Entrevista
Tomeu Duran i Gelabert: «Hacer grandes remodelaciones es muy efectista, pero no es una mejora real»
Este arquitecto considera la inversión de Cort en Nuredduna «un gasto poco mesurado»

El arquitecto Tomeu Duran. / montse terrasa. palma

El arquitecto Tomeu Duran i Gelabert nació y creció en Pere Garau. Tras una época en Barcelona, donde colaboró en proyectos urbanos del Ayuntamiento de la Ciudad Condal, regresó a Mallorca durante la anterior crisis económica. Aquí, para aprovechar su experiencia, realizó una propuesta de mejora del barrio de su infancia. A Duran, la intención de Cort de peatonalizar Nuredduna le recuerda la película El traje, en la que un pobre hombre se viste elegante para aparentar. «Una gran intervención es como ese vestido muy lujoso, con el que parecemos otra cosa. Pues no. Las enfermedades del barrio siguen ahí. Es un arreglo de cara», dice.
Hace años que usted presentó un proyecto que proponía reformar Pere Garau.
Decidí aprovechar mi experiencia como proyectista de espacios públicos y me centré en las calles que forman la red más importante de Palma, las de 10 metros , que conforman el tejido del Eixample. Lo que yo proponía para Pere Garau era aplicable a todo el Eixample. Pensaba que ante escuelas, centros de salud y equipamientos donde pueda haber gente mayor y niños, las aceras podían ser el doble de anchas, con vegetación, con bancos... y quitar protagonismo a los coches.
¿Cree que la propuesta municipal en Nuredduna va en esa línea?
Desde el Plan General se prevé la ejecución de unos ejes cívicos, y se presentan como una especie de oasis de espacio público, de vegetación, donde la gente puede caminar de manera libre y sin peligro, pero en el caso de Blanquerna, giras la esquina, y te encuentras una calle de 10 metros, con aceras de menos de metro y medio, que se reducen a 90 centímetros cuando hay farolas, sin ningún tipo de arbolado, sin bancos para sentarse... Son unas calles realmente grises. Al plantear la ciudad desde una perspectiva de solo ejecutar unos ejes, estás creando unas diferencias de trato del espacio que crean plusvalías justo en las zonas más próximas a la intervención, dejando al resto de calles como estaban hace 40 años. Desde un Ayuntamiento democrático, progresista y de izquierdas, se debería querer que la mayor parte de calles tuvieran unos mínimos a nivel de arbolado, aceras, mobiliario urbano... Hacer grandes remodelaciones puntuales, dejando el resto como está, es muy efectista, pero una mejora real para la ciudadanía no es así.
¿Nuredduna es lo más urgente?
El problema de la actuación en Nuredduna es que cuando tú miras una ortofoto, resulta que esta calle y la plaza de las columnas son los espacios más verdes que hay en el barrio, mientras que calles como Adrià Ferran o Francesc Pi i Margall tienen poco o nulo arbolado, o la plaza Guillem Moragues, que tiene arbolado de pequeñas dimensiones. Sorprende que se quiera mejorar un espacio que ya tiene una vegetación frondosa frente a otras partes que no tienen.
"¿Cort tiene capacidad durante los próximos 10 años de ejecutar mejoras como la de Nuredduna?"
¿Puede que intervenir en Nuredduna sea lo más fácil, aunque también polémico?
Aquí la pregunta es ¿el Ayuntamiento tiene capacidad durante los próximos diez años de ejecutar mejoras como esta? ¿O no, y esto es como un gesto que queda muy bien en los diarios y en las noticias? ¿Qué proyecto de ciudad hay detrás de Nuredduna? Por un lado nos encontramos que desde Infraestructuras se hace este proyecto de Nuredduna y en cambio, desde Modelo de Ciudad, se plantea la reforma de la calle Cotlliure. Sorprende que distintos departamentos hagan proyectos que deberían tener detrás una sola idea de ciudad. Por otro lado, tengo entendido que este proyecto de Nuredduna responde al programa de gobierno, si aquí se quisiera hacer un eje cívico, desde avenidas a la vía de cintura, debería tener como mínimo un anteproyecto definiendo cómo debe ser este eje. Y después decir, «como no tenemos dinero, hacemos esta primera fase». Flipau amb Pere Garau hizo un análisis de la renta per cápita y justamente la primera intervención que se hace es en la zona con mayor renta per cápita, entre El Corte Inglés, Banca March y otras promociones inmobiliarias de alto standing. Sorprende que un gobierno de izquierdas comience a transformar la ciudad desde aquí y no intente equilibrar el territorio, con intervenciones más mesuradas que no tengan como consecuencia directa una gentrificación. Una de las cosas que creo es que el departamento de Infraestructuras, según la memoria del proyecto, parece que no tiene estudio previo a nivel ambiental ni sociológico. Legalmente no tiene porqué existir, pero sería bueno.
