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Emaya rebaja a menos del 15% la pérdida de agua potable por el mal estado de la red

Pese a que con este porcentaje Palma se situaría entre los municipios con un menor desperdicio de líquido potable, cada año se perdería por este motivo la mitad del volumen que pueden almacenar anualmente los embalses de Cúber y el Gorg Blau

El volumen de agua  que se pierde equivale a la mitad del que puede almacenar los embalses. | AJUNTAMENT

El volumen de agua que se pierde equivale a la mitad del que puede almacenar los embalses. | AJUNTAMENT

La Empresa Municipal d’Aigües i Clavegueram (Emaya) rebaja a menos del 15% el volumen de agua potable que anualmente se pierde por el mal estado de la red de suministro frente al 22% atribuido a Palma por la conselleria de Medio Ambiente con datos correspondientes a 2019 y 2020.

Pese a lo anterior, por este motivo se desperdiciarían al año 6 hectómetros cúbicos de agua potable, que es el equivalente a la mitad de la capacidad de almacenamiento de líquido que tienen anualmente los embalses de Cúber y el Gorg Blau.

Desde la empresa municipal explican que en los últimos años el volumen de «agua no registrada» es bastante estable y se sitúa en torno a un 20%. Este concepto de «agua no registrada», que es la diferencia entre el agua suministrada y la facturada, no se corresponde con el de pérdidas de líquido debido a fugas por el mal estado de la red de suministro, puesto que incluye también los «robos» (que últimamente son bastante importantes), además de toda el agua que no pasa por contadores, como la mayoría de bocas de riego, incendios, de la limpieza urbana, así como la que se vacía de los depósitos durante una reparación. Por ello, insisten en que las pérdidas son difíciles de calcular precisamente porque los otros usos son «no registrados», y podrían situarse entre el 15% y el 17%. Una parte de este volumen, que se calcula que puede ser de entre el 3% y el 4%), se corresponde a las pérdidas que se producen en la red de transporte desde las fuentes de captación como pueden ser los embalses, el acuífero de s’Estremera o los pozos de Alaró y Can Negret, hasta los depósitos de distribución. Se trata de un dato que no se puede comparar con otros municipios porque ninguno tiene una red de transporte tan larga desde las fuentes de suministro, y que puede suponer la pérdida de más de un hectómetro cúbico.

De esta forma, desde la empresa municipal se indica que el volumen de agua no registrada atribuible a la red urbana de distribución de líquido potable se sitúa en torno del 15%, porcentaje al que hay que restar el volumen correspondiente a los robos, las bocas de riego, las de contraincendios y las de limpieza que no utilizan líquido regenerado, por lo que las pérdidas en sí estarían en torno al 12%.

Incremento de los «robos» de líquido

Aunque el volumen de agua sustraído por robos en relación al total que se pierde o se contabiliza constituye un porcentaje menor, desde la empresa municipal se ha constatado un incremento considerable de este fenómeno consistente en la ejecución de conexiones fraudulentas a la red de suministro. En algunos casos, aunque no siempre, tienen que ver con el incremento ilegal de ocupaciones de casas, cuyos moradores en la práctica mayoría de los casos no dan de alta el contador y proceden a conectar el suministro de líquido ya sea directamente de las acometidas de las calles o de las instalaciones comunitarias existentes en el edificio en el que se sitúa la vivienda. Normalmente estas situaciones anómalas se detectan por denuncias de las comunidades afectadas y por la labor del personal de inspección de los contadores.

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