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Comerciantes se movilizan en contra de la ampliación del Acire de Sant Jaume

Los responsables de 25 establecimientos de Bonaire y de calles afectadas por la futura restricción aseguran que la medida supondrá el cierre de más negocios

El numeroso grupo de comerciantes que se oponen a la ampliación del Acire de Sant Jaume posa en la calle Bonaire.

El numeroso grupo de comerciantes que se oponen a la ampliación del Acire de Sant Jaume posa en la calle Bonaire. Margalida Salas

Los comerciantes se están movilizando en contra de la ampliación del Acire (Área de Circulación Restringida) en la zona de Sant Jaume, medida promovida por el ayuntamiento de Palma y anunciada hace pocos días. Los responsables de 25 establecimientos situados en las calles Bonaire, Santa Maria del Sepulcre, Berenguer de Sant Joan y Juan de Cremona, afectados por esa futura prohibición de circular a quien no tenga autorización, consideran que «no es momento de hacer experimentos» y de implantar unas restricciones de tráfico que pueden afectar a sus negocios hasta suponer su cierre, advierten.

Antònia Cañellas, que tiene una tienda de productos a granel en la calle Bonaire, habla en nombre del resto de comerciantes de la zona, donde sigue recabando más adhesiones, para exigir al regidor de Movilidad Sostenible, Francesc Dalmau, que se acerque a su barrio a hablar con ellos y a explicarles esta ampliación del Acire, medida que estos empresarios consideran que será letal para sus tiendas. «Podemos cerrar todo», asegura Cañellas.

La pasada semana, el Ayuntamiento ya inició el proceso para ampliar el Acire de Sant Jaume, que afectará a las calles Bonaire, Santa Maria del Sepulcre, Jaume Duran, Hug de Ribesaltes, Aragonès, Joan de Cremona, Jaume de Santacília y Berenguer de Sant Joan, además de Carladès, Omeladès y Conflent, que pasarán de ser zona ORA a Acire. El proyecto está en periodo de exposición pública hasta el 12 de julio.

«No es momento de hacer experimentos, que no tenemos alternativa de transporte», añade Cañellas. «Yo fomento no lo verde, sino lo superverde, que la gente que venga utilice sus propios envases, pero si no vienen en coche, cómo van a cargar con la compra. O ¿cómo van a comprar una alfombra en la tienda de al lado?», plantea como ejemplos.

Los comerciantes han preparado un escrito en el que reclaman al Ayuntamiento que «antes de nada, podrían bajar los precios de los buses, aumentar las frecuencias, añadir más líneas, implantar el ansiado tranvía, poner parkings que podamos pagar, custodias de bicicletas o patinetes».

«Así como lo planteáis, será una ciudad sin coches, sin comercios, sin vida», sostienen los responsables de las tiendas, quienes se muestran convencidos de que con este tipo de restricciones se fomenta «que se vaya a centros comerciales, a los que sí puedes llegar en coche y cargar la compra y sin pagar parking».

«Lo único que esperamos es que nuestros políticos vengan y nos den explicaciones», reivindica Cañellas.

Cuando el Ayuntamiento presentó el plan Palma Camina, el regidor de Movilidad anunció que iría informando de las medidas a los comerciantes y vecinos, algo que espera este colectivo que se opone a ampliar el Acire de Sant Jaume.

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