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En contra | Miquel Grimalt: «La cuenca de Palma es una bomba para una inundación»

Miquel Grimalt (Manacor, 1961) es profesor titular de Geografía de la Universitat de les Illes Balears. Se doctoró en la UIB, donde «he estado toda la vida, sin cargos políticos», y dirigió su Departamento durante ocho años. A menudo piensa en sentido contrario

Miquel Grimalt, profesor titular de Geografía de la Universitat de les Illes Balears.

Miquel Grimalt, profesor titular de Geografía de la Universitat de les Illes Balears.

Para que se haga cargo del tipo de entrevista: «¿El tiempo se ha vuelto loco?»

Nos da esa impresión porque estamos saturados de información meteorológica, pero el tiempo siempre ha estado loco. Es un sistema caótico, una lotería donde no necesitamos apostar para extraer beneficios y perjuicios.

Le damos la culpa de todo al cambio climático.

Y así evitamos reconocer que solo es parte de un cambio global. Si desaparece una playa, la culpa es del cambio climático y no de la carretera que han construido o del hotel que han levantado al lado, porque al tener estos nombre y apellidos son más peligrosos.

Usted sostiene que Sant Llorenç no tiene nada que ver con el cambio climático.

Nada en absoluto, y cambio climático es una redundancia porque el clima es cambiante. Soy vecino de la zona, y en Sant Llorenç ha habido, hay y habrá torrentadas.

¿No será usted negacionista?

Ni hablar, pero una cosa es ser negacionista y otra talibán o absolutista. Eso de que cuando pones la moto en marcha, desaparece el oso polar, pues no. Se extingue porque debió hacerlo miles de años atrás, es demasiado grande.

El virus también es cambio climático.

No sé su importancia, pero supongo que influirá que seamos más seres humanos que nunca, con una movilidad que permite la propagación de una pandemia en horas. Me parece antes un fenómeno social que natural.

Dijo usted que el torrente de Sant Llorenç «parecía diseñado por un asesino en serie».

Porque sé que el periodista busca titulares. No hay manera de recoger más agua en menos tiempo y de llevarla a un mismo punto que en Sant Llorenç. Equivale a pasearse por el barrio chino con un Rolex, y arremangado.

Mallorca no tiene geografía, solo urbanismo.

Falso, el tópico del impacto turístico omite que la agricultura ha cambiado más el medio ambiente. Esa naturaleza siempre buena estaba formada por el myotragus y por unas hierbas venenosas, espinosas y apestosas a las que hoy veneramos. Los romanos exterminaron a esa especie de cabra y permitieron que volvieran los bosques.

¿También es cazador?

Soy pescador, porque a mi madre le asustaban las armas, pero me interesa la caza porque es una reminiscencia de una forma de estar en el mundo. De perseguir un animal a ser su amigo solo va un paso, y lo da el cazador aunque no el escopetero. Tampoco soy taurino, pero suprimir las corridas en lugar de dejarlas que mueran también supondrá la extinción de las dehesas, una debacle ecológica europea.

¿Tiene el genio corto?

Soy muy paciente. Si alguien quiere pelearse conmigo lo pasa mal, porque cuesta sacarme de mis casillas. Me expreso con vehemencia porque me gusta comunicar.

¿La Agencia Estatal de Meteorología significa que Madrid también nos impone el clima?

Nos impone su visión. Por ejemplo, cuando se afirma que «el mal tiempo se aleja por el Mediterráneo», quiere decir que a nosotros nos llega en ese momento. Se acerca, no se aleja. La información oficial ha contaminado gran parte de la meteorología popular hasta destruirla. Contabilizamos 475 términos propios, que quedan anulados en cuanto aparece Mariano Medina con corbata, y el payés se pregunta «y ahora qué tengo que decir yo».

Mallorca no ha liberado sus torrentes después de la catástrofe de Sant Llorenç.

Sant Llorenç es la periferia, vino la covid y se llevó los recursos a otros asuntos. Ahora bien, el núcleo palmesano acumula el sesenta por ciento de la población con el ochenta por ciento de la actividad de la isla, y desde septiembre de 1962 no sufre una gran inundación. Han pasado muchos años. Aunque sea azaroso, la cuenca de Palma es una bomba en estado puro. Te he dado un titular.

Ya no nos extrañaría ni un tsunami.

Somos una balsa de aceite rodeada por una zona muy activa sísmicamente. La única víctima mallorquina de un terremoto ocurrió en el siglo XVIII. Era una monja de la comunidad ya desaparecida del Olivar, que sufrió un estrés tan intenso que se le sometió a una sangría y falleció.

¿Por qué nos fascina la información meteorológica?

Por algo que nunca has analizado. No eres un animal terrestre, tu cuerpo está rodeado de aire. Estamos introducidos en la atmósfera, solo tenemos los pies en el suelo, o el culo cuando nos sentamos. Es nuestra ropa y no se deja dominar. Siempre es diferente, de ahí la fijación atávica.

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