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El 60% de residuos sólidos en las depuradoras de Palma son toallitas húmedas

La empresa afirma que la situación «no ha mejorado»

Acumulación de toallitas y residuos en los filtros de la depuradora del Coll d’en Rabassa.

Acumulación de toallitas y residuos en los filtros de la depuradora del Coll d’en Rabassa. B. Ramon

Los atascos producidos por las toallitas húmedas y otros productos higiénicos siguen siendo un problema en la red de Emaya, pese a las campañas de concienciación para que los ciudadanos no tiren estos productos por la taza del váter. El pasado año, más de 1.200 toneladas de estas toallitas acabaron en el alcantarillado y suponen un 60% de los residuos sólidos que llegan a las depuradoras de Palma, además de provocar buena parte de las averías en canalizaciones.

Emaya no ha constatado que la presencia de ese monstruo que forman el papel higiénico húmedo, las toallitas para bebé y las desmaquillantes, entre otros, haya mejorado «de manera perceptible». Los datos aproximados del pasado año son ligeramente inferiores a los de 2019, pero debido a la reducción del caudal de la depuradora en general, incide la empresa municipal. Así, en 2020, 1.283 toneladas de toallitas húmedas acabaron en el alcantarillado, cifra muy similar a las 1.318 toneladas del año anterior. Al comentar estas cantidades, hay que tener en cuenta que en 2019 se depuraron 31.152.436 metros cúbicos de agua, que disminuyeron a 28.587.395 metros cúbicos en el pasado ejercicio.

La magnitud del monstruo de las cloacas es tal que este tipo de productos ya representa más de la mitad de residuos sólidos que acaban en las instalaciones de las depuradoras, donde, junto con otros desechos, forman una gran masa.

Casi la mitad de las obstrucciones se deben a las denominadas "acumulaciones de trapos"

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En cuanto a las obstrucciones en la red, un 40% se deben a las denominadas «acumulaciones de trapos», en las que se incluyen toallitas, compresas, salvaslips, profilácticos, pañales, según informa Emaya. «Cuando se produce una obstrucción en una acometida estando los propietarios presentes o los representantes, y se evidencia que la causa es la acumulación de trapos, se les pone de manifiesto las causas, reclamando un cambio de hábitos a la comunidad y la colaboración ciudadana», añadieron ayer desde Emaya.

Pese a que se había anunciado que deshacerse de estos productos por el inodoro se podría multar, por ahora no se han puesto sanciones por este motivo, aunque sí se deja constancia escrita cuando hay oportunidad, como en las reclamaciones asociadas a una actuación, señalaron fuentes de Emaya.

El coste que tienen estas obstrucciones de la red por culpa de toallitas y similares ronda los 300.000 euros anuales.

En cuanto a las mascarillas higiénicas para prevenir contagios de covid, Emaya no dispone de datos concretos, aunque de momento no se han detectado atascos en la red por este motivo. Sí es un hecho que cada vez se ven más tiradas por la calle.

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