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El Fornet de Tomeu Arbona recupera Cort

La apertura hoy del reconocido horno de pan y dulces tradicionales en el edificio Can Corbella supone la vuelta al centro del comercio local

El interior del local en los bajos del edificio Can Corbella.

El interior del local en los bajos del edificio Can Corbella. M. Mielniezuk

El escaparate de Can Corbella hace la boca agua a quienes se acercan desde hoy al inmueble protegido de la plaza de Cort. Ya no exhibe la uniformidad de la globalización, sino dulces únicos del Fornet de la Soca, como por ejemplo cocas de higos, granadas o, en breve, membrillo, además de la exitosa pastelería salada y los tradicionales y variados panes de Tomeu Arbona. Le van los retos, porque el primer horno nació con la anterior crisis y, tras su traslado al antiguo Forn des Teatre, ahora abre en pleno corazón de Ciutat con el sueño de que el comercio local recupere el espacio ocupado por las franquicias y negocios de multinacionales.

"Los pequeños empresarios y artesanos tienen la oportunidad de volver al centro. Yo lo hice hace una década, cuando me quedé sin trabajo por la crisis de 2008, y aunque es un enorme esfuerzo, reconforta el resultado". Cuenta como anécdota de sus inicios que una clienta fue a verle después de comprarle una coca para decirle que "estaba cruda". "Me vio tan afectado que me cogió la cara con las manos y me contó que ella también era una pequeña empresaria y que en esta aventura me pasaría de todo. Realmente ha sido así, pero si uno quiere, tiene que intentarlo", anima.

Fachada del inmueble catalogado por su valor arquitectónico. M. Mielniezuk

Con la pandemia, Arbona y su familia han vivido "momentos muy críticos, aunque el equipo del Fornet de la Soca es impagable y el negocio continúa adelante gracias a la unión de todos". Ayer siguieron demostrándolo dando los últimos retoques al local de Can Corbella y preparando de madrugada las delicias que hoy ofrecen en dos establecimientos. Como dice el alma mater, junto a María José Orero, no es solo una transacción comercial, sino "transformar en belleza el acto de comprar y vender" en un lugar en el que "el gran protagonista es el trato humano".

Eso quiere para el resto de locales de la plaza de Cort y el centro de Palma, que sean "un espacio de acogida y encuentro que obedezca a una norma de tienda de barrio de pequeña ciudad", como ocurría antes de que los souvenirs y franquicias inundasen el casco antiguo.

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