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Son Banya, asediada por la basura

Montículos de residuos y numerosos coches abandonados se acumulan a la entrada del poblado - Emaya realiza limpiezas semanales con una minipala y retira hasta 4.000 kilos de desperdicios de todo tipo, pero la suciedad persiste

Desde 2018, pese a las limpiezas periódicas, la basura y los coches, muchos calcinados, aumentan a la entrada del poblado.

Desde 2018, pese a las limpiezas periódicas, la basura y los coches, muchos calcinados, aumentan a la entrada del poblado. Guillem Bosch

Emaya retira semanalmente 4.000 kilos de basura y de residuos de todo tipo acumulados a las puertas de Son Banya. Al cabo del año se realizan unas 50 limpiezas con un servicio en el que participa una minipala. Pese a esto, el poblado sigue acumulando montañas de porquería y decenas de coches quemados y otros destrozados.

Desde 2018, un año después de que comenzara el plan de erradicación del poblado impulsado por el ayuntamiento de Palma, el descampado de la entrada de Son Banya ha ido sumando escombros, a pesar de que los desalojos y derribos de viviendas se realizaban a la vez que Emaya llevaba a cabo la retirada de basura.

No toda la limpieza de este solar es responsabilidad de Emaya, señala la empresa municipal, las decenas de coches abandonados deben ser retirados por orden de la policía y con el servicio de un gestor autorizado.

Son Banya, asediada por la basura

Renovación del acuerdo político

Hace tan solo unos días, todos los grupos políticos con representación en el ayuntamiento de Palma renovaron su compromiso para desmantelar este poblado antes del fin de 2023. El acuerdo también cuenta con el apoyo de la asociación Gaocaló Nuevo Futuro, presidida por Carlos Cortés.

En estos momentos, en el poblado quedan unas 90 familias, que suponen unas 300 personas, aunque el censo se ha elaborado según la información recabada por los técnicos municipales, ante la falta de un nuevo recuento oficial.

El Ayuntamiento está a la espera de recibir las órdenes judiciales de desalojo para poder reiniciar los derribos, aunque esta segunda fase también está condicionada por la falta de viviendas alternativas a las familias que han solicitado la ayuda de Cort.

El último acuerdo alcanzado y aprobado por el pleno municipal contempla dar hasta 10.000 euros para rehabilitar su vivienda en propiedad a las familias que abandonen el poblado. También se suprime el tiempo máximo de cinco años para recibir las ayudas previstas en el plan de realojo, siempre que se acredite la situación de vulnerabilidad. Por otro lado, el Ayuntamiento mantiene que Son Gotleu, la Soledat y Verge de Lluc estén excluidas de recibir a los desalojados del poblado. Además, las tres últimas familias que abandonen Son Banya supervisarán todo el proceso.

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