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Cort acepta que se abusa de las terrazas y las limitará en días

Aprobará planes zonales con el fin de evitar la sobreocupación en las zonas más castigadas

Terraza en un aparcamiento en Palma.

Terraza en un aparcamiento en Palma.

El ayuntamiento de Palma acepta que en determinadas zonas de la ciudad se produce una sobreocupación de la vía pública por parte de bares y restaurantes, que utilizan más espacio para la colocación de las mesas y sillas de su establecimiento.

Por ello, según el teniente de alcalde de Participación Ciudadana y Gobierno Interior, Alberto Jarabo, se va a intentar poner coto a este auténtico «abuso» y, de acuerdo con los vecinos afectados, se van a aprobar una serie de planes zonales que limitarán considerablemente el espacio «ocupable» por las mesas y sillas de los establecimientos.

El plan zonal es una figura contemplada en la ordenanza de ocupación de la vía pública, que no precisa de un largo proceso de tramitación administrativa y que se puede aprobar por decreto. Ya ha sido utilizado en zonas como la plaza del Banc de l’Oli y, ahora, de acuerdo con los vecinos de la zona, se aprobará para la plaza de sa Quartera.

Jarabo no descarta que en las próximas semanas se vayan añadiendo más zonas conflictivas, aunque aún no se ha determinado cuáles. Lo que si ya está decidido es que, a partir del próximo mes de septiembre, ya no será posible utilizar los estacionamientos situados enfrente de los establecimientos para ocuparlos con mesas y sillas.

Se trata de una medida que ha funcionado prácticamente desde que se declaró el estado de alarma y que, cuando no se permitía la presencia de clientes en el interior de los establecimientos, ha posibilitado el mantenimiento de más de 5.000 puestos de trabajo.

Otra de las medidas que se están estudiando con el fin de evitar futuros problemas de saturación de bares y restaurantes y, en consecuencia, molestias a los vecinos por la sobreocupación de la vía pública consiste en la aprobación de los denominados planes de uso, como el que se aprobará en la calle Nuredduna con el fin de impedir que, una vez peatonalizada, se convierta de hecho en una zona de ocio. En este caso, estos planes tienen una tramitación más larga por lo que no podrán estar listos hasta 2022. En estos momentos tanto la calle Blanquerna como la calle Fábrica disponen de planes de uso aprobados que no permiten la instalación de tres bares en un radio de 50 metros.

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