguramente era por el tipo de árboles que tenía. Se han conservado escritos en los que se habla de la poda de esos árboles.

¿Podemos hablar de que, por allí y dado el desnivel, pasaba un torrente?

No, aunque seguramente circulaba agua ya que está documentada la existencia de algunos molinos que utilizaban la fuerza del agua. También pasaba por allí una de las principales cloacas. Todavía en el siglo XIX el Arxiduc lo comenta.

¿Cómo se combinaba el tema de industria, comercio y viviendas particulares?

Era un barrio popular y que además desde la Edad Media albergaba también huertos, cosa que vemos en planos de la época. Coincidiendo con la expansión demográfica del siglo XIX en parte debida a la inmigración producida por la Guerra del francés, muchos de esos nuevos residentes se quedaron a vivir por esta zona, montando negocios, algunos incluso fondas y albergues. A partir de aquí encontramos un importante aumento de población en torno a la calle Oms, que, recordemos, todavía era zona periférica de Palma.

Las otras calles transversales ¿son de la misma época?

Algunas sí que son muy antiguas como la de la Missió, Plaça de Toros y Massanet, que son medievales. Otras como Sant Elies son más modernas, del XIX.

La estructura actual de la calle ¿de qué época es?

Pues de cuando existían los pequeños talleres de manufacturas, que luego pasaron a comercios. Esos talleres ocupaban las plantas bajas y en los pisos y calles adyacentes vivían las familias. Como curiosidad podemos decir que constan denuncias enviadas al Ayuntamiento, de los vecinos, por el ruido que hacían las máquinas de los talleres, con lo cual es evidente que convivían talleres y viviendas particulares. También el hecho de que a principios del siglo XX encontremos cafés y tiendas de comida, indica que había gente residiendo en la zona. Ya bien entrado el siglo XX, años veinte y treinta, es cuando se incorporan negocios del sector terciario, iniciando una transformación lenta que se consolida hacia los años sesenta.

¿Cómo ha sido el proceso de documentación para la elaboración de este trabajo?

Primero ha tenido que hacer un amplio trabajo bibliográfico, también he consultado diferentes archivos históricos en los que he encontrado documentos, revistas de principios del siglo XX, anuarios e inventarios comerciales, en los que he encontrado datos muy interesantes que muestran el tiempo que una misma familia ha regido el mismo negocio o cuando éste se ha traspasado. Luego estaría la parte más emotiva, la de contactar con personas que, a través de entrevistas personales, me han contado su relación con la calle. He podido hablar con antiguos propietarios de negocios que nos han pasado información oral, escrita y mucho material gráfico, pues la parte fotográfica ocupa un espacio destacado en ese trabajo.

¿Cuál es el negocio más antiguo de los que están todavía?

Can Vinagre, el café que parece que se fundó en 1924 y que el actual propietario, Mateu Martorell Marqués, hoy presidente de la asociación de comerciantes, heredó de su padre. El segundo más antiguo sería la colchonería Verd. La parte final del libro incluye un orden cronológico de los negocios.

¿De dónde viene lo de Vinagre?

Parece que la familia Martorell lo compró al anterior propietario apodado Vinagre.

¿Cómo era la circulación antes de la peatonalización?

Era de dos direcciones y además pasaba el tranvía. Convivían peatones, carros, coches y el tranvía. Después fue de una sola dirección, de bajada de Sant Miquel hasta La Rambla, esquina en la que había un semáforo que provocaba largas colas, que llegaron a perjudicar a los comerciantes, que tenían las puertas abiertas y sufrían las molestias producidas por la polución.

¿Cómo fue el cambio a peatonal?

Sin duda fue una decisión valiente por parte del Ayuntamiento, que no tenía muchos antecedentes donde poder informarse sobre las repercusiones. Esa decisión fue respaldada con datos de una votación. En su momento, hace ahora treinta años, en 1991, la decisión vino plagada de controversias. Basta revisar las hemerotecas para darse cuenta de las polémicas y debates que se produjeron a raíz de la nueva normativa. Y no solamente entre los comerciantes, los ciudadanos también dijeron la suya. Los vecinos de la zona se quejaban de que no les dejaran votar, solamente pudieron hacerlo los que tenían negocio abierto en la calle. Ganó el sí por más del cincuenta por ciento, naturalmente. Podemos decir, que, aunque con restricciones, el proceso de peatonalización fue democrático.

¿Cómo definiría hoy a la calle Oms?

Sin duda como una calle que se mantiene viva, tiene dinamismo. Si a veces nos quejamos de que hay calles destinadas al turismo, en el caso que nos ocupa no es así, afortunadamente es una calle para la ciudadanía, para el habitante de Palma, que pasa, se detiene y crea vida. Y aquí debemos hacer mención a los que tienen negocio en esa calle emblemática, que lo han conservado y han querido mantener ese servicio a las gentes de aquí. Oms es un patrimonio vivo de la ciudad de Palma.

¿Qué intervenciones podría hacer la administración?

Fomentar que se compren productos en el pequeño comercio. La calle Oms es un ejemplo de pequeñas tiendas, que necesitan que se las promocione, que la gente las conozca.

Imatges per a una història

Les tres fotografies que acompanyen l’entrevista bé poden servir per mostrar la importància que ha tengut el Carrer dels Oms per a Ciutat. Qui no hi ha passat centenars de vegades? Qui no ha comprat a botigues emblemàtiques amb dècades d’història? Qui no ha pres un cafè a algun dels bars que serveixen des de fa tres generacions?

La primera fotografia mostra un edifici avui desaparegut quan es va destruir per obrir el carrer Font i Monteros. Era l’any 1934. La fotografia la va fer el sempre recordat Jeroni Juan Tous i s’ha recuperada a través del Consell de Mallorca que l’ha inclosa dins la Biblioteca Lluís Alemany.

La segona imatge pertany a l’arxiu fotogràfic de Gabriel Pomar i Esteva i ens mostra el desaparegut casal de Can Ribas, situat a la cantonada del carrer dels Oms amb la Rambla.

I finalment a la tercera imatge mostram una fotografía de l’arxiu Toni Ruano Torres, en què es poden veure les obres que es feren al carrer fa trenta anys, quan es va reconvertir en zona peatonal. Les obres, finalitzades el 1991, s’iniciaren amb un any de retard. Ara bé, segons ens explica l’autor del llibre, la decisió valenta de l’Ajuntament va tenir el suport d’una espècie de referèndum en el qual hi participaren els propietaris de locals comercials, no els qui hi vivien.

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