Había dos menús a elegir, el de las promesas preelectorales y el de las realidades postelectorales, con platos tan suculentos como la cementera en salsa urbana, el camino real sobre lecho privado de golf o el variado de viviendas turísticas libres de inspecciones, que se servirán de nuevo en cuanto pase la pandemia. En el primer menú ya no quedaban croquetas de vivienda social, debido a que «el cocinero es de otro departamento», y el entrecot de bosque urbano estaba más duro que el cemento, como ocurre «una vez pasadas las elecciones», según explicó la camarera a una pareja de miembros de asociaciones de vecinos. Los otros comensales, que eran políticos, disfrutaron del segundo, regado con el vino Participación Ciudadana, «todo un reserva de la plaza de Cort», y quienes asistieron a la gala de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Palma se divirtieron con un ameno acto que combinó el citado sketch con música, ball de bot, un ángel y demonios y la evocación de los muchos logros de la entidad durante sus cuatro décadas de vida.

El taller de teatro amateur de la asociación de Son Rapinya hizo sonreír incluso a las autoridades políticas que acudieron ayer al evento en el teatro Xesc Forteza. Estaban la presidenta del Govern, Francina Armengol; la del Consell, Catalina Cladera; el alcalde de Palma, José Hila, y numerosos regidores del equipo de gobierno. Pero las protagonistas fueron las casi 50 entidades que forman la Federación y que demostraron una vez más que unidas logran lo que se propongan. Como por ejemplo formar en pocos años el coro más grande de Mallorca, el de Son Dameto, que ayer estuvo representado por 19 voces, «una pequeña muestra a causa de la pandemia», según dijo en varias ocasiones la presentadora de la gala. Interpretaron Si escoltes bé la mar y La hiedra, y después de la entrega de reconocimientos a las 13 asociaciones fundadoras de la Federación y los discursos de rigor, pusieron el broche final con La Balanguera.

El ball de bot corrió a cargo del taller de ses Veles, amenizado con la música de la colla de xeremiers de Son Roca; y para recordar las dos fiestas más importantes que ha organizado la Federación de Vecinos desde su constitución en 1980, aparecieron en el escenario cuatro de los dimonis de la Nit de Sant Joan portando un paso con la figura del Diumenge de l’Àngel, «el cielo y el infierno, aparente contradicción a la que se tienen que enfrentar cada día los vecinos de Palma».

El documental con el que se inició el acto recordó, en boca de sus presidentes, cómo se fundó la Federación y las luchas a lo largo de los años, y el discurso final del actual, Joan Forteza, lo resumió en que «la fuerza de la unión es una garantía de futuro», tal como han hecho durante 40 años.