El Ayuntamiento ha destinado 24.000 euros a la "demolición inmediata" de una vivienda en Son Banya. El objetivo de este contrato es que la familia que vive en ella pueda abandonar el poblado sin el riesgo de que la casa que dejen vacía vuelva a ser ocupada.

La salida de esta familia, según el decreto que establece las condiciones de este contrato menor de demolición, está condicionada a que se derribe de inmediato su casa en el poblado, es decir, no se puede abandonar Son Banya (barrio de Son Riera) con la ayuda del Ayuntamiento si no se derriba justo después la vivienda.

Joan Antoni Salas, director general de Bienestar, explica que en el momento en que una familia tiene posibilidad de salir de Son Banya, "hay que actuar". Y en este caso, se ha decidido no esperar a que comience la segunda fase de derribos en el poblado para echar abajo la casa que quedará desalojada.

"Actualmente, existe una familia que ocupa un albergue en el poblado de Son Riera y que se encuentra en situación de abandonar el poblado y ser alojada. Este inmueble, ante experiencias anteriores y el alto riesgo de ser ocupada por personas sin derecho, se tiene que demoler de forma inmediata al desalojo de esta familia", detalla el decreto de Cort.

Para acometer el derribo, y debido a la falta de medios materiales y humanos propios, el Consistorio explica que tiene que contratar la ejecución de esta obra, adjudicada a la empresa Vitrac Obra Pública, S.L. Además del albergue, "siempre que sea posible económica y técnicamente, se tiene que proceder a la demolición de pequeñas reconstrucciones y pequeñas infraestructuras ilegales existentes o que se levanten, una vez adjudicado el contrato, en los terrenos del poblado de Son Riera", añade el decreto.

Segunda fase de derribos

El pasado mes de mayo, el Ayuntamiento reactivaba el plan de erradicación de Son Banya, sacando a licitación por 917.575 euros la segunda fase de derribos en el poblado. Quedan por eliminar unas 95 viviendas y el área de Bienestar Social calcula que unas 68 familias necesitarán ayuda para abandonar el poblado, ya sea facilitándoles una vivienda o con ayuda económica. En la primera fase, que se llevó a cabo entre julio de 2018 y marzo de 2019, se derribaron 38 casas y salieron del poblado 117 personas.

En esta segunda etapa de erradicación de Son Banya se demolerá por islas, a diferencia de la anterior, en la que se derribaban las casas que se habían desalojado, independientemente de su ubicación dentro del poblado. Una vez derribadas las viviendas, se construirá un talud que impida que se construyan nuevas edificaciones. El fin del asentamiento se prevé para 2021.

Pero estos derribos no se ejecutarán hasta que el Ayuntamiento cuente con las órdenes judiciales de desalojo de los habitantes que quedan en Son Banya, procedimiento que se ha encargado a un bufete de abogados.