Ha mencionado la gentrificación, el temor de los vecinos...
A lo mejor en la misma calle no se produce, pero sí habrá un aumento del valor del suelo, como ha pasado en Blanquerna y en Fábrica, en su entorno más cercano. Habrá como una especie de mancha de aceite que expulsará. A veces se dice que cualquier mejora del espacio público conlleva una gentrificación. Cuando tu tratas el espacio de una manera genérica, con una misma calidad, con unos mínimos ambientales, de accesibilidad, de calidad material en un territorio amplio, no hay gentrificación. La gentrificación comienza cuando de golpe se hace una intervención en un lugar y aumenta el valor de ese espacio, mientras dejas espacios sin intervenir.
Por un poco más de los tres millones que invertirá el Ayuntamiento, usted planteaba una actuación mucho más amplia...
Teniendo en cuenta que en la plaza de las Columnas lo único que se hará es mantenimiento y adecuación a la normativa de accesibilidad, seguramente la inversión en este lugar será de 100 euros por metro cuadrado. Lo que quiere decir que la inversión en Nuredduna por ejecución material será de 300 euros, que sumados los impuestos, se acercará a los 400. Este precio para reformar una calle es muy elevado. Esta inversión puede servir para reformar Cort, Passeig Sagrera o el Born, pero para un eje cívico me parece un gasto poco mesurado. La diferencia entre las propuesta que hacía yo es que con el mismo dinero haces acupuntura en distintos espacios repartidos, que es lo que ARCA, Flipau y los comerciantes del mercado también proponen. Cuando haces este reparto de inversión, sin generar grandes diferencias, y te encuentras espacios de calidad, repartidos por el territorio, pues es una inversión democratizada.
¿Y en este caso?
Desde la Administración está claro que no se puede hacer todo de golpe y los recursos, en un país del sur de Europa y en una sociedad cada vez más empobrecida como la balear, con recursos limitados, las intervenciones deberían ser lo más democráticas posibles y que afectasen a la mayor cantidad de personas y creo que es lo que falla en Nuredduna. No creo que desde el Ayuntamiento se pueda mantener este tipo de inversión, sostenida en el tiempo, que comportaría una transformación real del Eixample de Palma y una mejora real de las condiciones de vida de las personas.
Los vecinos se quejan de que no han sido escuchados. En un proyecto así, ¿un ayuntamiento tiene que abrir proceso participativo o debe ejecutar y avanzar?
Como en medicina, el médico tiene que escuchar al paciente. Parece que se ha dado la solución a la enfermedad del barrio sin haber escuchado al paciente, que serían los vecinos, y sin haber hecho los análisis pertinentes.
¿Qué significa que Pere Garau puede ser un área de referencia?
Creo que los ejes cívicos suponen una idea de ciudad centralista, desde el centro de poder se irradia hacia la periferia rural de la isla. Un sistema que funciona bien, y está demostrado, es un sistema en red, que es como funciona la informática, los vecinos. Trabajar en red permitiría que no todo pasara por el centro de Palma, que incluso se ha planteado que fuera patrimonio de la humanidad, cuando después teníamos un Eixample, que sinceramente, a medida que te alejas del centro da cada vez más pena. Si tú tienes una ciudad basada en distintos polos de atracción, que podrían ser s’Escorxador, la plaza de Toros, el mercado de Pere Garau, y si además se promoviera la creación de algún mercado más, se podría crear una estructura en red con la que no todo tuviera que pasar por el centro. Un sistema más homogéneo es más democrático y funciona mejor.
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