Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Pensar, compartir... | Motores parados, por favor

Inmediaciones de la plaza de los Patines de Palma.

Lo que más me exaspera de muchos incívicos conductores es que esperen dentro de su coche parado, pero con el motor en marcha, a que su novia salga del trabajo en el centro comercial o a que su compañero acabe la compra en el supermercado o a que abran la escuela para poder dejar a la niña.

Este último era el caso de un papá que, además, ocupaba el paso de cebra con el mayor de los descaros. Puestos a abusar, debía pensar, pues a hacerlo ostentosamente. Mal ejemplo para su criatura, pensé yo. Lo hacen para seguir disfrutando de su aire acondicionado mientras teclean el móvil o dormitan. Qué les va a importar el cambio climático o el prójimo a esa gente que solo se preocupa de su comodidad y de nada más.

Cuando regreso del trabajo a las 3 del mediodía o a las 6 de la tarde, según el día, caminando bajo el sol asfixiante y por calles estrechas, me encuentro con uno o dos o tres coches en esas circunstancias, llenando el espacio poco aireado con sus gases. Intento retener la respiración y acelerar el paso mientras ansío tener poderes mágicos y desintegrarle el vehículo. Los imagino con cara de estupor dándose un culazo en el duro y ardiente suelo. Lástima no verlo en realidad.

He notado que más de un repartidor espabilado, al hacer la entrega, deja la furgoneta sola y en marcha para evitarse calores al volver. Ahí hay incivismo e infracción.

En el aeropuerto igual. El fin de semana mientras esperaba la llegada de una amiga no había sombra y el calor apretaba. Abrí la puerta del coche para que corriera el aire, pero me inundó el aroma a tubo de escape de los cuatro aparcados a mi alrededor. La cerré. No le di al contacto pero estuve tentada.

A media tarde acompañé a mi amiga a Son Dureta a hacerse una prueba de antígenos exprés. Al llegar, un auto color teja esperaba a alguien con su sonoro y oloroso motor en marcha. Salimos 20 minutos más tarde y el individuo en cuestión allí seguía contaminando. Por más que me concentré no me funcionó lo de la desintegración, lástima.

La gente se educa a lo largo de toda la vida. Hemos tenido que aceptar y aprender a llevar mascarilla para protegernos y proteger a los otros. Y quien no lo hace sabe que es obligado y lo pueden multar. ¿Por qué no pasa lo mismo con muchas otras cosas?

Ahora sería el momento de lanzar alguna campaña publicitaria desde Cort para recordar que cuando se paran un rato con su coche, el motor también, por favor. ¿No hablamos tanto de la lucha contra el cambio climático? Pues aquí tienen una manera concreta y práctica de combatirlo. Nos ahorraríamos muchas emisiones de CO2 y partículas tóxicas.

En Reino Unido es obligado parar el motor al aparcar el coche. En Alemania también. En la ordenanza de movilidad sostenible de Madrid estaba considerada infracción leve con hasta 100 euros de multa. Me consta que fue recurrida y no sé si el tribunal resolvió o no, pero me parece justo y necesario copiar la medida. Las multas ayudarán a combatir esa molesta e insana costumbre. ¿Que les acusan de afán recaudatorio? Pues les aconsejo que se afanen y recauden. El medio ambiente y yo les aplaudiremos.

Compartir el artículo

stats