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Nadie en contra de Palma ciudad 30

Quizás no lo tengamos muy presente pero, ahora mismo, la ciudad de Palma es una ciudad 40. Aunque lo será por poco tiempo...

Nadie en contra de Palma ciudad 30

Nadie en contra de Palma ciudad 30

Quizás no lo tengamos muy presente pero, ahora mismo, la ciudad de Palma es una ciudad 40. Aunque lo será por poco tiempo. El número indica la velocidad de circulación máxima permitida en el tránsito de los vehículos por la mayoría de las calles de la ciudad, excepto en las estratégicas como las Avenidas y algunas otras. Decía que quizás no lo teníamos muy presente porque es continuo ver a gente que circula a todo gas por callejones de cualquier barrio, como si en realidad fuéramos una ciudad... entre 70 y 90.

La intención es que pasemos a ser ciudad 30 y, cosa rara, parece que todo el mundo esté de acuerdo. Milagroso. Yo también, que conste. La concejalía de Movilidad del Ayuntamiento ha puesto su empeño y lo está consiguiendo. La semana pasada pude participar, en representación de ARCA, en una reunión en la que coincidí con transportistas y pequeños empresarios y nadie discrepó; al contrario, se trasladaba la enhorabuena por la iniciativa. Pero como ya sabemos que el diablo se esconde en los detalles, habrá que vigilar muchos detalles.

Hace muchos años, quizás más de 25, cuando en muchos otros lugares, especialmente en el norte de Europa, ya estaban introduciendo cambios importantes en las jerarquías de las calles, se explicaba que las vías 30 eran aquellas en las que el espacio era ocupado sin privilegios por coches, motos, buses, bicicletas y peatones. Era un espacio de igualdad y respeto. La velocidad limitada otorgaba la seguridad necesaria y se suponía que el sentido común imperaba.

Aunque con mucho retraso, en Palma se están empezando a adoptar medidas para deshacer los males que el exceso de coches ha provocado y sigue provocando. Y no solo el exceso, también el lugar preeminente que se le ha concedido. Sin duda el coche ha gozado, y lo sigue haciendo, de muchos más privilegios que las personas que van andando.

¿Podremos hacer que en las futuras calles 30 de Palma, quien va andando recobre sus derechos perdidos? Eso lo veremos. Pero si no lo conseguimos, habremos fracasado.

Aquí van cuatro ideas para poder calificar de triunfo real que Palma sea ciudad 30:

1. La velocidad máxima será respetada siempre porque si no partimos de ahí, no importa seguir hablando.

2. Patinetes, bicicletas y demás vehículos similares gozarán de la seguridad necesaria, a esas velocidades, para circular siempre por la calzada de vehículos y no invadirán los espacios de peatones, aceras ni similares, como pasa ahora continuamente.

3. Quienes van caminando podrán cruzar de acera en todas y cada una de las intersecciones de las calles, haya o no dibujado paso de peatones. Y en aquellas en que los tramos sin bocacalles sean demasiado largos, se establecerán pasos de cebra intermedios. Y la cruzarán rapidito -si las condiciones físicas se lo permiten- porque la comprensión y el respeto debe ir en todas direcciones.

4. La señalización se intentará que sea la mínima posible, tanto la vertical como la horizontal, para evitar impactos visuales, obstáculos en las aceras y gasto público. Y además los guarros que pegan pegatinas por doquier tendrán menos soportes.

Muchas personas tenemos coche o moto o bici y sabemos de los inconvenientes con los que nos encontramos, pero si algo nos une a todos es que cada uno de nosotros, en algún momento, somos peatones. Pensemos pues, principalmente, en quienes se desplazan andando, entre los que una gran parte son o bien mayores de 60 años o bien niñas y niños acompañados de sus familiares.

Trabajemos para que el proyecto de Palma ciudad 30 sea un éxito y que a partir de ya mismo sean quienes caminan, y no quienes ruedan a motor, protagonistas de la ciudad.

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