El centro de la ciudad y la primera línea de playa de Palma son las zonas más caminables y que propician que la gente mayor se mantenga más activa. Así lo demuestra la investigación de un grupo de diferentes especialistas asociados al Idisba (Institut d’Investigació Sanitària Illes Balears) y al Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición.

Entre otras, este trabajo concluye que «vivir en un barrio caminable juega un papel vital en el envejecimiento activo de sus residentes».

En esta investigación, se ha hecho un seguimiento de 228 personas mayores, reclutadas en centros de salud y que formaban parte de otro estudio, el Predimed-Plus, iniciado hace años.

Las conclusiones de este grupo de investigadores (Nutrecor) sobre cómo influye el barrio en el que se vive en la práctica de actividad física ha sido publicado en la revista Age and Ageing, vinculada a la Sociedad Británica de Geriatría.

En el mapa que figura debajo de estas líneas puede observarse cómo algunos barrios de Palma aparecen con un color verde más oscuro, son aquellos en los que la «caminabilidad» es dos veces superior a la media en el municipio. Es el caso del centro, el Molinar y de la Platja de Palma, donde es habitual ver a más gente caminando. La degradación del verde indica que la caminabilidad va empeorando. Así, en rojo y en naranja aparecen aquellos barrios en los que las condiciones para los peatones son peores.

Mapa de la caminabilidad en Palma.

Mapa de la caminabilidad en Palma.

Esa caminabilidad, explica el investigador Antoni Colom, quien ha trabajado en su tesis la relación entre el entorno construido en la ciudad de Palma y la práctica de actividad física entre la gente mayor, está determinada por tres factores. La densidad de población, o el número de viviendas; el cruce de calles (que posibilita caminar por diferentes itinerarios) y la variedad de usos del suelo (si hay solo residencias o por el contrario hay comercios, servicios...).

Factores que influyen

«Sumando los tres factores resulta el índice de caminabilidad y la poca dependencia del coche», explica Colom. Es decir, aquellos barrios residenciales donde hay más recorridos, más tiendas para hacer compras o donde se pueda aprovechar la caminata para hacer gestiones, son los que propician que la gente mayor siga las recomendaciones médicas y caminen.

Para la gente mayor, que ha centrado este estudio, es mucho más atractivo caminar por zonas donde hay más gente y las aceras están en buen estado. Por ello, el centro de Palma tiene mejor índice de caminabilidad que barrios de la periferia o zonas meramente residenciales, sin comercios, comenta Colom.

En el mapa también aparecen zonas en blanco, como el polígono de Son Castelló o el aeropuerto, ya que allí no vive nadie, no hay densidad de población, por lo que no se puede calcular su caminabilidad, añade el investigador.

Este mapa puede ayudar a establecer las recomendaciones de actividad física para la población, señala Antoni Colom. Si un barrio de las afueras no tiene un buen índice de caminabilidad, no tiene sentido que se le recomiende caminar a sus residentes y se podría buscar una alternativa. El investigador pone un ejemplo: si se trata de una zona rural, se puede optar por aconsejar hacer más horas de trabajo en el huerto.

Por otro lado, el estudio y el mapa de barrios sirven para saber si en cada zona se cuenta con las infraestructuras adecuadas para caminar.