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El Camp d’en Serralta presume de su historia

Este barrio reivindica el orgullo ‘serraltí’ con una exposición de fotografías antiguas

Fotos cedidas al Proyecto de intervención comunitaria de Mestral.

Fotos cedidas al Proyecto de intervención comunitaria de Mestral.

Camp d’en Serralta tiene mucha historia que contar y ganas de sacar su orgullo serraltí. Vecinos y profesionales que trabajan en este lugar han preparado para mañana una exposición con fotos antiguas con la que quieren hacer un viaje en el tiempo y fomentar el sentimiento de barrio.

La plaza Serralta acogerá mañana a las 20 horas esa exposición, pero también música en vivo, food trucks y el reparto de banderolas con el lema «Orgull serraltí», para que los residentes las coloquen en sus ventanas.

En esta iniciativa han sumado esfuerzos vecinos, el Proyecto de intervención comunitaria de los servicios sociales de Mestral del ayuntamiento de Palma, gestionado por Naüm Projecte Socioeducatiu, y la Associació de Veïns Son Serralta.

Durante unas horas, la plaza Serralta mostrará fotos antiguas y paneles informativos con los que se revisará el origen de este barrio, que comenzó a construirse fuera de los muros de la ciudad en 1880 en unos terrenos que pertenecían a Nicolau Brondo Zaforteza, con la intención de desarrollar una nueva zona industrial que contara con viviendas.

Entre los motivos para presumir de orgull serraltí, los organizadores de esta exposición remarcan que el Camp d’en Serralta tuvo uno de los primeros velódromos, el Velòdrom Palmesà, construido por la Societat Velocipedista de Palma, que estuvo en activo entre 1893 y 1911.

Fotos cedidas al Proyecto de intervención comunitaria de Mestral.

No solo en cuestión de deporte hay efemérides importantes. El 14 de abril de 1934, el alcalde republicano Emili Darder inauguró «uno de los centros escolares más avanzados de la época», el colegio de Son Espanyolet, que en aquella época ofrecía servicio de comedor para «suplir las carencias alimentarias» de los hijos de obreros. Pero no solo contaban con eso, también disponían de biblioteca y un pequeño museo, aulas grandes y amplias ventanas.

La antigua fonda donde descansaban los viajeros de diligencia y donde surgió la Unió Esportiva Indústria; la parroquia de Sant Sebastià y el Club Ca Nostra; los tres cines que hubo en el barrio; la Farmacia Alarcón, abierta en 1953 por la farmacéutica María Mercedes Torres Pol son algunos de los motivos del orgullo serraltí.

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