Los ciudadanos ya pueden hacer uso de los baños situados en la dependencias municipales sean o no usuarios de estas instalaciones.

El área de Infraestructuras del ayuntamiento de Palma ha decretado, en cumplimiento de un acuerdo plenario aprobado el pasado mes de febrero por unanimidad, permitir este acceso que había sido reiteradamente solicitado por distintas asociaciones de enfermos afectados por incontinencia provocada por distintas enfermedades. Los espacios estarán señalizados y su uso será libre y gratuito.

De esta forma, los baños con acceso al público están situados en las bibliotecas municipales del Coll d’en Rebassa, el Moliner, Gènova, Josep Maria Llompart, La Indioteria, l’Olivar, el Polígon de Llevant, Ramon Llull, Sant Jordi, Santa Catalina, Son Forteza, Son Gotleu, Son Rapinya, Son Sardina, Son Ximelis, Joan Alcover, Son Cànaves, Son Cladera, Son Ferriol, Rafal Vell y Cort.

También se puede acceder a los baños de los Casals de Barri de s’Escorxador, Son Cotoner, Son Gotleu, Son Espanyolet, Sant Agustí, Santa Catalina y Pere Garau, al igual que en los situados en los edificios municipales de Flassaders, Camp Redó y Son Pacs.

Igualmente estarán abiertos al público en general los servicios de los estacionamientos subterráneos del Parc de la Mar, Comtat del Rosselló, Marquès de la Sènia, plaza Major, Vía Roma, Santa Pagesa, sa Riera y Manacor; al igual que los situados en las Oficinas de Atención a la Ciudadanía (OAC) de s’Escorxador, Sant Agustí, Pere Garau, Son Ferriol, Avingudes, Sant Ferran, Cort y el Edifici Amèrica de la Platja de Palma. 

Hace casi una década, siendo alcalde el popular Mateu Isern, la concejalía de Turismo y Coordinación municipal que dirigía el entonces teniente de alcalde Álvaro Gijón planteó la instalación de seis baños públicos en distintos puntos del centro de la ciudad, con el fin de dar un mejor servicio a los turistas y ciudadanos y que estos no tuvieran que utilizar necesariamente los servicios de un bar.

La iniciativa, que tendría un coste de 500.000 euros, fue duramente criticada hasta el punto de que finalmente se desistió. A cambio se habilitaron los servicios de los estacionamientos subterráneos municipales gestionados por la SMAP.