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Estudian convertir la antigua fábrica Gorila en un espacio de energías renovables

El teniente de alcalde, Antoni Noguera, desveló ayer que se está negociando con la propiedad de este inmueble

El edificio de la antigua fábrica de zapatos Gorila se incluyó en el catálogo municipal en 2011.

El edificio de la antigua fábrica de zapatos Gorila se incluyó en el catálogo municipal en 2011. R. Galan

Lo desveló ayer el teniente de alcalde de Cultura y Servicios Sociales de Cort, Antoni Noguera, en el transcurso de la comisión informativa de Serveis a la Ciutadania. El Ayuntamiento está negociando con la familia Sampol, propietaria de la antigua fábrica de calzados Gorila situada en la barriada de la Soledat, su conversión "en un espacio de innovación relacionado con las energías renovables".

El teniente de alcalde no dio más detalles sobe esta negociación, que se enmarcaría en las posibilidades urbanísticas y de futuros usos posibles de estas instalaciones situadas cerca de la antigua fábrica de Can Ribas, de propiedad municipal, y que quiere convertirse en un centro dedicado a la creación, formación e investigación de las artes circenses.

Hace dos años la propiedad de esta antigua fábrica de zapatos negoció con Cort su posible conversión en una residencia para estudiantes. Esta propuesta estaba en consonancia con la reclamación por parte del Consejo Social de la institución educativa de contar con una nueva residencia estudiantil debido a la saturación de la existente en el campus de la UIB y a los elevados precios de los alquileres en Palma.

El Ayuntamiento fue consultado y, según fuentes del equipo de gobierno, cabía la posibilidad de facilitar su materialización tramitando los instrumentos urbanísticos necesarios para que la idea pudiera hacerse una realidad. Según transcendió en aquel momento, la propiedad pretendía también que se pudieran destinar varias salas a la realización de actos y promociones.

Este edificio, a petición de la sociedad proteccionista Arca, se incluyó en 2011 en el catálogo municipal de inmuebles de interés histórico, artístico o arquitectónico, por ser uno de los pocos ejemplos de arquitectura industrial racionalista que todavía quedan en Palma. Su inclusión en el catálogo impide su demolición y que en el solar resultante se pueda levantar otro edificio.

El inmueble fue construido en 1938 por el arquitecto Guillem Muntaner y constituye una de sus obras más relevantes, según señala el experto Miquel Seguí Aznar. El estilo racionalista del edificio se combina con rasgos regionalistas, por lo que, tal como indica, puede ser calificado como de "ecléctico".

Aunque no trascendió, antes del confinamiento impuesto por la propagación de la pandemia de la Covid-19 se habló de la posibilidad de convertir el inmueble en un hotel, algo que no fue confirmado ni desmentido por la propiedad a instancias de este periódico.

Noguera señaló en la comisión que su conversión en un espacio de innovación de energías renovables está en consonancia con el proyecto municipal de convertir el Nou Llevant y la Soledat en un nuevo polígono tecnológico, que permita dispersar esta actividad en distintos puntos de la ciudad y no concentrarla como hasta ahora en el Parc Bit. Noguera también confirmó que se están manteniendo conversaciones con Endesa con el fin de despejar el futuro del edificio de Gesa.

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