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El Rafal Vell crece

Seis promociones recién iniciadas o a punto de empezar sumarán 269 viviendas en un barrio tranquilo colindante a la calle Aragón

El Rafal Vell crece

El Rafal Vell crece

Ametler, Gessamí, Taronger, Lledoner, Cirerer, Alber, Heura, Murta y Baladre están creciendo y seguirán en los próximos años, pero no como árboles y plantas, ya que también son calles de un barrio, el Rafal Vell, con atractivos que han despertado el interés de varias promotoras. Actualmente hay seis construcciones iniciadas o a punto de empezar que suman 269 viviendas. La mayoría serán pequeñas comunidades de 11 a 27 pisos destinados a la venta, aunque también hay un enorme inmueble en marcha que tendrá 184 estudios y apartamentos en alquiler. Y hasta siete solares más se encuentran a la espera de que sus propietarios presenten un proyecto residencial para esta zona en auge.

Los promotores consultados destacan entre sus ventajas que «es un barrio muy tranquilo y bien comunicado con la vía de cintura y el centro, porque está cerca de la calle Aragón, de ahí que se beneficie de sus servicios, como el autobús y el comercio, pero sin la molestia del tráfico», en palabras del administrador de Gestión Onial, Miquel Mas. En breve comenzará a edificar una finca en Gessamí con 14 pisos de uno a cuatro dormitorios, de los que ya tiene «el 80% vendido». Sus precios van desde los 140.000 hasta los 300.000 euros e intenta «que sean ajustados, ofreciendo calidad y una cierta flexibilidad cuando alguien quiere un cambio».

El Rafal Vell crece

Su experiencia en el Rafal tras una promoción previa en dicha calle y otra en Taronger le hace conocer el perfil de los nuevos vecinos: «Son parejas con un trabajo estable que buscan su primera vivienda a un precio asequible, además de familias con más poder adquisitivo que escogen los pisos más amplios». El factor económico es otro de los ganchos del barrio, tal como confirma el gerente de la promotora Jerasa, Daniel Apesteguía, ya que «una vivienda con los mismos metros, características y calidad cuesta 250.000 euros aquí y 400.000 en una zona más céntrica».

Ultima la reforma integral de un inmueble en la calle Lledoner con 11 pisos y plantas bajas que oscilan entre los 165.000 y los 330.000 euros. El edificio de 1964 llevaba décadas abandonado y sus nuevos dueños son ahora «compradores de todo tipo, entre ellos inversores que lo quieren para obtener una renta, jóvenes y familias que no pueden gastarse 400.000 euros en una vivienda nueva con jardín o terraza». El responsable afirma que, «debido a la covid, esto es lo que más se demanda en los últimos meses, así como una mayor calidad». El motivo está claro, «no solo por otro posible confinamiento, sino también porque pasamos más tiempo en casa y queremos estar a gusto. Las viviendas necesitan tener un valor añadido».

El Rafal Vell crece

El lugar donde están ubicadas también puede serlo y cree que «el Rafal ofrece un buen entorno y tiene una enorme proyección de futuro», concluye. Una pista es que hay siete solares, algunos de ellos con carteles de promotoras, como por ejemplo Reina, que es propietaria de una parcela en la esquina de Lledoner con Heura, aunque todavía no tiene ningún proyecto en marcha. Asimismo, Finsalla, que el próximo verano concluirá la finca de 15 pisos que está construyendo en Ametler, cuenta además con un terreno en la confluencia de Cirerer y Murta que verá movimiento durante los próximos años. Quien ya ocupa el solar de la calle Baladre y el camí Salard es la promotora Prohabit Vapor. Recibió la licencia el mes pasado para levantar 27 pisos en tres alturas frente a los jardines del Seminari Nou, en el límite entre el Rafal Vell y el Nou.

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100% eco

La calle Aragón es el extremo occidental del barrio y en la esquina con Mare de Déu de Monserrat está el letrero de A180, «el primer edificio 100% eco de España», según el promotor, Bernd Pfennings. Espera «tener la licencia a principios de 2021 para construir 19 viviendas, 36 aparcamientos y un local» en una zona que ve en auge por los mismos motivos que mencionan sus colegas, lo que le llevó a invertir en «un concepto arquitectónico de sostenibilidad y salud», con precios de venta que oscilan entre los 240.000 y los 740.000 euros.

También de capital alemán es la promoción Mio, que levanta su estructura entre Aragón y Alber. Allí se construyen 184 estudios y apartamentos que se destinarán al alquiler y ofrecerán servicios comunitarios en el solar donde hace años se encontraba Viveros Sastre, fundado en 1929, cuando el barrio no existía, sino que era la possessió que le da nombre.

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